MOSCÚ (Sputnik) — Los nacionalistas en Cataluña están arrinconados pero aún no se dan cuenta de que el 'procés' fracasó, expresó Piotr Yákovlev, jefe del Centro de Estudios Ibéricos en el Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias rusa.

"Los nacionalistas catalanes ya han perdido pero todavía no se dan cuenta de eso", dijo a Sputnik Yákovlev.

Expresó su convicción de que Cataluña "vivirá peor" si se separa de España y esbozó cómo evolucionaría la situación si lo lograra.

"Cataluña, junto con el País Vasco y quizá la Comunidad de Madrid, es una de las comunidades autónomas más desarrolladas del país; le corresponden un 16% de la población, más del 20% del PIB español y alrededor de una cuarta parte de las exportaciones nacionales", indicó el politólogo.

Sin embargo, alrededor del 50% de los bienes producidos en esta región son comercializados en otras comunidades autónomas de España.

Si la comunidad catalana gana la independencia "Madrid introducirá los aranceles aduaneros, como lo suelen hacer los Estados independientes entre sí, ¿a dónde van a suministrar entonces los catalanes sus productos?", interrogó.

El problema es que "el mercado internacional es muy competitivo", por lo tanto no será fácil para Cataluña hacerse un nicho en el mismo y resultará aún más difícil promover allí la parte significativa de su producción inicialmente destinada para el mercado doméstico.

Segundo, Cataluña corre el riesgo de convertirse en otro ejemplo del "efecto Montreal".

En 1976, los independentistas del Partido Quebequés llegaron al poder en la provincia canadiense de Quebec y iniciaron una campaña por la independencia de la región; esta iniciativa resultó en un éxodo masivo de empresas y bancos de esta zona.

Como consecuencia, Toronto, la capital de la provincia de Ontario, se convirtió en nuevo centro financiero de Canadá, el papel que antes desempeñaba la ciudad de Montreal en la provincia de Quebec.

Recomendaciones de expertos rusos para preservar la integridad territorial de España

Víctor Ternovsky

La crisis catalana no tiene solución. Lo que sí se puede conseguir es suavizarla. Y esa debería ser la tarea prioritaria actualmente. Es una de las opiniones expresadas durante una mesa redonda de reputados expertos rusos organizada en Moscú para abordar la cuestión.

Según el politólogo Serguéi Jenkin, profesor del prooccidental Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú, "hay tres formas de la ulterior convivencia entre Barcelona y Madrid":

"El peor de los escenarios es el del prohibicionismo, que ya se practicaba. El segundo radica en una interacción conflictiva, cuando las partes siguen conviviendo, pero sin escucharse uno al otro y teniendo unas relaciones muy tensas. Y la tercera vía pasa por un diálogo constructivo. Pero por el momento no veo, por desgracia, a las fuerzas políticas que intenten hacer encaminar el conflicto a un diálogo. Quien más se inclina hacia un diálogo es el PSOE, pero está sujeto a la coyuntura electoral. Es de allí que en los últimos meses su líder, Pedro Sánchez, hablaba poco sobre el problema catalán y hasta llegaba a amenazar con la activación del artículo 155 de la Constitución. Además, acaba de decir que no habrá amnistía para los separatistas presos. Cada paso que intenta dar en dirección a un diálogo constructivo con separatistas de repente se convierte en motivo de duras críticas de la derecha que le acusa de traicionar los intereses nacionales del país", manifestó.

Según el experto, es hora de que las principales fuerzas políticas españolas dejen aparte sus divergencias y cierren sus filas a fin de "hacer frente a los separatistas", exigiendo "esa situación extraordinaria" para la formación de "un Gobierno más o menos estable".

Los expertos coincidieron en que el desafío catalán es, en gran medida, fruto de la insuficiente competencia de quienes gobiernan España. "En mi opinión, podemos constatar que la clase política española está perdiendo su profesionalismo", manifestó la doctora en Ciencias Políticas Irina Projorenko, profesora de la facultad de Política Internacional de la Universidad Estatal Lomonósov de Moscú.

"Están perdiendo sus habilidades y capacidades para una gobernanza eficaz. No quiero ofender a nadie, pero está clarísima la responsabilidad de la clase política de la situación actual", señaló.

Agregó que la clase política de España "carece de personalidades brillantes y de grandes ideas". En este contexto, no descartó que se cometan errores que puedan agravar la ya de por sí mala situación del país.

"Hay una cuestión que me parece muy importante. Los sondeos muestran que españoles en todo el país no estarían en contra de la convocatoria de un referéndum nacional sobre Cataluña. En mi opinión, es algo que no se debe hacer. Y es que no se sabe cómo votarán. Incluso no descarto que la mayoría atienda los argumentos separatistas y les den su apoyo. Lamentablemente, es posible", enfatizó.

La doctora Tatiana Kóval, profesora de la facultad de Política y Economía Internacionales de la Escuela Superior de Economía de Moscú, también hizo recomendaciones para que España mantenga su integridad territorial.

"España se convirtió en un polígono donde se ensayan nuevas tecnologías como Twitter o Telegram, algo que denuncia la propia prensa española. El diario El País aborda la cuestión en un artículo interesante, donde se investiga cómo esas tecnologías permiten crear grupos de personas que se conocen, pero que no tienen ni idea sobre quiénes son los organizadores. Todo se basa en la confianza, donde la gente, sin hacer preguntas, inmediatamente cumple las órdenes que se dan, con lo cual se crean barricadas y otro tipo de irregularidades en cuestión de minutos", recalcó

A su vez, Georgui Filátov, investigador del Centro de Estudios Hispano-Portugueses del Instituto de Historia Universal de la Academia de Ciencias de Rusia, hizo hincapié en los ingredientes del caldo de cultivo catalán. Entre los factores clave mencionó la labor de los líderes separatistas destinada a instigar a la gente en función de sus intereses.

"Poco antes de que se produjera el auge separatista en Cataluña, el nivel de desempleo en esa comunidad autónoma alcanzó un 30%, al tiempo que entre los jóvenes menores de 25 años se situó en unos 50%, es decir, la mitad de ellos no tuvieron trabajo. Creo que las razones económicas sirvieron de base para un descontento que se desembocó en los ánimos separatistas. Ahora la situación económica está mejor, pero el desempleo entre los jóvenes sigue siendo alto. Eso explica en gran medida la activa participación de los jóvenes en todas esas actividades desestabilizadoras", afirmó.

Los criterios expresados por los protagonistas de la mesa redonda representaron, asimismo, la mejor prueba de la falsedad de todas las acusaciones que apuntaban a que Rusia tiene sus manos metidas en la crisis catalana a fin de provocar una ruptura de España. Los expertos no dudaban en calificar como "separatistas" a quienes buscan la independencia de Cataluña y se mostraban visiblemente preocupados por el futuro de España.

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