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Jorge Santa Cruz

El presidente de México, de supuesta ideología socialista, quiere que el fundador y director de Facebook, uno de los capitalistas con más poder en el mundo, se haga cargo de la conectividad en el país, tanto por conveniencia política interna, cuanto por razones de orden geopolítico.

Es interesante observar que la videollamada entre Andrés Manuel López Obrador y Mark Zuckerberg se dio el 18 de junio, fecha en la que ocurrieron otros tres hechos aparentemente desconectados entre sí. Procedamos a enumerarlos:

  1. Mark Zuckerberg lanzó su criptomoneda Libra, con el apoyo de 27 multinacionales más.
  2. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, inició su precampaña electoral, con miras a la reelección en 2020.
  3. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, propuso que el 21 de marzo de 2020 se realice la consulta sobre revocación de mandato.

Los factores internos

Por Twitter, López Obrador informó de su conversación con Zuckerberg, a quien presentó como fundador de Facebook y accionista de WhatsApp e Instagram. «El tema es cumplir el compromiso de que haya internet para todos», explicó el presidente de México.

https://twitter.com/lopezobrador_/status/1141068641267568647

López Obrador detalló a Zuckerberg que el 20 por ciento de la población que vive en el 80 por ciento del territorio mexicano está compuesto por los más pobres, por los marginados, por personas que carecen de la comunicación por Internet.

«El propósito nuestro es comunicar todos los pueblos, son cerca de 300 mil localidades que no tienen comunicación. Entonces, contamos con toda la red eléctrica que sí llega al 95 por ciento del territorio. Y queremos aprovechar esa infraestructura para que con fibra óptica —y posiblemente antenas— podamos comunicar.

»Es un programa para comunicar, informar, mejorar la educación, la salud; servicios a muy bajo costo, no con fines de lucro, y dejar un margen, un sector, que pueda pagar el servicio para que podamos ser autosuficientes.

»Entonces, nos importa mucho el apoyo de ustedes; compartir este proyecto, con los representantes de Facebook de México. Hay comunicación. Si tú lo consideras interesante, te invitamos a participar para poder hacer una sociedad. Sería algo extraordinario de que Facebook ayudara en la comunicación, la conectividad en México. Sobre todo en beneficio de los pobres».

Lo que pretende López Obrador en el plano político es consolidar su red de propaganda ideológica. El régimen que encabeza se ha debilitado de manera progresiva, a tal grado, que las clases medias dan constantes muestras de hartazgo.

Por su parte, las élites económicas —tan beneficiadas por los gobiernos neoliberales que antecedieron al de AMLO— reprochan al nuevo presidente de México que les regatee la certeza jurídica a pesar de que anunciaron, el pasado 14 de junio, una inversión de 32 mil millones de dólares para ayudar a garantizar la paz y la tranquilidad en el país.

Es obvio que López Obrador tratará de mejorar su imagen entre los pobres que suman en México, según sus propias palabras, 70 millones de personas. Si Zuckerberg acepta, será uno de los proyectos que más podría presumir cuando se lleve a cabo la consulta sobre revocación de mandato, que ha propuesto para el 21 de marzo de 2020.

Dos tenazas de control

Detrás del loable propósito de interconectar a los más pobres de México está una peligrosa arma de control ideológico, sustentada en la lucha de clases y el rencor social.

La otra tenaza de control sería de carácter económico: López Obrador le entregaría ese nicho de mercado (así le llaman los mercadólogos) a Zuckerberg, quien tendría el escenario listo para poner en circulación su criptomoneda Libra con el respaldo, ni más ni menos, del gobierno de López Obrador.

Téngase en cuenta que López Obrador tiene como prioridad la eliminación del dinero en efectivo que es, todavía, un reducto de libertad para la población. Y que Zuckerberg, con su criptomoneda, pretende cancelarlo, también. La convergencia es absoluta.

Los factores externos

Decíamos al inicio que la videoconferencia entre López Obrador y Zuckerberg se efectuó el mismo día en que Donald Trump inició su precampaña de reelección presidencial en los Estados Unidos.

Luego del triunfo electoral de Trump en noviembre de 2016, el bando derrotado —es decir, el de los demócratas (con George Soros y Rothschild detrás de ellos)— acusó a Mark Zuckerberg de haber operado a favor del magnate.

