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Uno de los pescadores más jóvenes de la embarcación secuestrada por piratas en aguas somalíes, rescatada por el patrullero “Infanta Elena” el pasado 18 de abril, Jude Nishantha, declaraba a la llegada a su país, Sri Lanka, el calvario que sufrió la tripulación del dhow de pescadores y cómo fueron liberados. “Rezaba todos los días, pidiéndole a Dios que envíase ángeles para rescatarnos”, textificó, según ha publicado El Confidencial Digital.

Los hechos sucedieron cuando el citado día, el patrullero de la Armada española avistó una embarcación sospechosa de estar bajo ataque pirata en aguas de Somalia. Tras recibir el visto bueno del Mando de la Operación Atalanta, dos lanchas con miembros de operaciones especiales asaltan el barco, detienen a los piratas y liberan a los rehenes.

La tripulación del ‘Nimesha Duwa’ fue secuestrada por los piratas somalíes a finales de octubre de 2011. Y los malhechores utilizaron esa embarcación tipo ‘dhow’ de pescadores, muy común en la zona, como nave nodriza desde la que lanzar otros ataques.

Desde octubre, cuando fueron capturados, los piratas les interrogaban a diario “a punta de pistola” sobre el tamaño de la empresa para la que trabajaban, dinero que cobraban, el nombre del presidente de su compañía, e incluso si su país disponía de piedras preciosas. “Una pesadilla”, tal y como ha calificado el capitán del ‘dhow’ al diario Sunday Leader de Sri Lanka.

En enero, los pescadores fueron llevados a tierra, y el Gobierno de Sri Lanka recibió la primera noticia sobre la petición de rescate: seis millones de dólares.

Así continuó su situación hasta que el 18 de abril, cuando navegaba rumbo al sur, el motor del dhow se estropeo y quedaron a la deriva y, justo ese día,  los secuestrados divisaron una luz en la lejanía. Aún no lo sabían, pero se trataba del patrullero español ‘Infanta Elena’, que en ese momento pedía permiso al cuartel general de la Operación Atalanta para subir a bordo del buque sospechoso e identificar a sus tripulantes.
Los pescadores  recuerdan cómo dos lanchas con miembros de la Infantería de Marina se acercaron a toda velocidad. Subieron a bordo y, tras identificar a los piratas, se les esposó “y se les puso una inyección” –fuentes de la Armada consultadas hablan de un procedimiento normal: “Simples tranquilizantes”-.

Finalmente, y tras unos días a bordo del ‘Infanta Elena’, los liberados fueron desembarcados en Tanzania, donde un avión les devolvió a su país.

Fuente: El Confidencial Digital