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Pino Arlacchi

En estos días, estoy lidiando con el problema de la pobreza en Venezuela, que ha crecido principalmente debido a las feroces sanciones estadounidenses que le costaron al país 230 mil millones de dólares con un PIB de 150.

Pero un informe sobre la pobreza en Gran Bretaña ha caído en mi escritorio, la quinta potencia en el mundo y el hogar del capitalismo financiero más agresivo de Europa. Es un trabajo bien documentado, producido por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, según el cual 14 millones de personas, el 21% de la población británica, viven en la pobreza. De estos, 4 millones están por debajo del 50% de la línea de pobreza. Esto significa que, entre las diversas incomodidades, tienen el problema de comer regularmente.

Además, casi un tercio de los niños ingleses están en la pobreza, y dentro de los próximos dos años, si las políticas sociales se mantienen sin cambios, el Reino Unido se encontrará con una proporción dickensiana de niños pobres: 41%.

Ya en la actualidad, las autoridades escolares inglesas informan un aumento en el número de niños que asisten a la escuela con hambre, y los maestros organizan las recolecciones de alimentos para enviar a sus familias para que no lleguen a la escuela con el estómago vacío.

Estaba leyendo todo esto mientras preguntaba acerca de la distribución, cada dos semanas, de un paquete sustancial de alimentos al 75% de la población venezolana por parte del gobierno, y de las políticas sociales que brindan casi todos los servicios públicos esenciales (salud, casi gratis para todos los pobres) educación, vivienda, transporte de energía, combustibles, pensiones, asistencia para discapacitados y más).

Por supuesto, la calidad de estos servicios es lo que es. Pero Venezuela está en América Latina y no en Escandinavia. La privación de su población pobre debe compararse con la de muchos de sus vecinos colombianos y brasileños, como lo demuestran los datos de las Naciones Unidas sobre el desarrollo humano. Y todo esto a pesar de los casi 5 años de sanciones bárbaras, que han reducido a la mitad el PIB del país.

Leí todo esto y tuve la curiosidad de ir y buscar los últimos datos sobre las personas sin hogar en el Reino Unido. Las cifras sobre familias sin alojamiento y personas sin hogar que duermen aquí y allá (The Guardian, 22 de noviembre de 2008-Al menos 320.000 personas están sin hogar en Gran Bretaña).

Hay 320.000 personas sin hogar en el Reino Unido (Italia, 51.000, con casi la misma población). Se han duplicado en las últimas décadas, a pesar de que el desempleo ha caído al mínimo. De estos, casi la mitad, 170 mil, está alrededor de Londres (Roma 14 mil), la capital mundial de las finanzas neoliberales.

No me pasó a mí, en Caracas, encontrarme con tanta gente pobre abandonada en la calle. Tal vez porque la dictadura feroz los hace desaparecer, mientras que el Reino de su majestad los muestra como prueba de la superioridad de la democracia liberal.

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