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Las fuerzas de seguridad en Bahrein han atacado a los manifestantes contra el régimen en una ciudad al oeste del país. La nueva protesta se ha ocasionado a raíz de un ataque anterior en el que la policía mató a un joven de 16 años de edad, en la ciudad de Muharraq, cerca de la capital, Manama, el pasado 17 de agosto. Los agentes golpearon, hasta producirle la muerte, a Husam al-Haddad, tras llevar a cabo un ataque contra una manifestación pacífica.

Las fuerzas de seguridad, respaldadas por Arabia Saudita, utilizaron gases lacrimógenos y balas de goma para dispersar a los manifestantes en la localidad de Kulaib Dar, a unos 30 kilómetros al suroeste de Manama, dos días después de la muerte del joven de 16 años.

El domingo, también se celebraron manifestaciones en las ciudades del norte de Daih y Sehla, igualmente para condenar el asesinato de Haddad. Así como en la provincia oriental de Arabia Saudita, los manifestantes salieron a las calles en la región de Qatif.

Los ciudadanos de Bahrein han estado celebrando manifestaciones contra la familia gobernante Al Khalifa desde febrero de 2011 y culpan al rey Hamad bin Isa Al Khalifa como máximo responsable de la muerte de manifestantes durante todo el levantamiento.

Bahrein acoge la Quinta Flota de los EE.UU. y es uno de los países del Golfo Pérsico, así como Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, que reciben equipo militar de Estados Unidos.

Cinco razones claves que ilustran la importancia de lo que está pasando en Bahrein: Importancia estratégica

Bahrein es el país más pequeño del golfo Pérsico, con alrededor de un millón de habitantes, pero su importancia estratégica excede con creces su tamaño.

La privilegiada posición geográfica nunca ha pasado desapercibida para las grandes potencias. Antes fueron los británicos, hoy es Estados Unidos, que tiene en el país su quinta flota naval, con el fin de vigilar supuesta amenaza iraní en la región.

Bahrein ha sido un aliado privilegiado de Washigton , particularmente a partir de la primera guerra contra Irak, en 1991. El ejército de Estados Unidos también utilizó sus bases aquí para atacar a Irak en la segunda guerra del golfo a inicios de esta década.

Al igual que en Egipto, la política de EE.UU. ha sido la de ignorar los reclamos democráticos de los ciudadanos de Bahrein en nombre de la estabilidad regional y sus intereses estratégicos en la región.

De manera que las protestas de los últimos días no sólo han puesto en aprietos a la política exterior de Washington, sino también a su estrategia de defensa.

Ruta del petróleo mundial

La presencia de esta flota tiene, además, otra función estratégica: asegurar el libre flujo del petróleo del Golfo Pérsico.

Bahrein vive de la riqueza petrolera, pero sus reservas son limitadas. No obstante, las bases de Estados Unidos aquí sirven para resguardar alrededor del 33% del petróleo mundial que pasa por el estrecho de Hormuz, localizado entre Irán y Omán.

Por esta razón, las manifestaciones se han sumado a los factores que están presionando los precios del petróleo, que ya alcanzaron US $104 por barril.

Según el corresponsal de asuntos económicos de la BBC, Andrew Walker, algunos de los más importantes exportadores de petróleo, en especial Irán y Libia, ya han sido afectados. "Lo que preocupa es el riesgo de que los cargamentos de petróleo de esos países sean afectados", señala Walker.

Tensiones étnicas

Pese a que las protestas en el emirato son parte del efecto contagio tras las revueltas que derrumbaron los presidentes de Túnez, Ben Ali, y de Egipto, Hosni Mubarak, en Bahréin las protestas también responden a divisiones étnicas.

Las protestas son producto del descontento de la mayoría chiíta, que representa un 70% de la población, frente a la élite real sunita que gobierna al país.

Los chiítas señalan que el régimen los ha tenido históricamente discriminados y sin acceso a la riqueza, en un país que por muchos años ha experimentado una bonanza económica sostenida por el petróleo.

Incluso hay quienes hablan de apartheid, ya que a éstos se les prohíbe acceder a cargos públicos. Incluso, muchos de los efectivos de las fuerzas de seguridad son sunitas traídos de Paquistán y Siria, a quienes se les otorga ciudadanía sin muchos trámites.

Según el corresponsal de la BBC sobre temas de seguridad, Jonathan Marcus, debido a esto "hay menos posibilidad de que las fuerzas de seguridad se pongan de parte de la población local, como sucedió en Egipto".

¿Peligro para Arabia Saudita?

Arabia Saudita, que desde las protestas en Egipto ha seguido los acontecimientos con atención, tiene más razones para preocuparse ahora que la ola de manifestaciones está literalmente en su vecindario.

Un viaducto une a Bahréin con la parte oriental de Arabia Saudita, una zona rica en petróleo, pero además con una significativa población chiita que tiene fuertes vínculos familiares y culturales con los chiitas bahreinies.

El periodista de la BBC Bill Law da cuenta de que un experto con estrechos vínculos con el poderoso ministro del Interior saudita, el Príncipe Nayef, le aseguró que el gobierno saudita iba a intervenir si la situación "se sale de control".

Según dijo a la BBC Gala Riani, de la revista sobre temas de defensa Jane's Weekly, los sauditas no tendrían problemas en apoyar – y, en el peor de los casos, intervenir directamente - si las autoridades de Bahrein no son capaces de controlar las manifestaciones.

El factor Irán

Algunos analistas señalan que las protestas de la mayoría chiíta podrían eventualmente fortalecer aún más la presencia de Irán en la región. Según Jonathan Marcus, Irán mantiene un ojo puesto en los acontecimientos en el emirato, ya que "por largo tiempo ha tenido un interés estratégico aquí".

La preocupación central es que, como sucedió en Irak, el establecimiento de un sistema democrático coloque a Bahrein en el campo iraní. En los últimos años, Irán ha expandido su influencia en Oriente Medio, particularmente en Irak y en Líbano.

Además, Teherán considera los países del Golfo como una zona natural de influencia, por la presencia chiíta, que representa el 8% de la población en Arabia Saudita, el 25% en Kuwait y el 70% en Bahréin.

No obstante, otros observadores destacan que la influencia de Irán en Bahrein es relativamente limitada, ya que los chiítas  bahreinies tienden a seguir a clérigos más moderados en centros como Kerbala y Najaf en Irak.

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