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"Hoy continúa el fuerte bombardeo de Lugansk. Caen bombas en casi todos los distritos de la ciudad", se dice en el comunicado de la alcaldía. "Según la información preliminar, más de 20 civiles han muerto desde esta mañana". Según el comunicado, publicado en la página web de la administración de la ciudad, las bombas iban dirigidas al centro de la ciudad, las calles principales y la estación de trenes.

Los bombardeos dificultan la restauración de los sistemas de abastecimiento de electricidad y agua, dañados por el enfrentamiento armado.

Videos de Lugansk (ATENCIÓN, las imágenes pueden herír la sensibilidad)

Las víctimas podrían ser ya cerca de medio centenar de personas, incluido niños, 215 heridos, incluido niños, 46 edificios destruidos, 195 instalaciones destruidas, incluyendo almacenes de farmacia, terminales del autobús, escuelas, jardines de infancia, plantas industriales, depósitos de productos, tiendas, supermercados, etc. El 60% del comercio urbano permanece cerrado.

Ucrania: el Ejército bombardea viviendas en Donetsk

 

Dos edificios de viviendas y una guardería se han visto afectados por un bombardeo del Ejército ucraniano en la ciudad de Donetsk, según informa la agencia rusa Interfax.

Múltiples personas han resultado heridas.  Mientras, las autodefensas señalan que Donetsk está en peligro de ser rodeado y separado de la República Popular de Lugansk y de Rusia. El Ejército "bloqueó la última carretera que conecta Donetsk y Lugansk con Rusia", declaró el comandante de las autodefensas de Donetsk, Ígor Strelkov.

El Ejército está separando la República en el oeste también, se ha apoderado del aeropuerto de Donetsk.  

En los últimos días Lugansk y otras ciudades de la República Popular del mismo nombre han sido el escenario de una operación del Ejército ucraniano. Los bombardeos y tiroteos dejan cada día decenas de muertos y heridos. Este sábado por la mañana la alcaldía de Lugansk informó que solo en 24 horas habían muerto 16 personas y cerca de 60 resultaron heridas.

Milagroso rescate de un niño entre los escombros tras el bombardeo de las fuerzas ucranianas

 

En medio de la destrucción y la muerte causadas por el ataque aéreo de la Fuerza Aérea de Ucrania contra un edificio residencial en Snézhnoye, surge una noticia milagrosa: un niño de 7 años se ha salvado debajo de los escombros.

Durante varias horas los rescatistas intentaron retirar los escombros de un edificio en ruinas en la ciudad de Snézhnoye (en la región de Donetsk) que había sido blanco de los bombardeos de la aviación ucraniana. Debajo de los escombros los rescatistas encontraron a una mujer y a un niño de 7 años. Ambos fueron hospitalizados de inmediato.

En el vídeo (a partir del minuto 03:42) se ve cómo rescataron a Bogdán, cuyos gritos escucharon decenas de rescatistas y civiles que buscaban a supervivientes de la tragedia.

Este martes un avión de la Fuerza Aérea de Ucrania bombardeó un edificio administrativo y otro de apartamentos en Snézhnoye. En total se lanzaron al menos cinco proyectiles. Como mínimo 10 civiles murieron a consecuencia del bombardeo.

Ucrania vive una purga de la población rusoparlante

 

La guerra civil en Ucrania ha degenerado en una purga étnica contra la población rusoparlante del país eslavo, declaró hoy el secretario adjunto del Consejo de Seguridad ruso, Evgueni Lukiánov.

“Lo que vive ahora Ucrania no es una guerra civil sino una purga étnica de la población rusoparlante del sureste del país”, dijo Luikiánov al reunirse en Moscú con representantes de ONGs estadounidenses. Indicó que una guerra entre Rusia y Ucrania sería “contraproducente". “No queremos una guerra con Ucrania. Sería contraproducente para nosotros, pues en este caso combatiríamos contra un pueblo hermano”, recalcó.

Lukiánov subrayó que Moscú prioriza una solución pacífica. “No nos conviene una guerra en Ucrania. Son nuestras fronteras, nuestras relaciones de parentesco y económicas. Es un problema muy grave para nosotros y no vemos otra solución además de la política”, destacó.

Desde mediados de abril, las fuerzas de seguridad ucranianas llevan a cabo una operación contra la resistencia en las provincias de Donetsk y Lugansk surgida en respuesta al cambio de régimen en Kiev en febrero pasado.

El operativo, que ha costado numerosas víctimas a ambos bandos y entre la población civil, se reanudó el 1 de julio tras apenas 10 días de alto el fuego decretado por el presidente ucraniano, Petró Poroshenko.

La tragedia de los refugiados

El incesante flujo de refugiados que abandona el sudeste de Ucrania, desgarrado por la guerra, demuestra que en la últimas semanas la crisis del este ucraniano no ha hecho más que empeorar.

Los bombardeos cerca de su casa a las afueras de Donetsk fuerzan a Yulia, madre de tres hijos, a abandonar su hogar con su familia. Se marcharán al sur del país gracias a que unos amigos les darán cobijo. Ha comprado billetes de autobús en la estación de Donetsk. Cuando vio la oportunidad de marcharse no lo pensó dos veces. Deja la zona de conflicto con un pensamiento claro.

"Solo pedíamos que no nos bombardearan. Desde hace mucho tiempo todo está resuelto entre los ciudadanos de a pie. Solo queríamos vivir de una manera común y corriente", dijo a RT Yulia.

Galina es madre de cuatro hijos. Se marchan a Mariúpol, una ciudad ahora en calma en el sur de la región de Donetsk. Allí les espera su otro hijo. A pesar de que está a punto de arrancar el autobús, no acepta la decisión de irse. Se siente frustrada, dolida. "Nos fuimos porque ayer bombardearon nuestra ciudad. Hay muertos. Las casas están totalmente destruidas", expresa Galina.

En la estación, paradójicamente confluyen ciudadanos con destinos contrapuestos: los que aún no se resignan a abandonar las ciudades bombardeadas y los que deciden huir de ellas. Lina es una de estas últimas. Abandona su casa junto con su padre y su madre. Nadie les espera.

"Nos vamos hacia la incertidumbre, a una ciudad ajena con gente ajena. ¿Pero qué podemos hacer si van a destruir nuestras casas? ¡Dios mío! Que todo quede donde está, que tengamos donde regresar después", dice la desplazada.

La huida de las afueras de la ciudad de Donetsk es en autobús o en tren. De día o de noche. No importa cómo.

Tatiana es madre y abuela. En solo unas horas pasará de ser una ciudadana ucraniana, a convertirse en una refugiada. Se dirige hacia Rusia. Allí la esperan unos familiares. "No creía que esto pudiera pasarnos a nosotros. Somos gente pacífica. Ahí no hay ningún separatista, tampoco ningún control de milicianos. Solo gente común y corriente, sobre todo los jubilados", confiesa Tatiana.

En la estación de tren de Donetsk se entremezcla la extraña sensación de ver a veraneantes que deciden salir de la ciudad por unas semanas, junto a los desplazados que no saben cuándo volverán a su casa.

Lena es madre de un recién nacido. Se marchan con su marido a Crimea, donde les espera otra de sus hijas. "Muchos se están marchando. Es un problema. Cada vez es mas difícil comprar un billete", dice.

Las cifras del Gobierno ucraniano dicen que unas 40.000 personas se han visto forzadas a salir de la zona de conflicto. Desde Moscú aseguran que ya han cruzado la frontera centenares de miles de ucranianos. Independientemente de los números, hay un hecho claro: en la últimas semanas la crisis del este de Ucrania no ha hecho más que empeorar.

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