Las bases de BComú han decidido en una consulta interna romper el pacto con el PSC de Jaume Collboni en el Ayuntamiento de Barcelona con 2.059 votos a favor, el 54,18%, según ha anunciado este domingo en rueda de prensa el portavoz de la formación que lidera la alcaldesa Ada Colau.

La consulta, en la que han participado 3.800 personas, se abrió el jueves y acabó este sábado a medianoche con la pregunta: "Debido al apoyo del PSC/PSOE a la aplicación del artículo 155, ¿Barcelona En Comú debe poner fin al pacto de gobierno con el PSC en la ciudad para gobernar en solitario?". Un total de 1.736 votantes de la formación ha votado en contra de poner fin al pacto con los socialistas en la capital catalana, el 45,68%.

La gobernabilidad del consistorio será ahora más complicada porque gobernará en minoría. BComú podría optar por buscar una mayor complicidad con las fuerzas independentistas aunque en días anteriores ya había comunicado que su voluntad es la de no firmar ningún otro pacto de gobierno.

Barcelona en Comú dispone de 11 concejales de 41, y el PSC le aportaba otros cuatro. El grupo municipal Demòcrata (PDeCAT) dispone de nueve concejales, ERC tiene 5, los mismos que Ciudadanos, el PPC tiene tres, los mismos que la CUP y hay un concejal no adscrito.

"Ha sido una decisión difícil, pero la hemos tomado de la mejor manera posible: con radicalidad democrática", ha asegurado en un primer tuit Colau. "Continuaremos gobernando en base a objetivos concretos. Con todo el diálogo que la ciudad se merece y buscando acuerdos con todos los grupos", ha añadido la alcaldesa de Barcelona.

Colau cargó contra Iceta

Este mismo sábado, Colau criticaba con dureza al PSC de Miquel Iceta: "No quiero ni pensar en (Pasqual) Maragall y en antiguos socialistas; qué pueden pensar hoy de lo que hace el PSC". Consideraba "incomprensible e injustificable" que el primer secretario de los socialistas catalanes se haga 'selfies' con el líder del PPC, Xavier García Albiol, a quien tildó de "racista y xenófobo", en relación a la foto que se hicieron con otros dirigentes en la última manifestación de Sociedad Civil Catalana a favor de la unidad de España celebrada en Barcelona.

"No puedo entender como mujer de izquierdas que Iceta defina que la centralidad es aliarse con PP y Ciudadanos para acabar con el autogobierno" y que "reavive" a Unió Democràtica, un "partido de derecha que va contra los derechos de la comunidad LGTBI", dijo durante su intervención en la asamblea de Catalunya en Comú que ratificó que esta formación concurra a las elecciones del 21-D en coalición con Podem Catalunya.

Iceta, sobre Colau: "Entre Barcelona y la independencia, ha escogido independencia"

"Entre Barcelona y la independencia, ha escogido la independencia. Entre estabilidad y la inestabilidad, ha escogido la inestabilidad. Entre un gobierno de izquierdas y ceder ante Alfred Bosch y Xavier Trias, ha elegido lo segundo", ha afirmado esta mañana el líder de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, quién ha lamentado que Colau no haya defendido el pacto que mantenía con el PSC en el Ayuntamiento de Barcelona y que las bases de su partido han decidido romper por apoyar la aplicación del artículo 155.

"Me quiero dirigir al 45% que ha votado en contra de romper este pacto y se lo quiere agradecer, el esfuerzo que han hecho. Los socialistas hemos esperado hasta el último momento, creíamos en este gobierno y en los que había suscrito este pacto que decía de forma taxativa que quedaban fuera las cuestiones que no tenía estrictamente las cuestiones con el gobierno de la ciudad.", ha enfatizado el líder socialista catalán.

