Todo empezó cuando en la primera mañana de ejercicio del nuevo gobierno griego, se reunió con el embajador ruso en Atenas. Posteriormente, Grecia dejó su sello y ha dejado claro que bloqueará cualquier paso adicional que suponga más dureza contra Rusia.

Lo siguiente fue la negativa de Grecia en la reunión de ministros de Exteriores de la UE del pasado jueves, donde se iban a aprobar nuevas medidas contra Moscú por la escalada de violencia en Ucrania. Pero la resistencia de Atenas —y de otras delegaciones, que prefirieron un perfil más bajo— hacen difícil pensar en una cuarta ronda de sanciones económicas y financieras. A pesar de las disensiones, cristalizadas en la amenaza de veto heleno, Europa logró “mantener la unidad” con una declaración que no son más que palabras. Esa postura levantó ampollas en Londres, que amagó con bloquear pues no quería rebajar el contenido del texto. Y tampoco gustó a la representación alemana: Norbert Roettgen, presidente del comité de política exterior del Parlamento germano, alertó de que la jugada helena está relacionada con la negociación de su rescate: “Cualquier intento de conectar esos dos campos [las condiciones del programa griego y las sanciones a Rusia] debe paralizarse antes incluso de que empiece”.

El posible veto de Grecia se reflejó en una nota a pie de página. Alemania sigue llevando la voz cantante en Europa, y pese al grupo de países que piden más mano izquierda —y a un segundo bloque más belicoso que, por contra, reclama medidas más drásticas— impuso su ley tras una reunión de urgencia entre su ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, y su homólogo griego, Nikos Kotzias… Pero el ministro heleno consiguió suavizar el lenguaje del comunicado. Poco se sabe de esa reunión de apenas 20 minutos, más allá de que desatascó el bloqueo y facilitó el resultado final. Atenas se salió con la suya.

El Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la UE acordó el comunicado sobre la situación en Ucrania sin la tesis sobre la imposición de nuevas sanciones contra Rusia, siguiendo la exigencia de Grecia. "Hemos explicado que las sanciones no traen consigo ningún resultado", afirmó el ministro griego de Exteriores, Nikos Kotzias, que exigió excluir del comunicado la tesis sobre la imposición de nuevas sanciones a Rusia, así como los intentos de responsabilizar a Rusia por la situación en Ucrania, anunció el ministro de Exteriores Nikos Kotzias, citado por RIA Novosti.

"La frase que incluía nuevas sanciones contra Rusia desapareció. Hemos explicado [a los miembros del Consejo] que la sanciones no traen ningún resultado", dijo el ministro. La UE debe iniciar un diálogo con Rusia, y no introducir nuevas sanciones contra Rusia, opina Kotzias.

Sin embargo, el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea ha tomado la decisión de prorrogar las sanciones ya adoptadas contra Rusia y las autodefensas del Donbass hasta septiembre de 2015.

La Comisión preparará en los próximos días más  medidas contra Moscú, que, en todo caso no se decidirán al menos hasta la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del próximo 12 de febrero. Pero a nadie se le escapa ya que la UE se enfrenta a una guerra en la periferia, a una crisis económica que la corroe por dentro y a una fractura que, por todo ello, separa al Norte del Sur en lo económico y, a grandes rasgos, al Este y al Oeste en lo geopolítico.

Los países más cercanos a Ucrania y Rusia (más el Reino Unido) piden, en general, una retórica mucho más beligerante con Putin. Y un segundo bloque más variopinto, en el que figuran Grecia y Bulgaria, Italia y España, Francia y otros países, que reclaman lo contrario con el argumento de que las sanciones están haciendo mella en el PIB ruso —y de paso en el europeo—, pero son un fiasco desde el punto de vista de su objetivo declarado: conseguir que Moscú recapacite y busque una salida negociada. En medio de esas dos fuerzas, la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, convocó un consejo extraordinario por los últimos acontecimientos en el este de Ucrania y protagonizó un ejercicio de funambulismo: rebajó la retórica del comunicado oficial —victoria de Grecia— y mantuvo lo esencial: la ampliación de sanciones y la amenaza inequívoca de subir un peldaño más el nivel de castigo si la situación se agrava.

La italiana midió mucho su discurso, así como el lenguaje del documento de conclusiones: el órdago griego obligó a cambiar la redacción para desesperación británica. Donde en versiones anteriores decía “medidas restrictivas” figura finalmente “medidas adecuadas”.

La tormenta griega

Colosal error de cálculo o as en la manga a la hora de defender estrategias de negociación en Europa. Entre estos dos extremos basculan las explicaciones de la prensa atlantista que se dan en Atenas al primer movimiento diplomático del Gobierno de Alexis Tsipras, decididamente pro-Rusia, lo que ha desatado una auténtica tormenta política sobre el nuevo Ejecutivo.

