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Javier Benítez. La vacuna rusa contra el coronavirus, Sputnik V, es mucho más eficaz que el resto de fármacos. Así lo afirma Mercedes Jiménez, PhD. y científica Titular del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas de España, quien en un reciente artículo examinó, no sólo el fármaco ruso, sino también se adentró en las suspicacias iniciales que causaba.

Palabra autorizada

En una reciente publicación científica, firmada por la Dra. Mercedes Jiménez junto a su colega Matilde Cañelles López, Investigadora Científica en el área de Filosofía de la Ciencia en el grupo Ciencia, Tecnología y Sociedad [CTS] del Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas [IFS-CSIC], desde el título ambas lanzaban toda una declaración, al preguntarse "Por qué nos ha sorprendido la vacuna rusa Sputnik V".

La Dra. Mercedes Jiménez advierta que la novedad de la Sputnik V es que los adenovirus que utiliza son dos diferentes. "Hay una razón en la que se basa la alta eficacia de la vacuna Sputnik V, y es que los adenovirus en definitiva son también virus que provocan una respuesta inmune también en nosotros, independientemente de lo que lleven dentro".

En este sentido, añade que "por ejemplo la vacuna de AstraZeneca utiliza dos dosis de un adenovirus de chimpancé, que nuestro organismo lo reconoce, dijéramos poco, y no provoca respuesta inmune contra el adenovirus, pero tampoco consigue una eficacia muy grande contra el coronavirus con las dos dosis".

"La novedad y la buena idea de la vacuna Sputnik V es que utiliza dos adenovirus diferentes, de tal manera que aunque nosotros desarrollemos parte de esa respuesta inmune contra ese adenovirus, la mayoritaria va a ser contra la proteína del coronavirus, entonces nos va a proteger mucho más contra el coronavirus, y la respuesta contra el adenovirus, que es el vehículo que lleva, va a ser menor, por eso es mucho más eficaz", subraya la investigadora.

Primero, la salud

Consultada acerca de los inconvenientes que está teniendo Europa con el suministro de las vacunas de AstraZeneca, y el cierre en banda que está haciendo la Unión Europea contra la Sputnik V, la Dra. Mercedes Jiménez se ha pronunciado con claridad.

"Mi opinión como científica, y también como persona, es que el interés común y la sanidad y la seguridad pública de todo el mundo, debe de primar. Todo el desarrollo de estas vacunas que en definitiva están dirigidas a ayudar a salir de esta pandemia", señala la científica.

Artículo en The Conversation: Por qué nos ha sorprendido la vacuna rusa Sputnik V

Matilde Cañelles López. Investigadora Científica. Ciencia, Tecnología y Sociedad, Instituto de Filosofía (IFS-CSIC)

María Mercedes Jiménez Sarmiento. Científica del CSIC. Bioquímica de Sistemas de la división bacteriana. Comunicadora científica, Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB - CSIC)

Estos días hemos asistido a la publicación en la prestigiosa revista The Lancet de los resultados del ensayo clínico de la vacuna rusa Sputnik V. Estos han causado gran revuelo, ya que posicionan a esta vacuna como una de las más prometedoras del mundo. Nos ha pillado de sorpresa. Aquí trataremos de analizar por qué este evento ha resultado tan inesperado en el mundo occidental.

Peculiaridades de la ciencia rusa

La ciencia actual rusa es heredera de la soviética y posee características peculiares. En la Unión Soviética, la ciencia era una de las actividades más prestigiosas. Los científicos estaban en la parte más alta de la pirámide social, eran muy respetados, poseían ciertos privilegios comparados con otras profesiones y se caracterizaban por su gran vocación y patriotismo.

Como nos cuenta el historiador Nikolai Krementsov en su imprescindible libro “Stalinist Science”, la ciencia soviética que se fraguó durante el estalinismo estaba muy enfocada hacia cuestiones prácticas y funcionaba como una herramienta en manos del Estado, con grandes Centros e Institutos muy jerarquizados, financiados y gestionados directamente por el Gobierno y controlados por el Partido Comunista.

En este ambiente, los científicos no necesitaban preocuparse por burocracias ni por publicar sus resultados en revistas internacionales. De este modo, el país tenía una élite intelectual formada por los mejores cerebros. Eran personas que dedicaban todos sus esfuerzos a construir modelos, obtener resultados y, en la esfera biomédica, a curar enfermedades. Publicar era secundario. Aunque mucho de esto ha cambiado desde que se disolvió la Unión Soviética, es lógico que queden inercias y contrastes con la ciencia del resto del mundo.

