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El presidente chino, Xi Jinping, presentó propuestas para un orden mundial en la era posterior a la pandemia del COVID-19 durante su discurso en la cumbre del G20 este 21 de noviembre. Según el mandatario, el coronavirus reveló serias deficiencias en el orden internacional actual.

La pandemia del coronavirus se convirtió en una de las mayores crisis de la humanidad y, de acuerdo con Xi Jinping, reveló evidentes debilidades en la administración mundial durante la lucha contra la infección.

"A finales de este año, la humanidad está experimentando la peor pandemia de los últimos 100 años, con más de un millón de muertes. La economía mundial se ha deteriorado, el impacto de la pandemia del coronavirus es mucho más grave que las consecuencias de la crisis financiera mundial de 2008", declaró el líder chino.

Xi Jinping subrayó que en la era posterior a la epidemia, el G20 debería asumir una mayor responsabilidad para mejorar el orden internacional y la administración mundial.

La amenaza y la crisis mundiales requieren una respuesta global enérgica. En este contexto, el líder chino destacó también el papel de la ONU "en el logro más eficaz del consenso mundial, la movilización de los recursos mundiales y la coordinación de las medidas mundiales".

Hace falta proteger un sistema internacional dirigido por las Naciones Unidas y un orden internacional que se basa en el derecho internacional, según había mencionado Xi en la cumbre celebrada en septiembre de este año con motivo del 75 aniversario de la ONU.

Aumentar la capacidad para responder a los desafíos mundiales

El presidente chino señaló que las misiones actuales más urgentes son fortalecer el sistema de salud pública mundial y prevenir y controlar el coronavirus y otras enfermedades infecciosas.

En su discurso, Xi destacó la importancia de desarrollar vacunas y enfatizó que China cumplirá sus compromisos de apoyo y asistencia a los países en desarrollo para dar acceso al mundo a las vacunas contra el COVID-19.

Además, el líder chino propuso introducir un mecanismo mundial de reconocimiento de certificados sanitarios basados en los resultados de pruebas de ácidos nucleicos en forma de códigos QR aceptados internacionalmente. "Esperamos que más países se unan a este mecanismo", dijo.

Al mismo tiempo, Xi llamó a no olvidar otros problemas importantes globales y, en particular, no relajarnos en la lucha contra el cambio climático, puesto que la pandemia no detuvo el calentamiento global.

"Debemos intensificar la cooperación internacional en la protección del medioambiente para preservar nuestro hogar común: el planeta Tierra", señaló el líder chino.

Comercio y economía pospandémicos

Xi Jinping subrayó la necesidad de proteger enérgicamente un sistema de comercio multilateral basado en las normas internacionales y la transparencia, así como reducir aranceles y barreras.

"Debemos oponernos al unilateralismo y al proteccionismo y […] hacer avanzar la globalización económica de una manera más abierta, inclusiva, amplia, equilibrada y mutuamente beneficiosa".

El presidente chino instó también a promover un crecimiento sano de la economía digital y crear un entorno común para el desarrollo digital que sea abierto, justo, equitativo y no discriminatorio. Según Xi, hay que reducir la brecha digital.

En este contexto, el mandatario propuso celebrar un amplio debate sobre el tema y elaborar unas normas para la administración digital mundial sobre la base de la "iniciativa mundial para la seguridad de los datos" propuesta por China en septiembre.

Vaticinan que China destronará a EE.UU. como la mayor refinadora de petróleo del mundo en 2021

A medida que las petroleras estadounidenses y europeas afrontan cierres y lidian con una crisis económica en medio de la pandemia del coronavirus, China y el resto de Asia se están recuperando de la crisis sanitaria y muestran una alta demanda de plásticos y combustibles. Siguiendo esta tendencia, el próximo año China va a destronar a Estados Unidos como la mayor refinadora de petróleo del mundo, señala Bloomberg que cita los datos de la Agencia Internacional de la Energía.

La industria de la refinería de petróleo en China vive un auge y está repercutiendo en el sistema energético mundial junto con varias nuevas plantas en la India y Oriente Medio, y actualmente los exportadores de petróleo venden más crudo a los países asiáticos en lugar de Europa o EE.UU.

De momento en China están en curso al menos cuatro proyectos con una capacidad total de procesamiento de 1,2 millones de barriles diarios, y sus refinerías están ganándose un importante lugar en los mercados internacionales de gasolina, diésel y otros combustibles.

Asimismo, ahora la competencia la sienten incluso plantas más antiguas que operan en otras partes de Asia: Shell anunció este mes que reducirá a la mitad la capacidad de su refinería en Singapur.

Entre tanto, en EE.UU. Shell ya se ha visto obligada a cerrar su refinería en Convent, Luisiana. El año de su apertura (1967), EE.UU. tenía 35 veces la capacidad de refinación de China.

