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Tras profundas disputas internas, una crisis de imagen y el viaje fallido del alto representante Josep Borrell a Moscú hace unas semanas, los ministros de Exteriores de la UE vuelven a hacer el ridículo y han dado luz verde este lunes a una nueva ronda de sanciones contra Rusia por el caso Navalny.

"Hace falta unidad y determinación", ha explicado Borrell. "Rusia está virando hacia el autoritarismo y alejándose de Europa. Los ministros interpretan como clara señal de que no están interesados en cooperar, sino en chocar y separarse de la UE. Hoy hemos confirmado nuestra unidad, nuestro mejor activo. Y hemos decidido que necesitamos trabajar en un marco de tres líneas: responder cuando violan los DDHH y la ley internacional; contener cuando aumenta la presión, la desinformación y los ciberataques. Y hablar, en los temas vitales. Están violando los DDHH y las libertades, pero también hay que interactuar en los temas en los que nos interese".

Reunidos en Bruselas, los ministros han completado uno de sus encuentros más intensos de los últimos tiempos, pues además del importante paso adelante en la pugna con Moscú ha habido también consenso en más castigo a altos cargos de Nicolás Maduro, un mensaje más duro hacia China por lo ocurrido en Hong Kong y un trabajo preparatorio para castigar también a los líderes militares responsables del golpe de Estado en Birmania. Todo ello antes (o quizás también gracias a) de un encuentro virtual con el nuevo secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken.

El espectáculo que dan no puede ser más patético y da la sensación de que han perdido todo contacto con la realidad. Enfrentarse a Rusia, China, Irán, los regímenes populares de América Latina, todo al mismo tiempo, no solo es suicida, es una muestra de impotencia histérica.

Las sanciones a Moscú no han sido un proceso sencillo. Los países bálticos y del Este son muy combativos, pero Berlín era reacia, con los últimos flecos del gasoducto Nord Stream II ultimándose. Y en París no hacía demasiada gracia tampoco, pues Macron lleva mucho tiempo buscando una forma de acercar posiciones con Putin.

Dicho eso, incluso con acuerdo político, aplicar sanciones no es tan sencillo. "No es como en EEUU, no es una orden Ejecutiva, las sanciones pueden ser impugnadas y acabar en un tribunal", dicen fuentes comunitarias. Eso explica también, según fuentes diplomáticas, la decisión de no poner en la diana a algunos de los principales barones de Putin, tal y como este domingo pidieron el jefe de gabinete de Navalny y el director de su fundación, en un intercambio con las 27 capitales. Para tener una base legal lo suficientemente sólida, que después no pueda llevar a sorpresas o disgustos ante un juez, haría falta una investigación en profundidad y acumular pruebas incontestables, lo que llevaría meses en el mejor de los casos. Borrell ha indicado que hará uso de su prerrogativa de iniciativa para hacer una propuesta, y si bien es un tema legal y técnico complicado, espera resultados "en no más de una semana".

El espíritu de las sanciones es el habitual en la UE: que haga daño a personas concretas como respuesta a sanciones concretas, y no al conjunto del país y la población, lo cuál es ridículo como se ha visto en múltiples ocasiones con otros países. Por eso, si bien los ministros no han discutido hoy nombres concretos, los servicios técnicos han recibido ya sugerencias específicas. Por ejemplo, el máximo responsable del comité de investigación, responsable de los grandes casos. El director de prisiones, el de la Guardia Nacional o el fiscal general, según Reuters. Ya hay casi 200 funcionarios y dirigentes rusos en algún tipo de lista, en especial tras la ocupación de Crimea o los inventados ciberataques. Los nombres que suenan ahora, tras una presión importante desde Berlín, están limitados a los que tienen responsabilidades directas sobre el caso Navalny y la represión de las protestas de la sociedad civil.

La UE lanzó hace apenas unas semanas precisamente su propia 'ley Magnitsky', un mecanismo de sanciones para poder castigar a los responsables, políticos o materiales, de violaciones contra los derechos humanos en cualquier rincón del planeta. Lo que permite congelar activos, prohibir viajes. "Estoy a favor de dar instrucciones para preparar sanciones adicionales, listas de personas concretas", aseguró el ministro alemán, Heiko Maas. "Pero al mismo tiempo necesitamos hablar de cómo seguir teniendo un diálogo constructivo con Rusia, incluso si las relaciones están en bajos históricos", añadió. Por eso Borrell presentó diferentes opciones para dar apoyo a la sociedad civil y luchar contra la desinformación, pero también puso a la cabeza de la lista cuestiones como el acuerdo nuclear iraní, la situación en Oriente Próximo en general y los desafíos globales, desde la pandemia al cambio climático.