La de Iceta no es la única reacción tras conocerse el resultado de la consulta a las bases de Catalunya en Comú. El portavoz de la ejecutiva del PSOE, Óscar Puente, ha afirmado que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, "prefiere a Trías el del Trust que al PSC"."La emperatriz de la ambigüedad prefiere a Trías el del Trust que al PSC. Y estos son los que nacieron para tender puentes y dialogar", ha escrito Puente en su cuenta de Twitter utilizando el sobrenombre -'emperatriz de la ambigüedad'- que el expresidente del Parlamento Europeo Josep Borrell dedicó a Colau en la manifestación por la unidad de España del pasado 29 de octubre.

Otros miembros de la dirección del PSOE han reaccionado también en las redes sociales a la noticia sobre la ruptura del pacto, entre ellos el secretario de Organización, José Luis Ábalos, para quien "entre izquierda e independentismo, Colau opta por lo segundo". En la misma línea, la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, ha opinado que con esa decisión, "Ada Colau y los comunes siguen su hoja de ruta independentista".

La exministra y también miembro de la ejecutiva socialista Beatriz Corredor ha abundado en la idea de que "Colau está en el secesionismo", al tiempo que ha defendido que "la única tercera vía" de cara a las elecciones catalanas del 21D es el PSC con su "transversalidad, convivencia y catalanismo integrador". Por su parte, el exalcalde de San Sebastián y secretario de Transparencia y Democracia Participativa del PSOE, Odón Elorza, ha considerado que la "expulsión" del PSC del gobierno de barcelona es un nuevo "error de frentismo y ambigüedad soberanista en la aliada de Podemos".

Artur Mas viaja a Bruselas para intentar neutralizar a Puigdemont

Miquel Giménez

Este viernes por la noche partían hacia la capital belga el expresident Artur Mas y la coordinadora general del PDeCAT Marta Pascal. Su objetivo no es otro que frenar al cesado Carles Puigdemont y hacerlo volver a España para que se someta a la justicia.

“O nos cargamos a Carles o él se nos carga a todos nosotros”

La dirección del PDeCAT ya no aguanta más los desplantes de Puigdemont y ha decidido pasar a la acción. Nadie mejor que Artur Mas, el que designó a dedo al cesado president, para llamarlo al orden. La inquietud ante la posición cada vez más radical y autónoma de este ha hecho saltar todas las alarmas entre los ex convergentes. Reina un profundo malestar en el partido respecto a la delicada situación en la que la fuga de Puigdemont y su actitud de numantina resistencia los ha dejado de cara al 21-D. Dirigentes veteranos opinan que ha llegado el momento de terminar con esta comedia y hacer entrar en razón al cesado, el primero entre todos, Artur Mas. El monstruo que fabricó le ha salido díscolo.

Debido a que se siente responsable, Mas ha sido el encargado de desplazarse hasta Bruselas para hablar con el cesado president. Le planeará un ultimátum: debe volver sí o sí a España, presentarse ante la justicia y dejar de inmiscuirse en los asuntos del partido. Mas sabe perfectamente que, en cuanto pise suelo español, a Puigdemont le espera la cárcel, igual que a los cuatro miembros del ex Govern que le acompañan en Bélgica. También sabe que no se le puede plantear que asuma una estrategia de defensa “a la Forcadell”. Puigdemont ni quiere ni sabe. “Yo no puedo volver a mi pueblo después de bajarme los pantalones delante de un juez español, ¡a ver con que cara miro yo a mis vecinos!”, decía el cesado bastante enfadado en conversación telefónica con uno de sus colaboradores en Barcelona a propósito de la que califica como la traidora Forcadell.

Pero, por mucho que le pese al ex president cesado, el argumentario de Mas es sólido: su fuga no ha hecho más que agravar la situación de los otros miembros del Govern, todos encarcelados, así como la de los miembros de la Mesa del Parlament, que han tenido que acabar acatando la Constitución y el 155, pagar fianzas y quedar amortizados para el proceso. Recordemos que tanto Forcadell como Anna Simó ya han declarado que abandonan la vida pública.

Por otra parte, Mas lleva en su cartera poderosos argumentos de calibre político y estratégico: Esquerra no quiere saber nada de los ex convergentes en buena parte por lo que consideran la cobardía del ex president. Tienen a todos sus ex consellers encarcelados en las listas –recordemos que el número uno es Oriol Junqueras– y los sondeos auguran que podrían ser la formación con más votos en las próximas elecciones.

