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Luis Rivas. La violencia contra los cristianos aumenta en todo el mundo ante la indiferencia generalizada de gobiernos y medios de comunicación. La "cristianofobia" se multiplica especialmente en África, y sigue provocando el éxodo de esta minoría religiosa en Oriente medio y adquiere tintes dramáticos en India.

Nigeria encabeza el récord mundial de asesinatos de ciudadanos cristianos —3.530— según el índice de 2021 publicado por la organización Open Doors (Puertas Abiertas). El gigante africano es el segundo país del mundo donde los cristianos deben afrontar una mayor violencia, según una clasificación que encabeza Pakistán, y que recoge en sus primeros diez puestos a la República Democrática del Congo, Mozambique, Camerún, República Centroafricana, India, Mali, Sudán del sur y Etiopía.

Yihadismo africano; fanatismo hinduista en India

Nueve de cada diez cristianos son asesinados por sus creencias en África, el continente que recoge un aumento espectacular de la persecución hacia los cristianos debido al auge de los grupos radicales islamistas, que se despliegan por todos los puntos cardinales del territorio, ante la impotencia de los gobiernos locales. Por ello, resulta sorprendente que el presidente norteamericano, Joe Biden, haya decidido sacar a Nigeria de la lista de países "particularmente preocupantes en materia de libertad religiosa".

India destaca también en las denuncias de tres organizaciones internacionales, United Against Hate (Unidos contra el odio), Association for Protection of Civil Rights (Asociación para la Protección de los Derechos Civiles) y United Christian Forum (Foro Cristiano Unido).

La Constitución de la hinduista India garantiza la libertad religiosa, y el país tiene una forma propia de laicismo que trata a las creencias religiosas por igual. Sin embargo, "la influencia del laicismo indio está en declive desde que en 2014 llegaron al poder el primer ministro nacionalista, Narendra Modi, y su Partido Bharatiya Janata (BJP)", señala la fundación pontificia "Ayuda a la Iglesia Necesitada" (ACN). Según una reciente investigación, los cristianos —un 2,3% de la población— están sufriendo persecución debido a su fe "en 21 de los 28 estados" de India.

El flagelo mundial de la COVID-19 ha facilitado también la persecución de minorías cristianas que acuden en petición de socorro. Según "Open Doors", el secuestro, la conversión obligada y los matrimonios forzados de mujeres y niñas se han agravado durante la pandemia.

El éxodo de los "cristianos de oriente"

Si África y Asia destacan por el aumento de la violencia anticristiana, Oriente Medio sigue sufriendo el éxodo constante de las minorías cristianas, conocidas comúnmente como "cristianos de Oriente". La visita del Papa a Irak en marzo pasado representó un hecho histórico para un país que ha perdido un tercio del millón y medio de ciudadanos cristianos que allí vivían antes de la catastrófica invasión norteamericana, en 2003.

Para el pontífice jesuita, "la disminución trágica de los discípulos de Cristo, en Irak y en todo Oriente Medio, representa un daño incalculable". El mensaje de Jorge Mario Bergoglio en Irak podría aplicarse en Siria, Líbano, Egipto o Libia, donde la hemorragia de ciudadanos de las diferentes iglesias cristianas se debe, principalmente, a la acción terrorista del autodenominado Estado Islámico' (prohibido en Rusia) y sus filiales yihadistas.

Rusia y el Vaticano al rescate

Si el viaje del Papa a Irak fue un acontecimiento importante en 2021, el año próximo podría vivirse otro encuentro transcendental si se concreta la reunión entre el jefe del Estado Vaticano y el primer representante de la iglesia ortodoxa rusa, el Patriarca Kiril.

Para Rusia, la defensa de los cristianos de Oriente es uno de los ejes de su política exterior. Ya en 2014 el patriarca de Moscú y toda Rusia alertaba como una "catástrofe de civilización" la situación de las minorías cristianas en Oriente Medio.

En Europa Occidental, donde el cristianismo ha conocido su mayor implantación, son otras minorías religiosas las que retienen la atención prioritaria de medios de comunicación y organizaciones políticas. El desinterés, cuando no desprecio, de algunos partidos que se califican de progresistas, hacia los problemas que atañen a la mayoría de ciudadanos de confesión cristiana deja el camino libre a los partidos conservadores, que han encontrado así un filón político en un terreno que, como el de los obreros y las clases medias empobrecidas, una parte de la izquierda les cede, para dedicar su atención a diferentes minorías.

Así, en la batalla electoral que vive Francia, los tres representantes de las derechas, Marine Le Pen, Eric Zemmour y Valérie Pécresse, han peregrinado antes de la Navidad a Armenia, en apoyo de lo que consideran cuna del cristianismo, para apoyar a las víctimas de lo que para ellos representa el expansionismo musulmán en Nagorno Karabaj, representado por Turquía y Azerbayán.

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