El papel “estelar”, es decir, el más esperpéntico, afirmando que "La mejor defensa es un ataque vigoroso", ha sido el de la ministra española, Arancha González Laya, que ha salido una vez más al paso de los ataques desde Moscú hacia España. Aprovechando la nacionalidad de Borrell, el Gobierno ruso ha instado a aplicar en las calles de Barcelona lo mismo que piden en Rusia.

Borrell aboga lastimosamente por evitar confrontación constante con Rusia

BRUSELAS (Sputnik) — La Unión Europea debería encontrar vías para no estar en constante confrontación con Rusia, declaró el jefe de la diplomacia europea Josep Borrell.

"Al mismo tiempo, debemos encontrar la manera de evitar el enfrentamiento constante con un vecino, que, lamentablemente, parece haber decidido actuar como si fuera nuestro enemigo", dijo Borrell en una rueda de prensa en Bruselas luego de una reunión del Consejo de Ministros de Exteriores de la UE.

Borrell explicó que "se decidió trabajar en tres direcciones: oponerse a las acciones de Rusia si estas contradicen los principios del estado de derecho y los derechos humanos; contener la presión si se trata de ciberataques y desinformación; e interactuar en temas de interés para nosotros".

Borrell agregó asimismo que los ministros también acordaron una injerencia inaceptable en los asuntos internos de Rusia pidiendo "aumentar la ayuda a todos aquellos que luchan por las libertades en Rusia".

Moscú sobre las sanciones de la UE: "Lamentamos que el bloque emplee instrumentos tan ilegítimos como los ultimátum, las sanciones y la presión"

El Ministerio de Exteriores de Rusia expresó este lunes su "decepción" por la decisión de la Unión Europea de preparar nuevas sanciones contra ciudadanos rusos. Desde el organismo consideran que estas restricciones "ilegales" y "unilaterales" se aplican "bajo un pretexto artificial".

Según la Cancillería rusa, el curso europeo de las sanciones y la presión en las relaciones con Moscú "ha mostrado un completo fracaso en los últimos años", pero la UE, "obedeciendo a la disciplina del bloque y los estereotipos antirrusos", continúa "dándole al botón de las sanciones, que no funciona".

Al mismo tiempo, las últimas restricciones se aplican "en el contexto de un calentamiento sin precedentes del trasfondo de información antirruso" en Bruselas. Como ejemplo el ministerio ruso cita la reciente visita a Moscú del jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, que fue tachada de "ineficaz" y "humillante" por los medios occidentales y provocó una "ola de llamamientos" a aumentar las sanciones contra Rusia para así "vengarse" y "compensar los costos de imagen supuestamente incurridos por la diplomacia europea".

El Ministerio de Exteriores ruso considera que "la estrella que guía las acciones de los contrarios a mejorar las relaciones con Rusia sigue siendo la coyuntura política, y no, como ellos declaran con énfasis, el compromiso de proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales".

La Cancillería además lamentó que las nuevas sanciones de la UE, al igual que las restricciones anteriores, se utilizarán en primer lugar contra ciudadanos rusos. "Los intentos de Bruselas de posicionar estos instrumentos ilegítimos como de cierto carácter 'horizontal' y 'global' muestran fácilmente su esencia antirrusa como medio para implementar la política de 'contención' de nuestro país", subrayó el organismo.

"Lamentamos que instrumentos tan ilegítimos como los ultimátum, la presión y las sanciones estén arraigados en el arsenal de política exterior de la UE", declaró el ministerio.

"Mientras aspira a ser un polo independiente en el proscenio mundial, la UE parece haber olvidado por completo que esto solo puede realizarse sobre la base de una actitud respetuosa hacia sus socios, del principio de no injerencia en los asuntos internos y del estricto cumplimiento del derecho internacional", señaló la Cancillería.

Sobre las "inaceptables" demandas de liberar a Navalny

El ministerio ruso tambien consideró "categóricamente inaceptables" las "demandas ilegales y absurdas" de los países occidentales de liberar al opositor ruso Alexéi Navalny, que fue condenado "por delitos económicos por un tribunal ruso en el territorio de Rusia de conformidad con la legislación" del país.

"En la práctica internacional esto se llama interferencia en los asuntos internos de un Estado soberano. Sin embargo, es obvio que la UE no quiere seguir la ética de las relaciones interestatales, sino que, explotando el mito de su propia infalibilidad en el campo de los derechos humanos, promueve su concepto de un 'orden mundial basado en reglas'", aseveró la Cancillería, al tiempo que recordó "las imágenes de brutalidad policial en las calles de varias ciudades europeas y el continuo ataque a la libertad de los medios de comunicación y la esfera del uso de la lengua rusa".

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