En el frente jurídico, al partido de Mas tampoco le ha hecho ninguna gracia la elección de abogados ligados con el terrorismo etarra. Buena prueba del desmarque judicial que pretenden imprimir al asunto es que los cesados Consellers en prisión hayan decidido cambiar el abogado que les sugirió Puigdemont por otro que goza de la confianza de convergencia. Lo que según las fuentes consultadas habría sido la gota que ha desbordado el vaso de la paciencia de los nacionalistas sería la publicación de los contactos que mantienen el cesado president con elementos de extrema derecha, así como el rol que pudieran tener algunos servicios extranjeros.

Así las cosas, Artur Mas opina que sería un gran triunfo presentarse ante la opinión pública como el hombre que consiguió convencer al irredento ex president para que se sometiese a la justicia española. Sin duda, los spin doctor de su formación consideran que esto le daría un cierto impulso como figura a tener en cuenta en el escenario post 21-D. Lo que no está tan claro es que esa gestión le reportase más votos al PDeCAT. Tenga o no éxito en su complicada misión, lo tienen muy mal.

El regreso de Artur Mas

En política nadie da puntada sin hilo, y los separatistas mucho menos. Que Mas haya decidido plantarse en la capital belga a ver si se trae cogido de una oreja a su amigo Carles no es en modo alguno gratuito. Mas ya hace días que ha tascado el freno con declaraciones como que la independencia no era posible a día de hoy, que antes que proclamar la república había que dialogar, incluso pagando parte de la multa que le ha impuesto la justicia por el 9-N. Otro detalle: si bien los dos millones y pico que ha desembolsado saldrían, presuntamente, de la caja de resistencia de la ANC – Dios mío, ¿tanta pasta da vender camisetas y merchandasing? -, para el resto de la multa el ex president Mas ha apelado directamente a la solidaridad de la gente. No quiere ni oír hablar más de la ANC, de los dos Jordis ni de como fue él quien metió a Cataluña en todo este embrollo.

Si Puigdemont no hubiese puesto los pies por delante anunciando que él iba a ser cabeza de lista de una lista unitaria, la propuesta del partido hubiera sido la de un soberanismo moderado"

Ahora quiere presentarse ante la opinión pública como un político apaciguador, templado, tranquilo, de cara a su hipotético regreso a la arena política. De hecho, si Puigdemont no hubiese puesto los pies por delante anunciando que él iba a ser cabeza de lista de una lista unitaria, cosa que cogió al PDeCAT con los calzones quitados, la propuesta del partido hubiera sido la de un soberanismo moderado, con un cabeza de lista inocuo y un programa de contención de cualquier exceso radical, a la espera de que la inhabilitación que pesa sobre Mas finalizase para volver a coger este las riendas del partido.

No sería el menor de los motivos que han decidido a Mas intentar cortar por lo sano. Le preocupa que su carrera política pueda verse definitivamente truncada por las ocurrencias de Puigdemont. No quiere pasar a la historia como el capitán araña. De ahí que necesite, para su reivindicación política, ser quien apagó un fuego que el mismo encendió ¡y de qué modo!

Si eso será posible o no, se verá con el tiempo, que el electorado tiene memoria de pez y el independentista aún más. Que Carles Puigdemont haga caso a lo que Mas le diga también es problemático, porque el cesado vive instalado en su mundo imaginario y, como el mismo dice, no quiere llegar a su pueblo con la imagen de alguien vencido. También llega tarde. Vencido lo está, haga lo que haga. Que sería una buena cosa para Cataluña y el clima electoral que pusiera punto y final a la farsa del gobierno en el exilio, seguro; que eso lo va a tener que hacer más pronto que tarde, también. Mas opina, y eso es lo que nos dicen que argumentará, que para esperar tres meses a que lo extradite Bélgica y vuelva a España como un fugado cualquiera, mejor sería que lo hiciera ahora en calidad de sacrificado por Cataluña. No se rían, porque la lógica de estas gentes es así.

