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La milicia popular de la asediada ciudad ucraniana de Slaviansk ha destruido una instalación lanzamisiles múltiple que estaba hostigando a la población local. "Hemos destruido una instalación de lanzacohetes múltiples tipo Grad que se encontraba en la carretera entre Járkov y Rostov, en el desvío a la localidad de Krasny. También han detonado sus municiones", señaló un portavoz del Estado Mayor de la autoproclamada República de Donetsk a la agencia rusa RIA Novosti.

Mientras tanto, el Ejército sigue atacando con piezas de artillería los suburbios de la ciudad, considerada el baluarte de la resistencia del este del país ante las autoridades centrales de Kiev. Además de instalaciones de lanzamisiles múltiples, el Ejército ucraniano emplea contra las autodefensas de la ciudad cañones autopropulsados y morteros de gran calibre.

Se registran numerosas destrucciones y víctimas, incluso entre la población civil. Los refugiados siguen huyendo de la ciudad. Solo durante la primera mitad del día 9 de junio fallecieron dos civiles. Además, de acuerdo con la agencia RIA Novosti, en las últimas 24 horas han muerto otras cinco personas, tanto milicianos como civiles, entre ellos un anciano y una niña.

Desde hace varios días el Ejército ucraniano, con apoyo de batallones de la nacionalista Guardia Nacional, lleva a cabo la fase activa de su operación de castigo contra Slaviansk. Los militares, que abrieron fuego de artillería contra el centro de la ciudad, han cortado el suministro de electricidad y agua.

 

El aeropuerto y una unidad militar de la ciudad ucraniana de Mariupol (región de Donetsk) se encuentran en llamas, según informa la prensa local citando a testigos, agregando que en la ciudad se escuchan disparos.

 

Niños bombardeados en su guardería. Occidente sigue apoyando esto….

 

 

El representante permanente de Rusia ante la ONU, Vitali Churkin, se muestra muy escéptico en el sentido de que las fuerzas de la ONU para el mantenimiento de la paz ingresen en Ucrania, ya que primero se requiere el consentimiento de Kiev. En su opinión, si Kiev tiene la intención de continuar con su operación militar en el este de Ucrania, seguramente no estarán de acuerdo con dar la bienvenida a las fuerzas de paz de las Naciones Unidas, sostiene el diplomático. "Pero espero que esta actitud cambie", indicó Churkin en una entrevista con el canal ruso Pervy Kanal.

Las autodefensas de la ciudad de Kramatorsk informan que el Ejército ucraniano ha abierto fuego con armas de gran calibre, según Interfax.

 

Deserciones en las tropas ucranianas

 

32 soldados de las Fuerzas Armadas de Ucrania se pasan al bando de las autodefensas de la República Popular de Donetsk. Los militares ucranianos afirmaron que sus comandantes les habían mantenido "en total aislamiento informativo", informó el comandante adjunto de las autodefensas de la provincia, Serguéi Zdriliuk.

 

Según el jefe del Ministerio de asuntos internos de Ucrania, el sábado, más de 20 miembros del batallón "Chernihiv" se negaron a entrar en el área de operaciones en la región de Lugansk y fueron despedidos. Previamente, denunció el despido del ex-berkutovcev por negarse a participar en la represión.

 

Miles de personas huyen de Ucrania hacia Rusia

 

 

 

Se agrava la situación humanitaria en la región suroriental de Ucrania. Ya son decenas de miles las personas que han abandonado la zona de conflicto para buscar refugio en Rusia.

 

"Quiero que lo vean. Hoy arrancaré estas banderas de todos los uniformes y se las enviaré a Poroshenko. No tengo fuerza, pero seguiré luchando", dice Svetlana Guizái, la viuda de la víctima del bombardeo. Un miembro de las autodefensas, Serguéi, consiguió salvar su vida, pero no la base militar en la que sus compañeros descansaban.

"Dos proyectiles cayeron en este edificio de madrugada. Uno, aquí. Una persona dormía en esta cama, si se le puede llamar 'cama' ahora. Pero por algún motivo se despertó, se levantó y evitó que el proyectil le cayera encima. Fue un milagro", cuenta.

