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Rusia e Irán anunciaron los ejercicios en el estrecho de Ormuz que se realizarán antes del fin del año donde ya está presente EEUU. Por la turbulenta situación en la región, el riesgo de confrontación entre los países occidentales, por un lado, y Moscú y Teherán, por otro, aumentará significativamente, escribe el periódico The Times.

A finales de julio EEUU y el Reino Unido formaron una misión naval para protección del transporte marítimo comercial, aumentando de este modo su presencia militar.

Por su parte Rusia e Irán ya han realizado ejercicios conjuntos en el mar Caspio, pero las próximas maniobras serán las primeras que realizarán los dos países en el estrecho de Ormuz, señala el periódico.

El ejercicio será "otro gran logro para la fortaleza y dignidad de la República Islámica de Irán", logrado "a pesar de la mala voluntad y las viles intenciones de Gran Satán, es decir EEUU y sus reclutadores", dijo Amir Hatami, el ministro de Defensa iraní.

De este modo los ejercicios navales ruso-iraníes "aumentarán el riesgo de un peligroso enfrentamiento", escribe el diario.

Por otro lado, las maniobras serán el siguiente paso importante para mejorar las relaciones entre Moscú y Teherán. Rusia tendrá la oportunidad de reforzar su presencia en la "arena renovada de Oriente Medio", señala The Times.

Los ejercicios "demuestran la voluntad de dos países de desarrollar la cooperación fuera de Siria", opinó Nicole Grazhevski, la doctora en Ciencias Políticas y experta en relaciones ruso-iraníes de la Universidad de Oxford.

"Rusia utiliza Oriente Medio como una región en la que puede desempeñar el papel de un guardián de la ley para demostrar que puede ser la misma que EEUU", afirmó.

La situación en el estrecho de Ormuz se deterioró después de que EEUU se retirara del acuerdo nuclear con Irán. Desde entonces, el estrecho ha sido escenario de una serie de ataques contra petroleros. Los países europeos formaron una misión naval para la protección de la libre navegación por el golfo Pérsico.

La situación se agravó aún más después de que Irán detuviera en el estrecho de Ormuz el petrolero Stena Impero que navegaba bajo bandera británica. Según Teherán, el Stena Impero fue apresado en respuesta a la detención del Grace 1, el petrolero que sigue detenido desde principios de julio en Gibraltar.

La amenaza invisible que puede destruir Arabia Saudí

El petróleo puede haber contribuido a construir el moderno Estado saudí, pero la falta de agua podría destruirlo si no se encuentran soluciones drásticas pronto, escribe The Guardian. La emergencia parece invisible en Riad, que está experimentando un auge de la construcción, erigiendo cada año más rascacielos.

Aunque todo el mundo sabe que esta ciudad en el desierto debe su existencia al descubrimiento de petróleo en 1938, pocos se dan cuenta de que el agua era igual de importante.

Reservas de agua en Arabia Saudí

Décadas de esfuerzos para hacer florecer el desierto y alimentar a la población de la ciudad han dado lugar a proyectos agrícolas para cultivar cultivos intensivos en agua, como el trigo. Arabia Saudí consume el doble del promedio mundial de agua por persona, 263 litros per cápita al día y va en aumento en medio de un clima cambiante que agotará las reservas de agua.

"En Arabia Saudí solo hay dos fuentes de agua: el mar y los pozos profundos", dice Ahmed Safar Asmari, jefe de una de las dos fábricas de Berain en Riad. "Estamos en la región central, así que solo hay pozos profundos aquí."

Asmari cree que no habrá problemas con el futuro del suministro de agua en el país. Para realizar esta conjetura se apoya en unos estudios que demostrarían la existencia de reservas de agua para otros 150 años.

Sin embargo, otros expertos no son tan entusiastas. En 2016, un especialista en aguas subterráneas de la Universidad Rey Faisal predijo que al país solo le quedaban 13 años de reservas de agua.

La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) declaró ya en 2008 que los recursos de aguas subterráneas de Arabia Saudí se están agotando a un ritmo muy rápido.

"La mayor parte del agua extraída proviene de acuíferos profundos fósiles, y algunas predicciones sugieren que estos recursos no pueden durar más de 25 años", comunicó.

Medidas del Gobierno

En marzo de 2019, el Reino saudí lanzó el programa Qatrah para exigir a los ciudadanos que redujeran drásticamente el uso del agua. Su objetivo era y es racionar el agua a 200 litros por persona al día para 2020 y 150 litros diarios para 2030.

Asimismo, Riad trató de reformar la industria agrícola, reduciendo los incentivos gubernamentales para la producción de cereales. Sin embargo, la cantidad total de tierras agrícolas de regadío aún no ha disminuido, ya que los productores cambian a cultivos más rentables que requieren todavía grandes cantidades de agua.

El Plan Nacional de Transformación de Arabia Saudí, también conocido como Visión 2020, tiene por objeto reducir la cantidad de agua extraída de los acuíferos subterráneos para su uso en la agricultura.

"Arabia Saudí está usando más de cuatro veces el agua que se renueva en promedio", dice la doctora Rebecca Keller, de Stratfor, una empresa privada de inteligencia y análisis geopolítico.

"Técnicamente están usando agua fósil, que se renueva a un ritmo muy, muy lento", agregó.

Desalinización del agua

La desalinización del agua de mar fue considerada durante mucho tiempo como una solución a la creciente amenaza de escasez de agua en Oriente Medio. Arabia Saudí es líder mundial en esta área. En el país operan actualmente 31 plantas desalinizadoras. El agua desalinizada constituye el 50% del agua consumida en el reino.

Sin embargo, la desalinización tiene un alto costo de energía. Según la Agencia Internacional de la Energía, en 2016 la desalación representaba el 3% del suministro de agua de Oriente Medio, pero el 5% de su coste energético total.

Los investigadores de la Universidad Rey Abdelaziz de Yeda estiman que la demanda de agua desalada aumenta aproximadamente un 14% cada año, pero añaden que "la desalación es un proceso muy costoso y no es sostenible".

Las plantas desalinizadoras dañan asimismo el medio ambiente circundante con emisiones al aire y poniendo en peligro los ecosistemas marinos con su escorrentía.

Keller dice que el uso evolutivo de la tecnología de desalinización, por ejemplo la energía solar, también podría alterar la relación de Arabia Saudí con otros países de la región, en particular con Israel.

"El sector del agua saudí podría beneficiarse de la cooperación entre ambos países", señaló.

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