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Jay Tharappel

La propaganda occidental se genera en dos tipos: 1) los atacamos para nuestro beneficio (realismo) y 2) los salvamos para su beneficio (liberalismo), y cuando se trata de Hong Kong, tanto la izquierda como la derecha del mundo anglosajón tienden hacia este último, en realidad, pensando que el malestar político es porque China quiere imponer sus leyes en Hong Kong para extraditar a los activistas de «derechos humanos» y la «democracia».

Los Verdes han dicho que están «profundamente preocupados» porque el «nuevo acuerdo de extradición expondrá a las personas al sistema injusto de China» donde «se niega crónicamente un juicio justo». La única razón por la que muchos piensan que se trata de «activistas» es por dos personas, «Ray Wong, de 25 años, y Alan Li, de 27», que actualmente viven en un asilo en Alemania, de los cuales «Wong dijo que temía que pudiera ser usado así «para reprimir el movimiento pro democracia”, sin embargo, nunca se explica por qué motivos podrían ser extraditados al continente si están cometiendo crímenes en Hong Kong, dado que “los dos activistas [están] enfrentando cargos de disturbios”, es decir, el proyecto de ley de extradición ni siquiera es necesario para procesarlos.

El parlamento de Hong Kong quiere presentar el proyecto de ley de enmienda de la Ordenanza de delincuentes fugitivos que permitiría transferencias caso por caso de personas a países sin tratados de extradición, incluida China, pero también a Taiwán y Macao. Esto es para arreglar una «laguna» que afirman que ha permitido a la ciudad convertirse en un refugio para los criminales del continente y eso se debe a que no hay un mecanismo formal para la entrega de fugitivos a la China continental. Esta es la razón por la que a principios de 2018, un residente de Hong Kong, Chan Tong-kai, se escapó después de asesinar a su esposa Poon Hiu-wing en Taiwán (no en el continente, pero el mismo problema) y robándole su dinero, por esto la policía no pudo acusarlo por asesinato o extraditarlo a Taiwán porque no hay un acuerdo vigente.

El trasfondo real de esta historia es que desde 1980 hasta el 2016, el tercer mundo perdió casi $ 16.3 billones de dólares por la fuga de capitales, de los cuales la participación china representa alrededor del 28%, gran parte de la cual sale a través de Hong Kong. Para el año 2016, se había informado que el banco central chino había quemado $ 800 mil millones en reservas extranjeras desde mediados del 2014, cuando alcanzó un máximo de $ 4 billones debido a la fuga de capitales. Sin embargo, si el proyecto se convierte en ley, será posible que los tribunales de China continental soliciten a los tribunales de Hong Kong que congelen y confisquen los activos relacionados con delitos cometidos en China continental, más allá de una disposición existente que cubra el producto de los delitos relacionados con las drogas.

Esta es la razón por la que la comunidad empresarial de Hong Kong ha expresado su preocupación por la inclusión de los delitos económicos y financieros en el proyecto de ley, y por la que algunos magnates de Hong Kong han comenzado a trasladar su riqueza personal al extranjero, es decir, están huyendo con su dinero a los refugios seguros del imperio financiero anglosajón, para alimentar la deuda, el consumo y las burbujas de activos. Desde la guerra del opio en el siglo XIX, cuando la dinastía Qing de China se vio obligada a ceder el control de Hong Kong al imperio británico, este ha sido un conducto para drenar a China de capital (entonces plata) a cambio de opio. Desde que el HSBC (Corporación Bancaria de Hong Kong y Shanghai), que fue fundado por los británicos en Hong Kong, para ayudar a los carteles mexicanos de la droga a lavar dinero, parece que las cosas no han cambiado mucho

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