Este ataque no ha hecho más que acrecentar el odio que Serguéi siente contra las tropas gubernamentales.

"Me enfrentaré a ellos hasta el final, hasta la muerte. Tengo que proteger a mi familia, a mi gente. La lucha no acabará hasta que no quede ninguno de nosotros", asegura. Pero no todos buscan el combate. Muchos deciden abandonar sus hogares en busca de una vida lejos de la violencia. Y esta decisión tampoco es fácil.

Decenas de familias huyen a Rusia. Todas con demasiadas preguntas en la cabeza y sin respuestas. "No sabemos qué pasará allí ni cuánto tiempo más va a durar esta situación. Queremos regresar a casa lo antes posible", explica su decisión Olga, una refugiada.

Poco antes de cruzar la frontera, algunos recuerdan a quienes no se encuentran en el autobús con ellos. "Esto es muy duro, porque seguramente no veré a mi padre durante mucho tiempo. Quién sabe si serán meses o años. Espero que la situación se calme pronto y podamos reencontrarnos antes de lo esperado", dijo Valera, otro de los refugiados.

Según las autoridades rusas, más de 15.000 ucranianos han huido a Rusia, mientras que 17.000 niños han sido evacuados a provincias ucranianas vecinas, fuera de las zonas de conflicto.

 

La región rusa de Rostov acoge a los refugiados

 

El centro de salud infantil Dmitriadovski, en el distrito Neklinovski de la Región de Rostov (unos 950 kms al sur de Moscú y 100 al sur de Lugansk) está lleno de gente y de ruido. Los niños se divierten en el patio mientras sus madres los vigilan. A primera vista, se podría pensar que son veraneantes ordinarios que han decidido pasar unos días en el mar de Azov. Sin embargo, la tensión se palpa en el aire. Las mujeres ucranianas que aquí encontramos están muertas de angustia por los parientes y allegados que han dejado atrás. Pero también están contentas porque han conseguido salvar a sus hijos y traerlos por fin a un lugar seguro

 

“Llegamos ayer a última hora de la noche e inmediatamente nos ofrecieron la cena. La comida era deliciosa y abundante. Somos extraños para la gente que nos recibió, pero nos trataron como si fuésemos de la familia. Además, parece que estamos de vacaciones: duermo con mi hija en una habitación doble con baño y nos dan cinco comidas al día. Quiero expresar mi enorme gratitud hacia Rusia y todos los rusos que no nos han abandonado en estos tiempos difíciles. Estamos pensando qué hacer ahora. No tenemos dónde ir”, dice una joven ucraniana, Viktoria Ptitsa, con su hija de cinco años en brazos.

 

El número de ucranianos que cruzan la frontera hacia Rusia desde las regiones del sudeste de Ucrania aumenta cada día. Mientras continúa la escalada de violencia, entre 7.000- 8.000 personas cruzan la frontera diariamente. Algunas solo hacen un alto en el camino en Rostov mientras se dirigen hacia las casas de sus parientes o amigos. Pero otros no tienen a nadie en Rusia. Para gente como ellos, extenuada por sus problemas, se han preparado plazas en casas de vacaciones y campamentos de verano, donde reciben alojamiento, comida, asistencia médica y todo lo que puedan necesitar.

 

Por ejemplo, el campamento de verano de Dmitriadovski ya ha dado alojamiento a casi 300 personas. El Ministerio de Situaciones de Emergencia ruso ha instalado un campamento de tiendas de campaña en las inmediaciones. Además, la región de Rostov ha preparado 49 centros de alojamiento temporal para gente que llegue del país vecino.

 

Rodión Plajotin, de 17 años, y su hemano Daniil, de 11, han huido de Lugansk. Sus padres los metieron en un autobús con destino a Rusia.

 

“En nuestra ciudad teníamos mucho miedo. Sobre todo por la noche. Veíamos volar los aviones ucranianos y oíamos explosiones; entonces nos escondíamos en el sótano”, recuerdan los niños.

 

Huir de la guerra

 

Nadezhda Petrova es menuda y parece una niña pequeña. A su lado está su hijo de 11 años, Ilyá. Tuvieron que abandonar la tristemente famosa ciudad de Slaviansk literalmente a la carrera.