Incluso cuando pretenden hacer lo correcto sus motivos son espurios. El resultado lo veremos a no tardar en pocos días.

La traición de Carme Forcadell destapa una crisis de liderazgo en el independentismo

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El soberanismo catalán pierde a su madre coraje: Carme Forcadell se librará de la cárcel cuando abone los 150.000 euros de fianza. Al confesar en el Tribunal Supremo que la declaración de independencia del pasado 27 de octubre no tenía aplicación práctica, en contra de lo que intentaron hacer creer tanto ella como Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y el resto de líderes del 'procés', ha destapado una crisis de liderazgo en el independentismo a las puertas del 21-D, según confirman fuentes internas tanto de ERC como el PDeCAT. La causa de la independencia cuenta con dos millones de votantes potenciales pero carece de un líder presentable.

Forcadell iba a estar presente en la manifestación para pedir la liberación de los presos políticos que han convocado la ANC y Òmnium para mañana por la tarde. Ahora, fuentes de la ANC dudan de que la icónica expresidenta de la ANC vaya a personarse en la marcha que ha organizado esa organización. En un momento como éste falta gente para ponerse tras la pancarta que abra la marcha.

Prisión eludible bajo fianza de 150.000 euros para Carme Forcadell

Forcadell ya había empezado a virar antes. Los días previos al 27 de octubre ya se mostró reticente a aprobar la DUI. Unas dudas que le aparecieron provocadas por las responsabilidades penales que tenía que afrontar.

Una prueba más de que no se sabe qué hacer con el liderazgo independentista es que el PDeCAT iba a celebrar su Consell Nacional mañana para cerrar la listas. Lo han aplazado al miércoles. En el PDeCAT no quieren a Puigdemont de cabeza de lista. Saben que querrá incluir en las listas a todos los consellers que están en Bruselas y otros independientes y que así el partido casi no podrá tener escaños. En este sentido, se preferiría a Neus Munté. Pero Munté también fue acusada de tibia cuando dejó el Govern justo antes de que se entrase en la recta final de la DUI. Otra opción sería el exconseller Josep Rull, que como mínimo tiene pedigrí independentista. Además, Rull está en la cárcel de Estremera. Eso, en este momento, da caché electoral.

El problema para el PDeCAT es el mismo que el de Forcadell. El independentismo vive incómodo con la verdad. Nadie se atreve a decir en voz alta que Puigdemont se ha ido a Bruselas por su cuenta, que no consulta a nadie sus decisiones, como la última ocurrencia de crear “una estructura estable que ponemos en marcha hoy para coordinar las acciones del Govern”, tal y como desveló en una carta dirigida a todos los catalanes. Ni tampoco que Puigdemont está amenazando al partido con no encabezar candidatura alguna si no hay una lista única a través de la constitución de una agrupación de electores.

La promesa a Santi Vila

Fuentes del PDeCAT han revelado que Artur Mas le había prometido al exconseller de Empresa i Coneixement Santi Vila que él encabezaría las listas. Por eso le pidió una y otra vez a Vila que no dimitiese pese al sesgo que iba tomando el Ejecutivo de Puigdemont. Vila aguantó hasta el último momento y ahora, el partido no lo quiere colocar ni en las listas, porque el independentismo también lo considera un traidor.

Santi Vila ha pasado en días de posible líder del PDeCAT a que le abra expediente un comité de garantías del partido que preside Xavier Trias

La ironía final es que la Comisión para a la Calidad Democrática, la Transparencia y el Cumplimiento Ético y de Garantías del partido que le ha abierto expediente disciplinario a Santi Vila está presidida por Xavier Trias, sí, el mismo Xavier Trias beneficiario de un fondo fiduciario en Suiza, tal y como ha desvelado El Confidencial en los Paradaise Papers.