Steve Sawyer, director de refinación de la consultora industrial Facts Global Energy (FGE), sostuvo en una entrevista para Bloomberg que China "va a poner otro millón de barriles al día o más sobre la mesa" y superará a EE.UU. "probablemente en el próximo año o dos".

¿Por qué el tren Budapest-Belgrado que construye China es 'secreto de Estado'?

La ruta de los Balcanes es clave para China. Esta región es su puerta de entrada de sus productos a los mercados de Europa Occidental desde los puertos griegos pasando por Serbia -su socio más cercano en la región- hasta la Hungría de Víktor Orban. Desde hace años, Pekín impulsa un proyecto para modernizar de la línea ferroviaria entre Budapest y Belgrado. La Unión Europea observa con desconfianza esta cabeza de puente del gigante asiático en el este europeo y más desde que el pasado mes de mayo, el parlamento húngaro declarara clasificados los detalles del plan.

Hace siete años, esta infraestructura se presentó como el proyecto estrella de la llamada BRI (Belt and Road Initiative, conocida también como la Nueva Ruta de la Seda) en la cumbre del llamado 16+1 en Bucarest, un mecanismo creado por China para pactar sus inversiones en infraestructuras con 16 países de Europa Central y del Este –que pasarían a ser 17 con la llegada posterior de Grecia–.

Pero el ferrocarril, que sería la primera de una presunta batería de inversiones chinas, lleva años de demoras. Los bandazos del proyecto representan muy bien la actual decepción en el Este europeo con el prometedor socio chino, un elemento que ha servido más para poner nerviosa a Bruselas que para fomentar la confianza en las inversiones asiáticas. Hasta que llegó la pandemia. La pasada primavera, en pleno confinamiento, el plan ha vuelto a resurgir. Sin embargo, Orban ha mantenido en secreto los detalles del renovado acuerdo, amparado por los plenos poderes que le ha otorgado el parlamento para lidiar con el estado de emergencia por el coronavirus -una práctica cada vez más habitual en Hungría con las medidas políticamente comprometidas.

China, Serbia y Hungría firmaron el memorando original sobre la ruta ferroviaria en 2014. La construcción en Serbia comenzó en 2018 y el primer acuerdo de la modernización del actual trayecto húngaro entre Budapest y Belgrado se firmó en junio de 2019 -aunque se había anunciado en 2015-. La obra se adjudicó al consorcio CRE Consortium, propiedad al 50% de Opus Global Hungría, del empresario Lorinc Meszaros cercano a Orbán, y por China Tiejiuju Engineering & Construction y el Grupo de Ingeniería de Electrificación Ferroviaria de China, propiedad del conglomerado estatal Ferrocarriles Chinos.

El proyecto contempla la modernización de la línea ferroviaria existente y la construcción de 150 kilómetros de sección húngara en la línea Budapest-Belgrado. Se prevé que cuando esté en funcionamiento reduzca el tiempo de viaje entre Budapest y Belgrado a unas cuatro horas, menos de la mitad de lo que se tarda actualmente, y amplíe significativamente la capacidad de transporte.

Ese primer acuerdo estaba sujeto a que el China Eximbank extendiese un crédito sobre el 85% del coste total de la obra -unos 1.900 millones de dólares a 20 años a un tipo del 2,5%- mientras que Hungría aportaría el 15% restante -unos 82.000 millones de florines (256 millones de dólares) de su presupuesto de 2020-. Este préstamo, por se firmó el pasado abril, en pleno primer confinamiento. Pero desconocemos los detalles finales porque fue el clasificado por el parlamento húngaro.

Opacidad húngara y corrupción

“Las motivaciones de China son fáciles de entender”, señala Agnes Szunomar, del observatorio CHOICE (China Observers in Central and Eastern Europe), a El Confidencial. "La Nueva Ruta de la Seda les permite ampliar su ámbito de interés político y económico. Una vez completadas las rutas de transporte alternativas estarán en una posición estratégica más favorable, tendrán cada vez más rutas de transporte alternativas", agrega el analista.

Lo que no está tan claro es qué motiva a Hungría. “En la Hungría de Orbán, en los últimos años, por desgracia, es bastante común que se clasifiquen los detalles de varios proyectos ‘sensibles’ -todos aquellos proyectos que el gobierno considera sensibles- y no necesariamente por razones comprensibles”, apunta Szunomar.

El principal beneficio que puede sacar Hungría de esta construcción son las potenciales tarifas de tránsito que el país recibirá por la actividad de la línea ferroviaria. Sin embargo, analistas como Szunomar ponen en duda de que esto pueda llegar a cubrir los reembolsos del préstamo, "aunque espero que al menos sí una parte”.