¿Dónde se ha desarrollado la vacuna?

El Instituto Gamaleya de Investigación en Epidemiología y Microbiología, donde se ha desarrollado la vacuna Sputnik V, se fundó de modo privado en 1891 y fue nacionalizado en 1919. La fecha de fundación (es uno de los centros de investigación más antiguos de Rusia) muestra la gran tradición de la epidemiología y la microbiología rusas. Actualmente se trata de la institución más importante del país en el ámbito de la epidemiología y cuenta con una sede en Moscú y nueve centros asociados. De él depende el Departamento de Enfermedades Infecciosas de la Primera Universidad Médica Estatal de Moscú, la más antigua e importante escuela de medicina del país.

El Instituto Gamaleya ha producido ya varias vacunas. Destacan una contra el ébola y otra contra el MERS, pero que no se llegaron a publicar en prensa internacional. La razón (aparte, quizá, de la inercia de la época soviética en la que no se publicaba tanto), fue que las dos epidemias acabaron bruscamente. Pero los científicos rusos acumularon importante experiencia que ahora les ha resultado muy útil.

¿En qué consiste la vacuna Sputnik V?

Se trata de una vacuna basada en un adenovirus, un tipo de virus que ya se utiliza en terapia génica y otras vacunas y que suele producir infecciones leves como el resfriado común. El material genético de este adenovirus se manipula para que no cause infección y para incluir la información de una de las proteínas del virus contra el que queremos proteger con la vacuna. Al introducirse este adenovirus modificado en las células, estas producen la proteína “extra”, en este caso la proteína S de SARS-CoV-2. El sistema inmune de la persona que ha sido vacunada reconoce esa proteína como extraña y la recordará. Si esa persona se infecta con el SARS-CoV-2, el sistema inmune destruirá los virus, impidiendo el desarrollo de la enfermedad (Figura 1).

 

Comparación de tres vacunas contra Covid-19 basadas en adenovirus. Diseño: Mercedes Jiménez incluyendo material previo de Nuria Campillo. 

El problema es que nuestro sistema inmune también desarrolla anticuerpos contra los propios adenovirus, por lo que se suele administrar solo una dosis y la eficacia disminuye. Ya sabemos que una segunda dosis refuerza la respuesta inmune. De este tipo, “monodosis”, es la vacuna de Johnson & Johnson que será aprobada próximamente.

Para desarrollar la vacuna de AstraZeneca, a los investigadores de la Universidad de Oxford se les ocurrió utilizar un adenovirus de chimpancé con el fin de que el cuerpo humano no ataque al adenovirus. Por eso, de esta vacuna sí se ponen dos dosis.

Pues bien, los investigadores del Instituto Gamaleya tuvieron una idea distinta para poder administrar dos dosis de la vacuna: utilizar dos tipos distintos de adenovirus humanos, uno para cada dosis. El trabajo es doble, pero se pueden administrar dos dosis y, además, el adenovirus va a funcionar mejor al ser humano y no de chimpancé. Y, como ha ocurrido, la eficacia resulta muy alta, superior a cualquiera de las otras vacunas de adenovirus que tenemos hasta el momento.

La razón de la desconfianza

Entonces, ¿por qué hemos desconfiado todos hasta ahora de la vacuna rusa? Simplemente, porque nos faltaba información. Solo al publicarse los datos de la fase III de los ensayos clínicos hemos tenido toda la información en nuestra mano. Esa información, accesible para su revisión y discusión, marca el pistoletazo de salida para solicitar la autorización de los organismos reguladores y comenzar la campaña de vacunación. Sin embargo, en Rusia y en otros países están ya desde hace meses administrando la vacuna Sputnik V. Por eso precisamente en Occidente se desconfiaba: ¿cómo se puede vacunar sin saber si la vacuna es segura y eficaz? Y, además, desconocíamos que en Rusia se habían desarrollado anteriormente vacunas de características similares contra ébola y MERS.

Como ya alertábamos en un artículo anterior, parece ser que hemos pecado de suspicacia y que el problema con la vacuna rusa era falta de información, y no algún fallo intrínseco de la vacuna. El justificado escepticismo sale por la puerta si la buena ciencia entra por la ventana.