El lunes, nada más tomar posesión como primer ministro, la oficina de Tsipras lamentó que la Unión Europea hubiera incluido a Grecia sin consulta previa en un comunicado que instaba a Moscú a aplicar los acuerdos de alto el fuego de Minsk en el este de Ucrania, y amenazaba con nuevas sanciones. El martes, el número tres de Exteriores dijo que “Grecia no está de acuerdo con el espíritu de las sanciones”, mientras el mismo ministro de Defensa, Panos Kamenos —líder del partido de derecha nacionalista que apoya a Syriza—, abría la puerta “a una mayor colaboración con Rusia en la compra de armamento”. El miércoles, el superministro de Reconstrucción Productiva y Energía, Panayiotis Lafazanis —único representante en el Gobierno de la facción más izquierdista de Syriza—, declaró: “Estamos contra el embargo impuesto a Rusia”.

Dos días después de que Syriza venciera en las elecciones, el presidente Barack Obama llamaba por teléfono a Tsipras para reiterarle la “tradicional alianza” entre ambos países. Pero de poco ha servido.

Las relaciones de Grecia con Rusia vienen de lejos, pero nunca habían alcanzado este protagonismo. El año pasado, durante su gira internacional como candidato a presidente de la Comisión Europea, Tsipras visitó en mayo Moscú, donde clamó contra “la presencia de neonazis en [el Gobierno de] Kiev” —el mensaje oficial de los prorrusos de Ucrania y de Moscú— y denunció las sanciones contra el Kremlin. En el viaje le acompañaba su actual ministro de Exteriores, Nikos Kotziás, procedente del Partido Comunista de Grecia (KKE, afín a Moscú). El nacionalista Kotziás mantiene una buena relación con el también nacionalista radical Alexander Duguin, uno de los ideólogos del eurasianismo —y próximo a Vladímir Putin—, a quien ha invitado a la Universidad del Pireo, donde Kotziás era profesor de Relaciones Internacionales.

Pero no es el único que frecuenta Moscú, también lo ha hecho Panos Kamenos. Tanto este como Kotziás han sido cortejados por el círculo más íntimo del Kremlin, donde figuran algunos de los nombres que tienen prohibido viajar a la UE y EE UU por las sanciones. Estas relaciones peligrosas —Dugin es muy conocido entre los radicales populistas europeos— están bajo la lupa de los servicios de seguridad europeos.

De todo lo dicho se desprende “la preocupación” con que el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, visitó este jueves Atenas. En la reunión que mantuvo con Tsipras se abordaron “todos los temas europeos”, incluidas la crisis de Ucrania y la postura hacia Rusia, el único asunto en el que, según fuentes de Exteriores, Tsipras y Schulz no se pusieron de acuerdo. “Estamos trabajando para evitar una ruptura de la UE y Rusia”, apuntó por su parte Kotziás en Bruselas.

Tsipras quiere ampliar su agenda internacional y abrir otros frentes para poder negociar con Bruselas; algo así como decirle a la UE "ya tienen bastantes problemas con nosotros, pero podemos crearles más", explica Kostas Pliakos, editor de Internacional del diario Eleutheros Typos. "Las relaciones con Rusia son un tema tabú, porque EE UU aún está muy presente en este país; pero Rusia, por cuestiones estratégicas y energéticas [el trazado del gasoducto alternativo a South Stream], interesa mucho más", concluye. El miedo empezaba a extenderse por los gobiernos occidentales…

Así lo reflejaba el influyente Financial Times.  Las dificultades que está experimentando la UE para elaborar nuevas sanciones contra Rusia y establecer los plazos de su aplicación apuntan a profundos desacuerdos en el seno de la comunidad.

La publicación señalaba que cada vez más divididos, los ministros de la Unión Europea no han conseguido elaborar un plan conjunto de sanciones contra Rusia. Los diplomáticos en Bruselas han comentado que resulta cada vez más difícil presentar un frente unido entre los 28 miembros de la UE. "En la débil declaración final, los ministros simplemente ordenaron a la Comisión Europea realizar más trabajo preparatorio sobre la 'acción apropiada' vagamente definida", precisa el periódico, añadiendo que tampoco se estableció ningún plazo límite para la realización de dicho trabajo.

Mientras que algunas naciones están claramente a favor del endurecimiento de las "medidas restrictivas" contra Rusia, otros países no se muestran tan decididos. El nuevo ministro de Exteriores de Grecia, Nikos Kotzias, ha anunciado que Atenas va a trabajar para prevenir la "ruptura entre la UE y Rusia". Su Gobierno ya había expresado anteriormente sus dudas sobre las medidas de la UE dirigidas hacia la expansión de sanciones contra Moscú.