“No está claro por qué exactamente el Gobierno está dispuesto a gastar tanto en esta ruta ferroviaria precisamente porque no es transparente sobre sus objetivos”, tercia el analista húngaro Gabor Gyori, quien recuerda que la posición del gobierno de Orbán es “que los votantes le han dado la libertad de promulgar las políticas que deseen y todo lo que los votantes necesitan para juzgar al gobierno es el estado general del país, no deben ‘molestarse’ con los detalles”.

Pero existen fundadas dudas sobre los motivos ulteriores de esta opacidad sobre el plan. Como ha sucedido con otras transacciones similares en el pasado, Gyori cree que “existe una sospecha legítima de que el alto precio incluye el dinero planeado para la corrupción y los lucrativos contratos de adquisiciones públicas con oligarcas con vínculos estrechos con el Gobierno”.

La ampliación “autoritaria” de la UE 

Desde Bruselas se ha advertido en múltiples ocasiones que la creciente influencia de China en países como Bosnia o la propia Serbia no ayuda en la planificada futura integración europea de los mismos. Este mismo verano, el país serbio se convertía en el primero de Europa en ser comprador de armas chinas para su ejército, lo que se une a las acusaciones de fraude contra el Partido Progresista Serbio del presidente Aleksandar Vučić en las elecciones parlamentarias celebradas el pasado 21 de junio, con el país entre confinamientos sanitarios.

Szunomar cree que el “equilibrio” que intenta mantener Serbia entre mejorar relaciones con China y mantener sus compromisos adquiridos en su camino hacia la UE es “difícil”, pero recuerda que la más interesada en que ese equilibrio se mantenga es la propia China. “Si los Balcanes Occidentales son castigados por sus relaciones con China, la Nueva Ruta de la Seda también puede sufrir como resultado y el objetivo de la línea ferroviaria es aumentar relaciones comerciales precisamente con Europa Occidental”.

Gyori, más centrado en la política húngara, advierte que para la UE este aumento de influencia en los socios de la zona puede ser un problema más político que realmente económico “en particular porque el gobierno de Orbán está dispuesto a servir como cabeza de puente de regímenes autoritarios (Rusia, China, Turquía) dentro de la UE y saboteará la política exterior común de la UE si cree que le conviene proteger los intereses de estos regímenes”.

Análisis: El envejecimiento, el talón de Aquiles de China

Raúl Zibechi

Cuando se abordan las vulnerabilidades o las fortalezas de un país, la mirada suele focalizarse en la potencia de su economía o en el poder de sus fuerzas armadas. Pero el siglo XXI asistirá a un descenso consistente de la población del planeta, que en el último tercio perderá hasta 900 millones de habitantes, según algunos estudios.

Algunos expertos consideran que una disminución de un 20% en la población, "generaría una situación dramática" por el desplome del consumo, la escasez de mano de obra y "las dificultades para financiar los fondos de pensiones".

En China se registra un importante debate al respecto, pero el foco está puesto en el impresionante envejecimiento de la población. El espejo donde mirarse es Japón, que tuvo un notable crecimiento económico entre 1960 y 1980, pero el envejecimiento se convirtió en un problema para el país.

Takahiro Nakamae, embajador de Japón en la Argentina, dijo a La Nación que el mayor desafío que enfrenta actualmente su país es "la disminución de la población y su envejecimiento". Ambas tendencias van de la mano.

Menor población activa supone que cada vez menos trabajadores sostienen a más jubilados y que la demanda se contrae, ya que el sector más dinámico en el consumo son los jóvenes. Japón pasará de los 126 millones actuales a solo 90 millones en 2060, cuando el 40% de la población estará jubilada.

El periódico del PCCh Diario del Pueblosostiene que "el mayor problema demográfico al que se enfrenta China actualmente es el envejecimiento poblacional". Los datos son alarmantes: "A fines del 2019 había 254 millones de chinos con 60 años o más. Este grupo cifraba el 18,1% de la población. Se espera que a mediados de este siglo llegue a 500 millones, un 35-36%. Esta realidad convertirá a la sociedad china en una de las más envejecidas del mundo".

En Japón hoy los mayores de 65 años representan el 27% de la población, lo que puede dar una idea de los problemas en los que se encuentra la segunda economía del mundo, si no se toman medidas rápidas, como acaba proponer el Quinto Pleno del XIX Comité Central del PCCh.

No obstante, el mismo periódico sostiene que "abordar este problema se convertirá en un dolor de cabeza". Como suele hacer la dirección china, su máximo organismo decidió "aumentar la reserva de riqueza para hacerle frente a una población más necesitada de apoyo", ya que considera que "la mejor manera de equilibrar una sociedad envejecida es impulsar el desarrollo económico".

