CARACAS (Sputnik) — Un cargamento con 11 toneladas de medicamentos e insumos médicos arribó a Caracas procedente del centro logístico de la Cruz Roja en Panamá, informó el director de comunicaciones de esa institución, Luis Farías.

"Van 100 toneladas con estas 11 toneladas que están llegando hoy (viernes), esperamos que próximamente podamos tener acceso a más ayuda, este envío viene de nuestro centro logístico en Panamá, es parte de la ayuda gestionada por la Federación Venezolana de la Cruz Roja y la Media Luna Roja", indicó Farías a la prensa.

El director de comunicaciones de la Cruz Roja destacó la necesidad de que "no se politice la ayuda".

"La Cruz Roja siempre está pidiendo que no se politice la ayuda, lo que nos garantiza llegar a todas las personas, es el respeto y el entendimiento de los principios fundamentales y cuando vean a un voluntario de la Cruz Roja sepan que su único fin es ayudar al más vulnerable", agregó.

De acuerdo a lo que explicó la Cruz Roja en abril pasado, cuando arribó el primer cargamento a Venezuela, la primera etapa de la ayuda humanitaria que llegará a Venezuela durará un año, lapso en el que se prevé atender a 650.000 personas, pero no se descarta que pueda extenderse de ser necesario.

Puntos centrales del bloqueo contra Venezuela, ¿Qué es lo que trama Estados Unidos?

Diversos organismos internacionales expresaron su solidaridad con Venezuela por las nuevas medidas coercitivas que perjudican al pueblo venezolano.

Recientemente, EE.UU. emprendió una nueva agresión contra Venezuela con la emisión de nuevas sanciones contra el país suramericano, que generaron el rechazo mundial al confirmar este como un nuevo intento por desestabilizar al Gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Solidaridad mundial con Venezuela por bloqueo total de EE.UU.

Tanto el mandatario venezolano como diversas fuentes gubernamentales denunciaron el decreto emitido por el presidente estadounidense Donald Trump, quien anunció un bloqueo total contra la nación suramericana.

Ante esta medida naciones, organismos internacionales e intelectuales manifestaron su solidaridad con Venezuela por el recrudecimiento de las medidas coercitivas ya existentes que perjudican al pueblo venezolano.

Estas nuevas medidas fueron de las más duras tomadas por Washington contra un gobierno del hemisferio occidental en más de 30 años. Ante este panorama, se plante la interrogante: ¿Qué busca EE.UU. con sus acciones?

Frustrar diálogo

El pasado 7 de julio se anunció la continuación de los diálogos entre el Gobierno y la oposición venezolana con la medición del Gobierno del Reino de Noruega, a realizarse en Barbados.

La mediación de Noruega se produce para que se establezca un acuerdo entre los actores políticos venezolanos, en medio de las grandes incongruencias y desafíos surgidos a partir de las acciones que la Administración Trump ha ejecutado contra la nación petrolera.

Con estas medidas tomadas por Trump, se lanza un mensaje en el marco de estas conversaciones, que consistiría en dinamitar los probables acuerdos que podrían estar previstos entre el chavismo y la oposición, ya que la asfixia económica contra Venezuela es uno de los puntos esenciales en discusión.

En teoría, Washington estaría insatisfecho dado que los avances y probables acuerdos que se consumarían entre venezolanos, no se corresponderían a las exigencias del país norteamericano.

«Elecciones libres»

Con las sanciones, EE.UU. buscaría que el Gobierno reelecto del presidente Maduro salga del poder y sea transferido al «presidente» autoproclamado Juan Guaidó, impuesto por instrucciones de la Casa Blanca, lo que representaría que Washington sugiere realizar «elecciones libres» en medio de una trama de golpe de Estado consumado.

Con relación a esto, el representante de EE.UU. para los asuntos de Venezuela, Elliott Abrams, indicó recientemente que «claramente tiene que haber unas nuevas elecciones libres y justas. Y no es posible que haya elecciones libres y justas con Maduro en la presidencia».

En este sentido se manifestó el secretario de Estado Mike Pompe, quien resaltó que en el marco de las conversaciones en Barbados «sería inconcebible tener elecciones que realmente representen al pueblo venezolano si Maduro sigue estando presente en el país».

Comicios presidenciales de EE.UU.

La influencia de las próximas elecciones es considerable. Con vistas a la reelección, Trump estaría calibrando también los escenarios electorales en la política interna estadounidense.