El reconocido analista argentino Diego Pappalardo lo expresó así a finales de noviembre del año pasado

«El campo derrotado en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos en el año 2016, le acusa a Zuckerberg de haber cometido el pecado de dejar que la red social Facebook fuese empleada a favor de Trump, aun cuando en la administración de la compañía había elementos que eran de la base del tridente Soros-Obama-Clinton.

»En realidad, Zuckerberg no podía obturar el embate sionista-trumpiano por el carácter intrínseco de la empresa, por la reciedumbre y la habilidad de las piezas del aparato sionista y por el entusiasmo proactivo de millones de usuarios simpatizantes de Trump.

»Los agentes y asociados del bloque contrario al de Soros, explotaron la plataforma y consiguieron orientar parte de las mecánicas y datos de la corporación para quebrar la campaña potente de demonización de Trump, perpetrada por el vasto entramado de agencias de noticias y medios de comunicación que eran —y son— perfilados por la coordinación globalista, debido a que, a toda costa, había que ubicar en la Casa Blanca al actual titular del Gobierno Federal. Estaba en juego, nada más ni nada menos, que la presidencia crucial de una superpotencia». (1)

Hoy, Trump, vinculado al movimiento político sionista del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, trabaja para ganar un segundo mandato. En su estrategia mediática figura, sin duda, el emporio de Zuckerberg: Facebook, WhatsApp e Instagram.

A Trump le conviene que Zuckerberg le ayude en la difusión de su imagen político-electoral. En especial, en el tema migratorio. ¿Y a qué país ha decidido convertir en «tercer país seguro»? A México (adonde pretende enviar a millones de indocumentados, según ha dicho, para que esperen el veredicto de la justicia norteamericana en materia de asilo y trabajo).

¿Y qué país está poniendo en bandeja de plata a Zuckerberg su red eléctrica y de fibra óptica? ¡México!

Lo que presenciamos es, muy probablemente, parte de lo que México y Estados Unidos acordaron en secreto —y tal vez de palabra—: que Facebook contribuya al adoctrinamiento de millones de seres humanos en beneficio de las ambiciones políticas del grupo de Trump.

Es válido inferir que Zuckerberg pudiera llevar a cabo intensas campañas dirigidas a los migrantes centroamericanos. Recordemos, además, que todos los solicitantes de visa tendrán que dar al gobierno de los Estados Unidos las ligas de sus redes sociales.

Soros, el tercero en disputa

El especulador de origen judío-húngaro, vinculado a la banca Rothschild, aspira a controlar Israel y Estados Unidos. Por ende, le estorban Netanyahu y Trump. En consecuencia, Soros es enemigo declarado de Zuckerberg y de Facebook.

Por eso, en la edición 2018 del Foro Económico Mundial de Davos, dijo que los días de esa red social estaban contados. (2)

Soros (respaldado siempre por los Rothschild) se había apuntado una victoria inicial con la tolerancia de López Obrador a las migraciones desordenadas. La amenaza de los aranceles progresivos de Trump obligó al presidente de México a militarizar la frontera sur y a controlar a los migrantes, sea en los caminos rurales, sea en los pueblos y ciudades.

La filia de López Obrador por Soros se doblegó —al menos de forma temporal— por el poder económico, político, financiero y militar de Trump (pese a que que el establishment está en contra del actual inquilino de la Casa Blanca).

El 21 de marzo de 2019, el Estado mexicano dio a Rothschild y Soros la noticia de que el circulante tenderá a eliminarse mediante el cobro digital; el caso, ahora, es que Zuckerberg disputará esas ganancias a BBVA, Santander, Citibank y demás mediante la criptomoneda Libra.

Esto generará —más pronto que tarde— acciones de represalia de los potenciales desplazados. Así, México continuará entre dos fuegos: el del mundialismo (de Rothschild, Soros, Obama y los Clinton) y el del sionismo duro (de Netanyahu, Trump, Kushner, Kissinger, Rockefeller y Adelson).

Lo paradójico es que un presidente que se dice nacionalista, Andrés Manuel López Obrador, acelera la entrega de México iniciada por los gobiernos neoliberales a principios de la década de los 80.

Referencias electrónicas

  1. Diego Pappalardo. “El desplome de Facebook y George Soros”. Sin Compromisos. Consultado en https://periodismosincompromisos.wordpress.com/2018/11/29/el-desplome-de-facebook-y-george-soros/
  2. Cfr. Ibid.

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