 

Hasta hacía poco Nadezhda era una mujer muy feliz. Abogada de éxito, consiguió un crédito para comprarse su propia casa. La casa estaba a las afueras, pero era suya; ganaba lo suficiente para pagar la hipoteca y disfrutar de una vida cómoda. Su hijo aprendía idiomas y hacía deporte. Pero los trágicos eventos destruyeron los planes de la familia y los obligaron a buscar refugio en el país vecino.

 

“Lo que hay en Ucrania es una verdadera guerra civil”, dice Nadezhda. “La Guardia Nacional lucha contra los civiles. Nuestros hombres se unen a las milicias para proteger a sus familias. Antes, por lo menos se avisaba a la gente de que buscase refugio con sirenas o campanas, ahora simplemente abren fuego sin avisar.”

 

Según Nadezhda, se ha disparado contra guarderías, escuelas, hospitales y edificios de viviendas. La ciudad se está quedando sin medicinas y lo que queda es muy caro. “Cuando se empezaron a oír explosiones en el área en el que vivíamos, nos mudamos al piso de mis padres. Por la noche, cuando estábamos cenando, de repente oímos una explosión fuera. Se rompieron las ventanas y oímos gritos. Miramos por la ventana y vimos a nuestro vecino cubierto de sangre, yaciendo en el suelo. Ya no respiraba. Otra mujer resultó herida. Otra perdió una pierna y murió en la ambulancia camino del hospital”, dice Nadezhda. Varios días después, su casa en las afueras de Sloviansk fue alcanzada en una explosión. Eso fue la gota que colmó el vaso.

 

Nadezhda oyó rumores de que se estaba organizando un autobús para evacuar mujeres con niños hacia Rusia e inmediatamente llamó a la gente que lo organizaba. Resultó que el autobús salía literalmente en unos minutos. Todo lo que Nadezhda pudo hace fue coger sus papeles, a su hijo y correr hacia el autobús.

 

“He dejado a mis padres en Slaviansk y me preocupan tanto. Mi padre es diabético y necesita insulina, y ahora se le está acabando”, Nadezhda solloza y se enjuga las lágrimas. Ilia abraza a su madre: “No te preocupes, yo estoy aquí contigo.”

 

Ayudar a los vecinos

 

Siempre hay presentes doctores y psicólogos en los centros de acogida temporales para refugiados. La gente suele necesitar calmantes y otros medicamentos, ya que el estrés agrava otras enfermedades. Algunos niños pequeños tienen dolencias relacionadas con el frío.

 

Uno de los principales problemas de los refugiados ucranianos es dónde y cómo encontrar trabajo. Incluso las madres con bebés pequeños quieren trabajar. Muy pronto, los funcionarios de los servicios de empleo irán a visitar a los refugiados para ver en qué puestos podrían estar interesados y encontrarles ofertas de trabajo adecuadas.

 

Mientras tanto, no solo las autoridades, sino también los ciudadanos de a pie están dispuestos a ofrecer asistencia a los refugiados ucranianos. Unas 1.500 familias ya se han declarado dispuestas a acoger a gente en sus hogares. Las organizaciones benéficas han abierto cuentas especiales para donaciones y hay voluntarios que recogen ayuda humanitaria.

 

Se ha declarado la situación de emergencia en la región de Rostov: “La declaración de situación de emergencia hará posible acondicionar rápidamente nuevos centros de acogida temporal para los refugiados”, explica Vasili Golubev, el gobernador de la región.

 

Por el momento, los ciudadanos ucranianos puede cruzar libremente la frontera en la región de Rostov. Se les proporciona toda la asistencia necesaria para registrarse con las autoridades de inmigración y recibir un permiso de residencia temporal que les permita encontrar un empleo en la zona.

 

El alto el fuego de Poroshenko es una mentira más del oligarca

Los insurgentes prorrusos rechazaron hoy el plan de paz para el arreglo del conflicto en el este de Ucrania, mientras no hay noticias de un posible alto el fuego, ya que continuaron los combates entre fuerzas gubernamentales y rebeldes.