Por esta razón, el actual mandatario decide actuar en correspondencia con los sectores que integran las diásporas cubana y venezolana, ubicadas en Florida, un estado electoralmente determinante, en los que esos sectores demandan un rol mucho más activo de Trump contra Venezuela y Cuba.

Apropiación de recursos venezolanos

El bloqueo estadounidense pone en entredicho cualquier acto de enajenación, transferencia y confiscación por órdenes de tribunales estadounidenses de Citgo (filial de Pdvsa), tal como estaba planteado recientemente mediante el fallo de una Corte de Apelaciones de EE.UU. a favor de la empresa Crystallex, que reclama mediante propiedades de Citgo el pago de 1.800 millones de dólares.

La medida de embargo supone el control total del propio Gobierno estadounidense de dichos activos en un ejercicio de clara discrecionalidad, lo que significa pérdida por sentado de esos bienes de Venezuela.

Dominio en la región

Como se explicó anteriormente, no se había visto algo parecido a estas nuevas sanciones en el Hemisferio Occidental desde hace décadas, con el bloqueo criminal que aún a día de hoy sostiene el Gobierno estadounidense con Cuba.

Es así como EE.UU. busca mantener su dominio en la región, con la anuencia de Gobiernos impuestos por este imperio, pese a que se mantienen países como Venezuela y la propia Cuba como signo de rebelión y resistencia contra las ansias imperiales.

Cómo reaccionan los barrios frente al bloqueo económico en Venezuela

Marco Teruggi

El bloqueo sobre la economía venezolana no es abstracto: golpea a diario en la macroeconomía y en los barrios populares. Allí, en los cerros donde viven las clases más humildes, se debate para encontrar las formas de enfrentarlo.

Las cosas se pondrán más difíciles. Los disparos económicos del Gobierno estadounidense contra Venezuela anuncian que vendrán más problemas sobre un cuadro ya difícil, en particular en los barrios humildes. "Oye, hasta cuándo, cómo aguanta la gente, es digno de admiración la fortaleza, la resistencia que se tiene", dice Rosiris Zapateiro, conocida como 'La Portu' en su barrio de Altos de Lídice, Caracas.

Aguantar. Como el poema de Juan Gelman: "aprender a resistir, ni a irse ni a quedarse, a resistir". Ya son varios años de desabastecimiento seguido de hiperinflación, atravesados por el deterioro de servicios, asaltos violentos de la derecha. La firma del embargo por parte de Donald Trump traerá mayores dificultades. ¿Qué hacer? Es la pregunta que se hacen los dirigentes comuneros del barrio.

"En la última sesión del parlamento de la comuna se dio una discusión sobre esta situación porque muchas cosas van a empeorar", explica Jesús García, comunero de Altos de Lídice. "Si los problemas se acrecientan hay que cambiar metodologías, criterios, trabajar en mayor unidad".

Los dirigentes tienen una responsabilidad frente a las comunidades: "la gente espera de uno, ponemos la cara en esto", dice Rosiris. Son muchos frentes en simultáneo: los precios, la comida, el agua, el transporte, la salud, la infraestructura.

No se puede esperar a que "el Estado procure solventar todos los problemas en medio de las dificultades, bloqueado es menos lo que puede hacer, así que nos toca buscar alternativas para salir adelante", agrega.

El día a día

La comuna abarca cada frente que puede. Ha construido una empresa de propiedad social de servicios para ocuparse de los espacios públicos, alumbrados, está en proceso de poner en funcionamiento un autobús para garantizar movilidad a la parte más alta del barrio, organiza actividades para la juventud como campeonatos deportivos y talleres para formar comunicadores comunales. "Estamos en dinámicas en casi todos los ámbitos", explica Jesús.

Dentro del qué hacer cotidiano han priorizado ejes estratégicos. La alimentación es uno de ellos: "no debe faltar ni ahorita ni mañana", dice Jesús, y se debe dar atención prioritaria a familias con muchos niños, madres solteras, gente mayor, con dificultad para salir de sus casas.

Para eso trabajan sobre tres frentes: uno de ellos son los mercados comunales que organizan regularmente en distintos puntos de la comuna, otro es la casa de alimentación que funciona en articulación con los programas del Estado, otro el trabajo con los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), y finalmente, una bodega comunal que está en proceso de apertura: allí venderán alimentos traídos directamente de la Comuna El Maizal.

La inauguración de la bodega está prevista para finales de agosto. Venderán cerdo, carne, maíz, queso. Por el momento debaten los costos, precios de venta, excedentes, quiénes estarán al frente, cómo se realizará la contraloría, los circuitos de venta para distribuir en el territorio comunal.

