Libros Recomendados

 

A media mañana de ayer, día declarado Jornada de Protesta Nacional por los organizadores de las manifestaciones de descontento que llevan ya 21 días exigiendo la dimisión del primer ministro Boiko Borisov, de su gobierno y la del Fiscal General, se produjeron en Sofía los primeros bloqueos de varios de los más importantes cruces. Hubo un llamamiento a los participantes en las protestas a que llevaran carpas, colchones, sombrillas y comida ya que la intención es permanecer donde están hasta que Borisov dimita.

A últimas horas de la tarde noche de ayer, la capital estaba prácticamente colapsada no sólo por la numerosa presencia de personas sino debido a que los manifestantes impedían el libre desplazamiento del transporte público. El caos reina en una decena más de ciudades; se protesta contra todos y contra todo, pero sin especificar nada concreto; las protestas no tienen un rostro común.

«Comprendo aquellos que protestan, pero es inaceptable bloquear toda una ciudad; si lo que queremos es un estado de derecho, lo primero que debemos hacer es cumplir las leyes», afirmó ayer Ekaterina Zajarieva, viceprimera ministra y jefe de la diplomacia búlgara.

Veselin Mareshki, político y empresario búlgaro, líder del partido Volia [Voluntad], manifestaba ayer tarde haber visto a un grupo de jóvenes haciéndose «selfies» en la calle. En algunas secuencias presentadas por diversos canales de televisión se veían pequeños grupos jugando al voleibol o al fútbol en plena calle; algunos incluso sentados en la calzada tomando cerveza como si estuvieran en un botellón.

Borisov, que tuvo que soportar anoche un escrache frente a su residencia, escribió en su perfil en Facebook que no se puede limitar el derecho al libre desplazamiento de las personas, de aquellos que simplemente quieren ir a su centro de trabajo y señaló estar «muy preocupado porque algunos de los integrantes de las protestas tratan de provocar a los policías». Vale señalar que salvo uno o dos pequeños incidentes, la policía ha tenido una actuación ejemplar, evitando conflictos y agresividad.

Mareshki, aparte de ser líder de un partido político, tiene un monopolio farmacéutico y algún vídeo extorsionando a empresarios. La corrupción es insoportable, el voto se compra masivamente por 50 levs en la comunidad gitana. Y por si fuera poco, en el país más pobre de la UE, apareció un vídeo grabado por una mujer del dormitorio de Borisov, con un cajón lleno de fajos de billetes, varios lingotes de oro y una pistola. Ayer salió otra grabación entre Borisov y el vicepresidente, usando unos términos que no se escuchan aquí, ni entre borrachos en una taberna de un pueblo perdido, insultando al Presidente Radev.

Las protestas que exigen la dimisión del gobierno prooccidental 

El aparentemente tranquilo comienzo del verano en Bulgaria, sólo inquietado por el azote del coronavirus, que en los primeros meses no parecía preocupar mucho en parte a las eficientes medidas de las autoridades, repentinamente se ha convertido en una turbulencia de protestas que se expanden con vertiginosa rapidez por todo el país.

Hace días un nutrido grupo de personas se manifestaban ante la sede de la Presidencia pidiendo la dimisión del primer ministro, Boiko Borisov, líder del partido de centro derecha GERB y del gobierno; también la del fiscal general, Iván Gueshev. La del ejecutivo, por la corrupción que, según los manifestantes, cunde en el país, pero no ha quedado muy claro cuál es el motivo para que se exija también el cese del Fiscal General, que en los pocos meses desde que resultó elegido, ha promovido una serie de actuaciones contra los oligarcas nacionales que hasta ahora permanecían en una cómoda situación de intocables.

La voz cantante que dio inicio a estas protestas fue el propio Jefe de Estado, Rumen Radev -nominado en su momento al cargo por los socialistas-, que saliendo de la sede de la Presidencia y antes de hablar ante la multitud, apareció con el puño alzado, al estilo de los partizans (guerrilleros) de los años cuarenta. Radev llegó al extremo de calificar a los intregrantes de la Fiscalía de mafia: «Echemos a la mafia de la Fiscalía», afirmaba nuevamente con el puño alzado.

El día en que Borisov anunciaba emocionado que Bulgaria había sido admitida en el mecanismo monetario conocido como ERM II, o como se le suele denominar aquí «la antesala de la eurozona», uno de los requisitos para adoptar el euro en un plazo de dos o tres años, afirmó, asimismo, con un rostro en que se percibía claramente la amargura: «En un día como éste, de tan gran importancia para Bulgaria, aquí deberíamos estar todos juntos: el gobierno y GERB, toda la oposición, y nos debía acompañar el presidente Rumen Radev». Pero Radev era el gran ausente, y en ningún momento llegó a manifestar ni el menor atisbo de complacencia ante tan gratificante noticia.

Por su parte, el primer ministro, en presencia de los miembros de su gabinete, manifestaba claramente que no tenía la menor intención de dimitir, ya que a Bulgaria la esperan meses de serias dificultades económicas agravadas por el paro y el rebrote del coronavirus.

Visto con perspectiva, lo que realmente está en juego es el futuro de Bulgaria: continuar su desarrollo como país miembro de pleno derecho de la UE o cambiar su orientación geopolítica hacia Eurasia, algo que agradaría mucho al proruso Radev.

CANAL

 

elespiadigital.com
La información más inteligente

elmundofinanciero

El Tiempo por Meteoblue