 

"En su discurso de investidura (el nuevo presidente, Petró Poroshenko) dejó claro que no entablará un auténtico diálogo con el pueblo del Donbass (cuenca hullera ucraniana). Se nos niega la federalización y el estatus federal de la lengua rusa", dijo hoy Miroslav Rudenko, uno de los líderes separatistas.

 

El rebelde se refería al plan de paz en el que Poroshenko promete descentralización en vez de federalización; estatus regional, que no estatal, para la lengua rusa; amnistía para los rebeldes sin delitos de sangre y un corredor para que los mercenarios regresen a Rusia.

 

El nuevo presidente ucraniano también adelantó que viajaría en breve al este "en son de paz", pero los combates continuaron hoy en la región de Donetsk, epicentro de la sublevación prorrusa que estalló hace dos meses.

 

Según los rebeldes, las fuerzas gubernamentales usaron lanzaderas de misiles Grad, algo que Kiev siempre ha negado, para atacar esta madrugada varias localidades situadas cerca de Slaviansk, una de las más irreductibles plazas fuertes de los milicianos separatistas.

 

"El ataque contra Slaviansk es una demostración de las agresivas intenciones de Poroshenko en relación con los habitantes de las (autoproclamadas) repúblicas de Donetsk y Lugansk", aseguró Rudenko.

 

Los habitantes de los pueblos de Artiómovka y Semiónovka y del barrio Vostochni en Slaviansk han tenido que refugiarse en los sótanos de los edificios para resguardarse de los bombardeos, según los rebeldes, que respondieron con morteros al fuego enemigo.

 

Poroshenko "demuestra así que no quiere dialogar con nosotros en el idioma de la diplomacia, lo que, por supuesto, dificultará un arreglo pacífico" del conflicto, añadió el caudillo separatista.

 

Una de las iglesias ortodoxas de Slaviansk ardió hoy en llamas después de que alcanzara su cúpula un proyectil, según los separatistas, mientras cinco civiles han muerto en las últimas veinticuatro horas en esa localidad, donde no hay ni agua ni luz eléctrica.

 

Mientras Poroshenko negó el sábado cualquier posibilidad de diálogo "con los bandidos" de las "repúblicas populares" de Donetsk y Lugansk, los separatistas insisten en demandar la salida de las tropas gubernamentales y el reconocimiento de su independencia proclamada el 12 de mayo.

 

Ambas repúblicas separatistas, que exigen también a Kiev la liberación de más de 300 de sus partidarios, no tienen intención de dar la bienvenida a Poroshenko.

 

Hoy, domingo, debería producirse el primer contacto entre Ucrania y Rusia con el fin de acordar los primeros pasos para el arreglo pacífico del conflicto, según anunció Poroshenko tras reunirse el viernes en Normandía con el presidente ruso, Vladímir Putin.

 

El interlocutor de Kiev podría ser el embajador ruso, Mijaíl Zurábov, quien regresó esta semana a Ucrania tras ser retirado por el Kremlin tras el estallido de los disturbios de febrero que desembocaron en el derrocamiento del presidente, Víktor Yanukóvich.

 

Zurábov aseguró que para Rusia "es una cuestión de principios frenar la operación militar. Por supuesto, en caso de que los rebeldes también suspendan las acciones militares".

 

"Los pasos que dé Poroshenko en esa dirección nos demostrarán si Rusia puede verlo como un socio de pleno derecho para el arreglo y la normalización de la situación en el este de Ucrania", añadió.

 

Uno de los asuntos que quiere tratar Rusia es la necesidad de crear corredores humanitarios para el suministro de comida y medicamentos a los residentes en las zonas de combate en las regiones rebeldes de Donetsk y Lugansk.

 

En cuanto al alto el fuego, la presidenta del Senado ruso, Valentina Matviyenko, aseguró que debe ser Kiev quien dé el primer paso y descartó una solución militar para el conflicto en el vecino país.

 

"Tan pronto como Kiev dé la orden de alto el fuego (...), Rusia estará dispuesta a hacer todo lo posible para que la otra parte deponga las armas y se siente a la mesa de negociaciones", manifestó en declaraciones a la televisión rusa.


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