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“Tenemos un problema y un adversario común, y debemos unir esfuerzos para mantener una sociedad plural y libre”, dicen los líderes no políticos contra el independentismo catalán.

“Pronto habrá una reacción muy seria de la sociedad civil en Cataluña contra el secesionismo”, señala a GACETA.ES Javier Barraycoa, portavoz de Somatemps, quien indica que “hay una inmensa mayoría silenciosa que de aquí a mayo o junio, incluso antes, se empezará a sentir, contra la que el nacionalismo no tiene medios ni estrategias”.

Lo cierto es que en los últimos meses, numerosos catalanes ya han dado un paso al frente contra la secesión, y han surgido numerosas asociaciones catalanas antiindependentistas, entre ellas la propia Somatemps, que nació el pasado 16 de noviembre y se constituirá formalmente el próximo 26 de abril.

Preguntado por el balance de estos meses, Barraycoa indica que “muy positivo”, y señala que “Somatemps inició un proceso fundacional a través del que se ha ido contactando con una infinidad de grupos nuevos que han ido surgiendo en Cataluña, todos ellos con el denominador común de ser profundamente catalanes, pero no nacionalistas como, por ejemplo, Grupo DeltaCatalanes UniversalesPuerta de BrandemburgoÁgora Socialista”. “Cada grupo tiene un ámbito de trabajo y sus órganos directivos, pero todos tenemos una causa común”, dice Barraycoa.

Somatemps defiende la catalanidad hispánica, pretende una renovación cultural, historiográfica, social, y convertirse en un think tank para movilizar a la sociedad civil. Está compuesta por más de 200 personas profundamente catalanas, la mayoría catalanohablantes, entre las que hay historiadores, filólogos, abogados, profesores, economistas y miembros de distintas ramas profesionales.

La última plataforma que ha nacido es Societat Civil Catalana (SCC), que fue presentada este lunes en Barcelona, este martes en Madrid y el próximo día 23 acto, festividad de Sant Jordi, realizará un acto de presentación de su manifiesto fundacional en el Teatro Victoria de Barcelona. Según indican sus promotores, de los 100 apoyos iniciales con los que contaba Societat Civil Catalana suma ya 1.500 personas adheridas, que se incrementan “a una media de 20 personas por hora”.

Todas estas asociaciones advierten de que la mayoría de la sociedad catalana está en contra del desafío soberanista; y denuncian, entre otras muchas cosas, adoctrinamiento masivo en los colegios de Cataluña; manipulación por parte de la televisión pública catalana; y que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha creado una fractura social sin precedentes en Cataluña.

Por su parte, Societat Civil CatalanaSomatemps escenificaron este martes su rechazo a la consulta en el Congreso de los Diputados, coincidiendo con la jornada en la que se debatió la proposición del Parlamento de Cataluña para transferir las competencias. Varios miembros de Societat Civil Catalana, como Juan Arza, consultor de empresas; Clemente Polo, profesor de Economía en la Universidad Autónoma de Barcelona y Ferran Brunet, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona; junto a Javier Barraycoa, de Somatemps; y Francisco Moreno, director de Crónica Global –diario digital de Cataluña no nacionalista- mantuvieron contactos con PP, PSOE y UPyD.

Además, este jueves la plataforma Convivencia Cívica Catalana, presidida por Francisco Caja, recurrirá la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de dejar en suspenso la aplicación del 25 por ciento de castellano en tres centros educativos, pese a las repetidas sentencias del Supremo y del Constitucional instando al gobierno catalán a garantizar que el castellano sea vehicular en la enseñanza.

Según ha señalado a este diario Caja, “seguramente ya se ha declarado la independencia judicial de Cataluña, pero ni el Fiscal General del Estado ni el Gobierno ni el ministro de Justicia actúan”. “Son sentencias firmes desde hace tres años y siguen sin ejecutarse, y ahora, por una argucia judicial de la administración, el TSJC premia esa actitud desobediente y suspende la ejecución”, añade.

Indica que le parece “muy bien que se creen nuevas plataformas”, pero se pregunta “dónde estaban estos movimientos cuando en 1998 se creó Convivencia Cívica Catalana denunciando los excesos del nacionalismo”. En cuanto al anuncio de Somatemps de que “pronto habrá una reacción de la sociedad civil contra el secesionismo”, se muestra escéptico, porque considera que “en Cataluña se han cargado a la sociedad civil”, aunque dice que “ojalá” ocurra.

Por su parte, Juan Arza, de Societat Civil Catalana, manifiesta que Mas ha dividido a la sociedad catalana. “Es todavía una división de baja intensidad porque afortunadamente no ha tenido manifestaciones violentas, ni mucho menos, y esperemos que no las tenga, pero ha dado lugar a tensión en muchos sentidos”, indica.

Sobre si existe también división entre los catalanes no nacionalistas dice que no, “al contrario”,y que “sólo hay diferentes visiones de cuál es el diagnóstico de por qué hemos llegado hasta aquí y cuáles son las soluciones, pero eso no significa enfrentamiento, ni división, ni mucho menos”, sino que eso es “natural”.

“Conforme le hemos visto las orejas al lobo nos hemos dado cuenta también de que tenemos un problema y un adversario común, y que debemos unir esfuerzos, al margen de ideas o de diferencias de otro tipo, sobre todo para mantener una sociedad plural y libre”, manifiesta el promotor de esta plataforma presentada este lunes.

Destaca que “hay gente que está haciendo un trabajo muy loable de manera completamente independiente y por su cuenta y riesgo, tanto económicamente como políticamente, y también habrá gente que tenga intereses más espurios o que tenga una vinculación más clara con algún partido”.

“Nosotros estamos intentando demostrar, al menos, que sí que existe la sociedad civil catalana, algo que sin recursos financieros es muy difícil”, subraya Javier Barraycoa, quien elogia la labor de Convivencia Cívica Catalana y otros grupos, pero resalta que “antes no se estaba discutiendo la independencia de Cataluña”

“La lucha era por el bilingüismo y la pluralidad, y el nacionalismo todavía no se había quitado la careta. Ahora está mostrando su verdadero rostro, y mucha gente, de una generación más joven, ante esta situación de declarada cultura independentista ha salido porque el problema es infinitamente más grave”, concluye.

Fuente: La Gaceta - Rosalina Moreno

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