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“Lo que importa es el cumplimiento del deber y el cumplimiento del deber y la disciplina no es obedecer las decisiones de los que están arriba, sino ser consecuentes con lo que tú te has comprometido a defender. El Ejército tiene una misión, que no es la de obedecer al Gobierno, sino cumplir con la defensa de España y todo lo que vaya en contra de la defensa de España es incumplimiento del deber”. Son palabras pronunciadas por el general de Infantería, Blas Piñar Gutiérrez, durante la presentación en Málaga de su libro sobre la defensa y liberación del Alcázar de Toledo y que congregó a decenas de personas en un céntrico hotel.

El acto, en el que colaboró Alerta Digital, supuso un reencuentro con algunos de los momentos más legendarios de la historia militar española más reciente. Y sobre todo, sirvió para reafirmar la necesidad de dibujar un horizonte sin las divisiones ideológicas y los odios cainitas que la izquierda ha pretendido durante su llegada al poder. Desde la autoridad que le confiere sus años de servicio a España como militar de alto grado, Blas Piñar siguió reflexionando sobre la función de cualquier militar español y su sometimiento a una serie de objetivos que trascienden los meramente políticos. “Entiendo que es mucho más fácil defender a los de arriba. Estoy en contra de los que dicen: hago lo que me obligan a hacer porque me pagan. A mí no me han pagado por ser militar. Yo decidí ser militar por vocación. La vocación tiene que ser lo más importante para un militar. Que me paguen por serlo no quiere decir que les dé el derecho a decirme lo que tengo que hacer”.

El general Piñar explicó también cuáles habían sido los objetivos del libro sobre el Alcázar cuando se cumplen 75 años de su liberación. Sobre todo, dijo, la defensa de “la verdadera memoria histórica” y el reconocimiento de uno de los hechos más sobresalientes de la historia militar y que aún hoy sigue siendo referente obligado en las academias militares de todo el mundo.

Lamentó en ese sentido los intentos de la izquierda española por demoler algunos de los símbolos nacionales más reconocidos internacionalmente. Habló en este sentido del Valle de los Caídos y de la División Azul. Del primero destacó que se trata de “una obra de fe, de agradecimiento a Dios y de reconocimiento de la superioridad espiritual”, pero sobre todo, subrayó el hecho de que el Valle de los Caídos fuera construido como símbolo de reconciliación entre vencedores y vencidos de nuestra contienda civil. “No hay en el mundo un monumento dedicado a los dos bandos. Por eso, todo lo que es positivo y digno de agradecer se vuelve en contra de los que mantienen el rencor por encima de todo”, señaló.

Respecto a la División Azul, lamentó los intentos actuales por desacreditar a sus protagonistas. “Parece mentira que una obra de la generosidad de la juventud española, sobre todo falangista, que pese a tener el futuro en sus manos marcharon voluntariamente a luchar a miles de kilómetros de España para combatir el comunismo, con el sacrificio enorme en vidas humanas, se haya querido desmitificar también”.

Por otra parte, el general Piñar denunció la escasa colaboración obtenida de sus compañeros de armas para conmemorar el 75 aniversario de la epopeya del Alcázar, en el mismo escenario de su numantina defensa, hoy reconvertido en museo del Ejército. ”Para conmemorar el 75 aniversario, decidimos celebrar un ciclo de conferencias en dos fases. La primera en Madrid y la otra en Toledo. Pensamos que no había un escenario mejor que el propio salón de actos del propio Alcázar, donde apenas se celebran actividades. Nos cobraban dos mil euros por conferencia, lo que era una forma de evitar que se llevaran a cabo”.

La escasa disposición de algunos mandos militares adquiere para el general Piñar una repercusión aún más lamentable, dado que para ellos debería ser imperio la defensa y difusión de las grandes gestas de nuestros soldados. “Es lamentable que el propio Ejército mire para otro lado cuando se habla de laureados, de medallas militares individuales, de señores por los que todos los días teóricamente se interpreta el toque de oración, por los que se canta ‘La muerte no es el final’. No entiendo cómo dejamos que quiten los nombres de esos héroes de algunos acuartelamientos. Lo malo en esta vida es actuar con complejos”.