ERC, mismo problema

ERC es otro partido pero tiene el mismo problema. Hasta Anna Simó, la diputada republicana que exigía la “línea dura” en la Mesa del Parlament, se ha alineado con la estrategia de defensa de Forcadell en el Supremo. Pero no se trata solo de Simó. El propio Junqueras está cuestionado porque él era el responsable de la estructuras de Estado que debían estar listas para el día después de la DUI. No fue así. Lo mismo pasó con la batería de decretos que iban a servir para desplegar la Ley de Transitoriedad. Nada de esto se llevó a cabo. Y Junqueras, como en el caso de la marcha de empresas, todavía no ha dado explicación alguna.

Aunque es previsible que Junqueras salga de prisión cuando en el Tribunal Supremo se aúnen la causas que ahora están en la Audiencia Nacional y en otros juzgados, el problema persiste.

La deuda de Cataluña ya es "lo peor de lo peor"

Cataluña está desde hace cinco años bajo la extrema vigilancia de las agencias de calificación de solvencia. Las notas crediticias han ido bajando posiciones a medida que la hoja de ruta separatista iba adentrándose en las finanzas catalanas. El punto de partida se encuentra en 2012, año en el que el ex presidente Artur Mas decidió adelantar las elecciones autonómicas con el objetivo de abrir un proceso de autodeterminación.

La decisión política coincidió con el punto más álgido del déficit público catalán. El Govern acumulaba dos ejercicios con déficits superiores al 4% del PIB (4,48% y 4,11%), más de 9.000 millones anuales, y una deuda de 56.000 millones, que los convergentes atribuyeron a la nefasta gestión presupuestaria de los gobiernos que les precedieron, las legislaturas del tripartito -PSC, ERC y ICV-.

En 2012 se publicaron las primeras calificaciones negativas y la bajada de peldaños en el ránking ha ido en picado hasta hace pocos meses y la «perspectiva negativa» se ha instalado, al parecer para quedarse, en el rating para Cataluña: en bono basura. Moody's ha situado la deuda catalana en Ba3 con perspectiva negativa desde mayo de 2016, S&P en B+ con perspectiva negativa desde marzo de 2016, y Fitch en BB con la misma perspectiva desde noviembre de 2015.

La insolvencia de la Generalitat

La caída responde a la percepción de que hay un exceso de deuda, de que la Generalitat es prácticamente insolvente y de que depende de un único prestamista, el Estado. Al cierre del 2016, Cataluña tenía un déficit del 0,9% del PIB y era la comunidad española más endeudada con 75.098 millones de euros, la mayor parte 50.037 millones provenientes del fondo de financiación de las comunidades autónomas, el FLA, que ha servido en los últimos años para amortiguar la situación de las cuentas catalanas.

Por ello, el procés no es bien acogido en los mercados. Perciben el riesgo de que Cataluña sin el paraguas de España dejaría de tener liquidez y ser solvente. A cada paso que se ha dado en este sentido, en el de avanzar hacia la independencia -véase la consulta del 9 de noviembre de 2014, las elecciones del 27 de septiembre de 2015-, las agencias de calificación han revisado a la baja el rating.

La próxima celebración de elecciones en diciembre podría apaciguar los temores pero los primeros indicadores económicos del mes de octubre, y los acontencimientos políticos, no son favorables y se perpetúa la incertidumbre a pesar de la convocatoria de unas elecciones para diciembre, recuerda Josep Soler, director del Instituto de Estudios Financieros. Soler admite que el rating de la deuda catalana «está en lo peor de lo peor» sin comparación alguna posible con ninguna otra región europea, y lamenta que se haya truncado la recuperación económica que permitía ir reduciendo el déficit.

Fuente: El Mundo

“Esto no es una oficina del INEM”. El PDeCAT deja tirados a 180 cargos de la Generalitat

“Esto no va a poder seguir siendo una oficina del INEM. Nos la vamos a pegar en las urnas el 21 de diciembre”. Esta afirmación ha sido escuchada, esta misma semana, a un destacado dirigente del PDeCAT. Era la respuesta a un alto cargo de la Conselleria de Empresa de la Generalitat, que acaba de ser cesado por el Gobierno con el 155.