Este episodio, sin duda, servirá para devolver el respeto hacia una ciencia que en su momento sirvió de ejemplo al mundo con la carrera espacial, y que va camino de recuperar su prestigio internacional con esta vacuna de nombre tan apropiado para la ocasión.

Análisis: A EEUU 'lo están vacunando' por todos lados

Javier Benítez

Las matemáticas lo demuestran claramente: China despachó a EEUU como principal socio comercial de la Unión Europea. El intercambio de transacciones entre el gigante asiático y el bloque comunitario superó al que este último mantiene con el país norteamericano. Mientras, la vacuna rusa Sputnik V pone en peligro el prestigio de EEUU en Latinoamérica.

Informe de la situación

El origen del cambio del mapa comercial entre Bruselas y Washington, increíblemente 'está en el aire': los subsidios a las aeronáuticas de ambos lados del Atlántico, la norteamericana Boeing y la europea Airbus, que han arrastrado a estos socios occidentales a una lucha que con el expresidente Donald Trump llegó al barro, con la imposición de aranceles a las importaciones de productos europeos a EEUU, y que conoció su réplica desde el viejo continente.

De fondo, la venia de la Organización Mundial del Comercio que resolvió primero una disputa de décadas a favor de Washington autorizándole a imponer 'sanciones' a Bruselas, y luego resolvió lo mismo, pero al revés.

Estas 'sanciones', que llegaron en formato de aranceles y que golpearon de manera brutal a la economía europea, y sobre todo a países como España, hicieron que el intercambio comercial entre ambos cayeran drásticamente, a tal punto que derivó en que China se ha convertido en el principal socio comercial de la UE.

Esto pone a la economía de EEUU en una situación sumamente delicada, sumado a que el actual inquilino de la Casa Blanca, el preferido por Europa, Joe Biden, ya anunció que de momento los aranceles a la importación de productos europeos por parte de su país, permanecen inalterables, tal y como los concibió Trump.

Los fríos, y a la vez calientes números publicados por Eurostat indican que en pleno año pandémico de 2020 las exportaciones de bienes de la UE a China aumentaron 2,2%, mientras, las importaciones treparon un 5,6%, con respecto a 2019. Dicho en plata, Europa vendió a China por valor de 202.500 millones de euros, mientras que le compró por valor de 383.500 millones de euros.

No es cuento chino

"Para ponerlo en contexto, China fue durante siglos la primera potencia económica mundial, hasta que el gran cambio de organización de la producción, conocido hoy como capitalismo, puso en el centro de la acumulación económica a Europa, y así vino el ocaso de la preeminencia china, ya no sólo en esa diversidad de especias, de animales, de esa territorialidad inmensa de China. Y el capitalismo europeo pasó a ocupar el primer lugar. Luego, EEUU desplaza al capitalismo europeo en la hegemonía. Y lo que estamos viendo ahora, y no es cuento chino, es una disputa de la hegemonía de la producción y de la circulación mundial por parte de China", observa el economista Julio César Gambina.

Sputnik V vapulea a EEUU en Latinoamérica

Un informe de la cadena CNN señala que el prestigio de EEUU en Latinoamérica podría resultar dañado por el hecho de que cada vez más países de esa región están aprobando la vacuna rusa anticoronavirus Sputnik V. Pero este reporte va más allá, al indicar que esta situación podría tener consecuencias duraderas en el mundo pos pandémico.

Y los motivos que valora la cadena estadounidense en este sentido, van desde el precio –unos 10 dólares por dosis de la Sputnik V, y de casi el doble, 19,50 dólares por dosis de la vacuna de Pfizer y BioNTech– hasta la logística: el fármaco ruso puede mantenerse a -18º Celsius [C], aunque en un futuro cercano podría conservarse entre los 2º y los 8º C, mientras que el producto de Pfizer requiere de un mantenimiento entre los -80ºC y los -60º C.

La vacuna Sputnik V "ha demostrado una versatilidad y una potencialidad que otras no lo tienen, por las características" que posee, avisa Gambina.

"En la medida que se aliente y se desarrolle la cooperación internacional, como se está haciendo, de Rusia con India para alentar el proceso productivo con varios países de América Latina, e incluso todo lo que se pueda estimular la producción de cuatro ensayos de vacuna que está desarrollando Cuba, eso le genera contradicciones muy fuertes al sistema de mercantilización de la salud y la preeminencia de los laboratorios farmacéuticos en el mercado mundial", subraya Julio César Gambina.

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