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Los milicianos de la República Popular de Donetsk informaron que habían eliminado dos puestos de control del ejército de Kíev cerca de Donetsk. Según el ministro de Defensa de la República Popular de Donetsk, Ígor Strelkov, uno de los puestos de control fue guardado por gente en el camuflaje de la OTAN y con pasaportes extranjeros, supuestamente mercenarios. Aunque, en los últimos meses entre los castigadores aparecieron los que no reciben dinero de Kiev. Al contrario, están dispuestos a pagar por la oportunidad de disparar a la gente impunemente. Las “autoridades” ucranianas convierten la zona de combate en un parque de entretenimiento extremo para turistas extranjeros.

Un día de entrenamiento del batallón "Azov" en una de las bases en Berdiansk. Un hombre entrado en años, con un chaleco antibalas y un fusil de asalto Kaláshnikov recibió el apodo de “Don”. Francesco Fontana es uno de varios cientos de aventureros occidentales que vinieron a Ucrania, como un buitre, al olor de la sangre. El italiano de 53 años de edad, un miembro de la “legión extranjera”, habla con entusiasmo de cómo derrumbaba las barricadas de la milicia durante su bautismo de fuego en la ciudad de Mariúpol.

“Soy voluntario, no recibo dinero aquí. Yo mismo pagué por el billete para venir a Ucrania. He soñado toda mi vida con una experiencia como esta. Aquí no hay lugar para sensiblería. Es guerra y estoy aquí para matar”, - reconoce Fontana.

Tiene un tatuaje en su antebrazo en forma de un tiburón negro. El matón italiano en su juventud fue miembro de grupos radicales. En la senectud Fontana dejó su carrera de manager en la tienda de automóviles y se fue a Kíev, al Maidán. Allí se unió al “Sector Derecho” y luego se convirtió en un miembro de la "legión extranjera" del batallón "Azov" que las “autoridades” de Kiev habían creado con la ayuda de sus asesores de Washington.

"Estos tipos no ocultan el hecho de que matan a gente inocente y tratan a los ucranianos como a los papúes o otros aborígenes, como si fueran animales para los que se puede comprar una licencia para cazar", - dice Vladímir Rógov, el líder de la “Guardia Eslava” y el copresidente de la "Frente Popular" de Nueva Rusia.

El hecho de que los extranjeros realmente van a Ucrania para matar por placer y están dispuestos a pagar por esto nos confirma Stan Patton, ex empleado de la compañía “Blackwater”, un ciudadano de los EE.UU. En su Twitter él cita los precios establecidos: un tiro de obús – 100 dólares; un tiro del tanque – 200 dólares, un tiro a una aldea tiene un precio de 350 dólares de los EE.UU.

Otro representante típico de la pandilla internacional al servicio de Kíev – Mikael Skilt, un sueco de 37 años de edad. Ya recibió un premio del comando del batallón "Azov" que obedece personalmente a Avákov, el ministro de asuntos interiores, por haber matado a milicianos. El francotirador sueco no oculta su rostro. "Es una sensación especial cuando tu corazón se acelera y oyes las balas silbando a tu alrededor, ver la forma en que caen al suelo. He oído decir que están dispuestos a pagar 80 000 por mi cabeza, ¡pues que vengan a atraparme!" – dice Skilt muy contento.

Tiene en su pasado el servicio en el ejército sueco y en la Guardia Nacional. Vino a Ucrania con el comienzo del Euromaidán. También se unió al "Sector Derecho" y junto con sus miembros participó en las operaciones en Járkov. Ahora es francotirador del mismo batallón "Azov".

Esta chusma internacional viene a Ucrania gracias al hábil reclutador Gastón Bessón, un francés de 46 años de edad. Da anuncios en el Internet con una oferta de participar en un safari sangriento en Ucrania. "Te invitamos a unirte al batallón "Azov". No te pagamos nada. Te recibimos en Kíev. Facilita la información acerca de tu situación familiar y social. Indica si estás listo a participar en batallas o vas a entrenar a los soldados jóvenes. Al llegar a Kíev, recibes el número de contacto de nuestro empleado que habla inglés. Alojamiento, comida etc. - en nuestra base en el sudeste del país",- dice el anuncio.

Natural de México, sirvió en las tropas de desembarco francesas y en el grupo especial de operaciones en el sudeste de Asia. Participó en tres golpes de estado y dos guerras. Laos, Birmania, Surinam... En el año 1991, como mercenario, asesinaba a serbios en Croacia, luego en Bosnia.

"En la antigua Yugoslavia su unidad se distinguía por la mayor crueldad para con los serbios, incluyendo la población civil", - dice Vladímir Rógov.

"La gente viene de muchos países diferentes. Finlandia, Noruega, Suecia, Inglaterra, Francia, Italia... No aceptamos a fanáticos y extremistas. Necesitamos gente con experiencia militar, profesionales. No estamos a favor de la OTAN o de la Unión Europea, no nos interesa la política en absoluto. Cada día recibo aproximadamente 15 cartas de aquellos que quieren venir a Ucrania para hacer guerra. Todos entendemos que hay guerra, y todos los días uno puede resultar herido o muerto", - dice Gastón Bessón.

La administración de los EE.UU. atrae a estos maestros del trabajo sucio a todos los puntos calientes del mundo – Afganistán, Irak, Siria. Se sabe que durante los primeros 9 meses de la presidencia de Obama el número de mercenarios en las operaciones fuera de los EE.UU. ha crecido en dos veces y media. La estrategia de los asesores estadounidenses implementada por las “autoridades” ucranianas implica un incremento en el número de mercenarios extranjeros en sudeste de Ucrania. 

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