Según ha podido conocer El Confidencial Digital por fuentes que han presenciado esas conversaciones, el mensaje ha circulado además, alto y claro, en consejerías y empresas públicas: las elecciones autonómicas del 21 de diciembre van a suponer un duro varapalo para el PDeCAT que afectará a cargos electos y a personal contratado.

Cargos cesados han pedido trabajo al partido 

De entrada, la respuesta se ha hecho llegar a los cargos de la Generalitat que han recurrido estos días a la ayuda del partido para ser recolocados. Reclamaban una solución laboral tras tantos años de servicio a la organización.

Unas peticiones, en su mayoría procedentes de personal con carné del PDeCAT y entre los que estaban los 180 cargos de la Generalitat recién destituidos. Sin embargo, la mayor parte de los afectados se está llevando un “sonoro portazo”. Una reacción que está indignando a muchos de ellos.

“Ahora no tenemos dónde caernos muertos después de años trabajando para CiU. Esperábamos alguna solución, y lo único que hacen es dejarnos completamente tirados”, denuncia uno de los cesados. “Me quedo en el paro y con dos hijos. Mi situación es penosa”, relata a ECD un ex secretario de la Consellería de Economía.

En la dirección de la formación se les recuerda que el PDeCAT va a ser el “gran damnificado” en la contienda electoral del próximo 21 de diciembre. Contaban con 62 diputados en 2012 y estos días han comenzado a publicarse encuestas que les dejan en apenas 20 escaños.

De consejerías a sedes locales por toda Cataluña 

Así las cosas, la mayoría de los afectados se están viendo obligados a buscar por su cuenta un nuevo puesto de trabajo donde reubicarse.

El perfil de los protagonistas de estos movimientos es muy común. Se trata de profesionales que, antes de las elecciones de 2012, ya trabajaban para CiU y fueron nombrados por los consellers y los responsables de empresas públicas como asesores, jefes de gabinete, etc.

En estos casos, explican las fuentes consultadas, se está optando por volver al puesto que tenían antes dentro del partido.

ECD ha podido cuantificar un número significativo de regresos a sedes locales del PDeCAT de personas que han trabajado, en los últimos cinco años, como personal de libre designación en distintos departamentos de la Generalitat.

Un escenario mucho peor tras el 21-D y las municipales 

Por si esto fuera poco, la cúpula del PdeCAT ha comenzado a manejar encuestas que pronostican la pérdida de numerosos gobiernos municipales en 2019 y un descenso importante, por tanto, en el número de concejales que obtendrá el partido.

Un desplome que, han empezado a advertir, “no permite dar cobijo a los cargos de la administración cesados ahora y que anticipa más salidas y dramas en poco más de un año”.

Estas previsiones, conocidas por algunos destacados dirigentes de la formación, han corrido como la pólvora en las últimas dos semanas.

De hecho, cargos electos del PDeCAT han ido transmitiendo a algunos de sus colaboradores de confianza el siguiente mensaje: “Vete buscándote una salida. La escabechina no ha hecho más que empezar”.

La Carme de Espanya

Jose Alejandro Vara

Jordi Pujol recibió en su día el título  de ‘Español del año’. También fue objeto de igual reconocimiento, años después, Federico Mayor Zaragoza, el abuelo de la Plaza de Mayo. Ya no entrega ABC ese galardón al que Carme Forcadell sería candidata perfecta. Su defensa de nuestro país, de nuestra Constitución y hasta del 155, que dulcemente aplica estas semanas el Gobierno Rajoy, le habrían hecho merecedora a la distinción de “Espanyola del año”.

Forcadell ha sido durante décadas una audaz infiltrada en las huestes del independentismo. Poniendo en riesgo su integridad no sólo profesional sino personal, Forcadell consiguió adentrarse en el sector más fanatizado y cerril del secesionismo, desde donde logró, no sólo trabajar esforzadamente en pro de España, sino que llevó a cabo su insondable misión sin levantar sospechas ni provocar recelos entre sus desmesurados camaradas. A buen seguro que en el CNI consideran su labor como una enorme proeza digna de alguna medalla.