Sin duda las autoridades del gobierno y del Partido Comunista hacen una lectura adecuada:

"El rápido envejecimiento de la sociedad hará que sea más difícil para China sostener su crecimiento económico, se deben tomar medidas para aumentar la demanda interna y promover un desarrollo sostenible y de alta calidad mediante la profundización de la reforma estructural del lado de la oferta".

Una de las apuestas más fuertes para combatir los efectos del envejecimiento, consiste en:

  • "transformarse en una potencia con capital humano de alta calidad",
  • mejorar los sistemas de seguridad y seguro médico de la vejez
  • y ofrecer productos y servicios de alta calidad para los ancianos.

Como señala Global Timesotra de las medidas estelares consiste en "mejorar la planificación familiar", lo que supone impulsar la tasa de fecundidad, con medidas como la eliminación de la política de hijo único, que había sido tomada 40 años atrás para evitar la superpoblación del país, y avanzar hacia "una política del tercer hijo en el nuevo período del plan de cinco años".

El problema es que desde 2017 los nacimientos vienen disminuyendo, en algunas regiones hasta un 20% anual, cuando eñ número de mujeres en edad fértil viene cayendo a razón de 4,5 millones cada año.

Para revertir esta situación, expertos consultados por Global Times contemplan no sólo eliminar las sanciones a quienes tengan más hijos de los permitidos, sino que "las mujeres solteras que tienen hijos, o que las parejas del mismo sexo que desean tener hijos, probablemente encuentren menos restricciones en el futuro", algo que no entraba en la discusión tiempo atrás.

Debe recordarse que hasta ahora, aunque se está relajando el control, violar la política de planificación familiar (sólo dos hijos desde 2016) puede provocar el despido de funcionarios y empleados de empresas estatales, además de multas.

Otro problema, como destaca la agencia Xinhua, es que más de un tercio de las familias que ya tienen un hijo, no quieren un segundo. Tener un hijo es muy caro. "Cuesta entre 20.000 y 30.000 yuanes (unos tres mil dólares) al año para una familia en una gran ciudad criar a un hijo, desde el nacimiento hasta la universidad, sin incluir el costo de oportunidad, el tiempo y la energía de los padres", destaca la agencia gubernamental.

Por eso uno de los objetivos es abaratar los servicios para los cuidados de los niños y niñas, ya que se reconoce "la falta de instalaciones para el cuidado de los niños, educación de calidad y atención médica adecuada", que no contribuyen a que las familias se decidan a tener más hijos.

Sin embargo, las medidas que tome el gobierno chocan con una cultura urbana de las clases medias, cada vez más numerosas, que han adoptado modos de vida individualistas similares a los de Occidente.

Un reciente informe del Ministerio de Asuntos Civiles difundido por South China Morning Postmuestra que "la población única de China" (o sea los solteros) "ha alcanzado los 240 millones de personas". Hay 77 millones de hogares solteros, y se espera que aumenten a 92 millones el próximo año. "China tiene ahora la población individual más grande del mundo".

Una encuesta de 2017 a profesionales solteros mostró que las mujeres estaban menos ansiosas por casarse que los hombres. "Entre los entrevistados, el 55% de los hombres buscaba activamente una pareja, mientras que solo el 37% de las mujeres hacía lo mismo".

La conclusión del periodista del diario de Hong Kong es clara: "Cada vez más mujeres ya no consideran el matrimonio y la maternidad como ritos de iniciación o ingredientes esenciales de una vida feliz. Una mejor educación, mayores ingresos y más opciones profesionales les otorgan la libertad de elegir el estilo de vida que desean".

La sinóloga y politóloga Águeda Parra, sostiene que la situación de las mujeres en China está cambiando de forma muy veloz, donde se registra "una ola de empoderamiento femenino". En una sociedad muy tradicional como la china, con un enorme peso del patriarcado, no llama la atención que en el Informe de Brecha de Género 2018 que elabora anualmente el World Economic Forum, China se sitúe en el puesto 103 de 149 países.

Peor aún, se sitúa en el último lugar en la brecha de género por selección de sexo al nacer, ya que la preferencia por tener hijos varones ha llevado a las familias a abandonar a las hijas y hacer abortos cuando se sabe que la futura hija es mujer. El resultado es un desequilibrio tremendo,  ya que nacen 87 mujeres frente a 100 hombres, con un impacto mayor en las zonas rurales.

Modificar este conjunto de desequilibrios, no parece nada sencillo. Porque se conjugan las herencias históricas de una de las sociedades más conservadoras del planeta, con una política de la revolución china que pareció razonable en un principio, pero que ha dado resultados muy contradictorios.

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