"Nunca quise lucrarme con nada", afirma Ingrid Lucero, que abrió un espacio en su casa para que allí funcione la bodega. Ella estuvo al frente de la Misión Alimentación en su comunidad desde los inicios, cuando había en abundancia. La situación ahora está difícil, vive con su pensión, y su esposo con un sueldo mínimo.

Ingrid tiene una certeza: "sigo siendo más chavista que nunca, pertenezco a un ideal y sé que las dificultades, lo bueno, lo malo, siempre va a suceder, y más cuando se tiene a la potencia de EEUU en contra". Se pone al frente, para construir las respuestas necesarias.

Otro eje central de la comuna es la salud. Han creado un sistema comunal que abarca la reparación de consultorios de la Misión Barrio Adentro, la atención personalizada a quienes no pueden salir de su casa, y la reciente apertura de una farmacia comunal. Los medicamentos son producto de donaciones solidarias reunidas en Chile, administrados por el sistema comunal de Altos de Lídice.

La farmacia brinda por el momento cerca de 250 tratamientos al mes, tiene su sistema de contraloría y distribución. "Si tú vieras la alegría cuando le llevamos el medicamento a la gente, es el agradecimiento", dice Rosiris.

La línea roja

El barrio nunca se detiene. Uno de los problemas es la llegada del agua. En la parte más arriba de Altos de Lídice reciben una o dos cisternas por semana, los vecinos salen con tanques grandes para llenarlos y luego los trasladan en envases más pequeños hasta sus casas.

Jesús y Rosiris coinciden en un punto: "la frontera son las cajas Clap, esa es la delgada línea roja". Difícilmente se aguante sin los Clap, aseguran. Una caja con 19 productos alimentarios cuesta la mitad que un solo kilo de harina de maíz en la calle. Cuando las cajas se demoran crece la tensión, los mensajes para saber cuándo llegarán.

Por eso los ataques norteamericanos buscan quebrar los circuitos de importación con ataques sobre empresas, barcos, sistemas de pago. Los Clap son para el barrio lo que el petróleo para la economía nacional: vitales.

Así de vital es también la organización popular en la comunidad. "Si no esto sería un caos total, las personas sienten que tienen un ente aquí en el barrio, en el Clap, la comuna, para ir a expresar sus problemas, a donde acudir, que los va a escuchar, que de repente no va a solucionar de inmediato, pero va a hacer la diligencia", explica Ingrid.

"Sin los liderazgos, la organización, y en medio de una coyuntura como esta, estaríamos cada cuál salvándose por lo suyo", agrega Jesús.

Se trata de una batalla diaria, permanente, donde las necesidades aumentan, la presión para construir respuestas también. "La comuna es un instrumento práctico para que la comunidad se organice y pueda solventar los problemas en cualquier coyuntura, sobre todo y más aún en una como esta". La comuna debe resolver con su propia fuerza a la vez que articular con el Gobierno, las instituciones, la dirigencia política.

Frentear

Los dirigentes deben dar respuesta a sus comunidades. Piden, a su vez, respuestas al Gobierno, "coherencia", como dice Jesús. "El Gobierno quiere hacer entender a la población que sí se está en medio de una guerra, y que las problemáticas que se viven en las comunidades, en el país, no son causa de la ineficiencia, o burocracia o dolencia del Estado, sino que son parte del bloqueo de la guerra, pero cuando hay acciones que contradicen la lógica la gente piensa otra cosa", explica.

El rol de los liderazgos es central en épocas de crisis. "Lo que exige el pueblo es que sus liderazgos estén a la altura del momento político, y no se basen en discursos y grandes actos, y que de verdad se pongan las alpargatas porque el pueblo las tiene puestas de hace rato y hace rato viene bailando joropo y del más recio".

El proceso de desgaste y asalto conducido desde EEUU puede ser enfrentado. Lo ha demostrado la reacción en las barriadas durante estos años, la capacidad para resistir, buscar las formas de solucionar un cuadro agudo en un país que ha perdido más de la mitad de su PIB en seis años. Vendrán más dificultades, el bloqueo busca que la asfixia sea tan grande que el país, los barrios, las subjetividades se quiebren.

"El bloqueo afecta también lo emocional, pero nosotros somos de los que creemos que pa’lante es pa’llá, y que bajar los brazos es no solamente traicionar a Chávez sino traicionarnos a nosotros mismos, los que creemos y nos quedamos en este país, entendemos que hay buscar las formas, maneras y alternativas para salir adelante", dice Jesús.

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