Su trayectoria de activista unitaria arrancó muy joven, tras conseguir el título de profesora de instituto. Se coló en TVE-Sant Cugat, donde tanta agitación tiene su asiento. “Giravolt” se llamaba el programa en el que dio sus primeros pasos, que le condujeron luego a la ‘Plataforma por la lengua’, embrión del nacionalismo pujolista desde el que se pretendía crear la patria catalana. Afiliada ya a ERC, disfraz imprescindible para despejar suspicacias, se erigió raudamente en coordinadora de la campaña de normalización lingüística, aparato de adoctrinamiento que tan virtuosamente describió Juan Marsé en ‘El amante bilingüe’. La lengua, el ‘pal de paller’, el hecho diferencial,  norte y guía sobre el que sustentar el nacimiento de una nación.

Su carrera prosiguió por un sendero ascendente en el adoquinado biotopo del independentismo. Desafiando todo riesgo, se afilió a Omnium Cultural y a la ANC, vivero de agitadores que, en tiempos de Artur Mas, se convertirían en la fiel infantería de la sublevación. Tan astuto fue su comportamiento, que incluso fue catapultada a la presidencia de la ANC. Cierto que el nivel intelectual de la militancia de esta pandilla era más bien pedestre. Forcadell alcanzó la cima merced a su afanosa entrega que le condujo, finalmente, al sillón de la presidencia del ‘Parlament’, momento cumbre de su procelosa escalada en el Tagament del separatismo.

Lo consiguió. Tuvo que humillar la cerviz, promover manifestaciones populares inconcebibles, incurrir en declaraciones incendiarias, convencer a personajes de superlativa estulticia, cultivar un perfil entre agrio y ácido, hasta  asumir el papel de pobrecita ‘tieta’ mártir de la causa. Incluso entró unas horas en prisión. Un ‘bed and breakfast” entre rejas.

Este jueves, en su comparecencia en el Supremo ante el juez Pablo Llarena, lanzó por fin un suspiro de alivio. Se había logrado el objetivo. Medio ‘Govern’ estaba ya en chirona y el más necio de los presidentes se había dado a la fuga. Fue entonces cuando Forcadell se despojó de su disfraz de insurrecta y se mostró como la gran patriota que siempre fue, una muchacha tímida y recelosa, hija de camionero, criada en una familia muy humilde pero de ideas firmes y de convicciones insobornables. “¡Viva la Constitución!, ¡viva el 155!”, clamó a voz en grito ante el magistrado, en presencia de sus compañeros de Mesa en la Cámara. El auditorio se quedó petrificado. “¿Es Forcadell quien dice eso?”, se preguntaban los acusados entre susurros.

Quince días atrás, Forcadell, en un vibrante parlamento, había comparado el 155 con un golpe de Estado y pronunció su frase más afamada: “Ni un paso atrás, nunca”. Al fin pudo desvelar su gran secreto, tantos años oculto, tanto tiempo conspirando en silencio, tantos sustos, tantos contratiempos. “Viva la Constitución”.  A Puigdemont se le erizó el flequillo entre las brumas de Flandes. A Junqueras se le paralizó el belfo. A los Jordis se les cayeron los pendientes de tres en tres.

Tras unas breves horas en la cárcel, salió a la luz entre vítores y aplausos de las hornadas separatistas. Ni la escupieron ni la rechazaron. En la secta secesionista no hay lugar para traiciones. Sólo héroes. Reconocer que su más firme estandarte, que quien más combatió por la república catalana, que con quien más fe se manifestaba contra los “tribunales del Estado”, que con más furia clamaba contra la “represión de Madrid” hubiera salido rana no entraba en sus planes.

De modo que ahí sigue, ‘la tieta de la independencia’, españolaza ferviente, vitoreada y jaleada de nuevo por las febriles masas de independentistas, a los que se les ha hecho creer que Forcadell no es una aviesa defensora de Felipe VI y los repugnantes Borbones, sino que sigue siendo la brillante antorcha que les conducirá indefectiblemente a la victoria. Carme, això és una dona. Eso sí, española. Pero nadie es perfecto.

Fuente: Vozpopuli

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