Al mismo tiempo, otros países como el Reino Unido, Suecia, Polonia, Rumania y los países bálticos insisten en la necesidad de un período de tiempo específico para imponer nuevas sanciones económicas. No obstante, Francia, Italia, y en menor medida Alemania, son más cautelosas respecto a unas medidas duras contra Rusia.

"En un movimiento fundamentalmente simbólico, los ministros de la UE se pusieron de acuerdo para prolongar hasta septiembre la lista negra de rusos y ucranianos considerados como instigadores del conflicto", expresa 'Financial Times'. Asimismo, añade que según los diplomáticos, dados los desacuerdos en la UE, será más difícil renovar las sanciones más amplias contra sectores enteros de la economía rusa, que expiran en julio.

Golpe a la troika

Y llegó el viernes. La primera reunión entre el gobierno de Grecia y el jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, no fue todo lo halagüeña que se podría haber esperado. Al término del encuentro, realizada este viernes (30.01.2015) en Atenas y de una hora de duración, el ministro de Finanzas heleno, Gianis Varoufakis, declaró que el actual programa de recortes no es realizable en la práctica y recordó que el pueblo griego lo rechazó en las elecciones del pasado domingo.

Asimismo, apuntó que “nuestro país se niega a trabajar con la troika, que ni siquiera está reconocida por el Parlamento Europeo”, al tiempo que calificaba de gremio antieuropeo e ilegal al grupo confirmado por el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea que desde 2010 controla el cumplimiento de las condiciones del plan impuesto a Grecia a cambio del rescate. En cambio, sí mostró disposición a conversar por separado con cada una de esas instituciones.

Grecia tampoco se plantea pedir una ampliación del programa de rescate, afirmó Varoufakis. “Nuestra primera acción de gobierno no será renunciar al cuestionamiento racional de este programa pidiendo que se amplíe”, dejó claro, asegurando que la deuda, en las condiciones actuales, “no puede ser pagada”. El rescate fue autorizado siempre y cuando Grecia aplicara una dura política de recortes y austeridad y la troika ha dicho varias veces que exigirá que eso se cumpla.

Por su parte, Dijsselbloem se limitó a amenazar a Grecia e instó al gobierno griego a cumplir con sus compromisos y rechazó la celebración de una conferencia internacional para estudiar una condonación parcial de la deuda, como pide el gobierno del primer ministro Alexis Tsipras. “Ya existe una conferencia de ese tipo, y se llama Eurogrupo”, dijo Dijsselbloem en referencia al conjunto de los ministros de Finanzas de los países del euro, que se reúnen periódicamente.

El jefe del Eurogrupo advirtió, sin embargo, que a Grecia no le queda mucho tiempo. El apoyo a Grecia dependerá de si “Atenas respeta sus obligaciones”, subrayó Dijsselbloem, y ahora le corresponde al gobierno “decidir sus posiciones antes de avanzar junto a la eurozona”. Si bien dijo que era demasiado pronto para juzgar al nuevo Ejecutivo griego, apuntó que si prosperan las promesas electorales, el presupuesto “se descarrilará pronto”.

Varoufakis aseguró que Atenas está decidida a implementar reformas para lograr que la economía sea más competitiva y para lograr un presupuesto equilibrado. “El pueblo griego decidió poner fin a la austeridad, pero está comprometido con una reestructuración de la economía”, afirmó.

Dijsselbloem: “Acaba de matar a la Troika” – Varoufakis: “Guau”


Tras la reunión, vino la rueda de prensa. La conferencia de prensa conjunta estaba concluyendo, cuando el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis soltó un último bombazo. “…Y con estos que usted quiere según el Parlamento europeo  no tenemos ningún objetivo de cooperar, gracias“. Varoufakis se refería a la famosa Troika, los acreedores oficiales del país que forman la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo.

Después de concluir con un “Gracias”, Varoufakis da la palabra al jefe del Eurogrupo Jeroen Dijsselbloem, que quiere escuchar la traducción primero. Luego se quita los audífonos, se levanta y se pone a salir. Un forzado apretón de manos retrasa la salida del Ministro de Finanzas holandés.

Dijsselbloem susurra algo al oído rápidamente a Varoufakis, que responde brevemente mirando hacia atrás y el jefe del Eurogrupo deja la sala de conferencias de prensa tan pronto como le es posible.

Los medios de comunicación griegos e internacionales trataban de averiguar qué se habían dicho estos dos hombres. La TV privada Mega dio una información breve antes de las 21:00h. El jefe de eurogrupo susurró al oído del ministro de Finanzas griego “Ha matado usted a la Troika” a lo que Varoufakis ha contestado “Guauuuu”.

¡Qué lección nos está dando la “pequeña” Grecia…!

El contagio. Podemos se posiciona contra las sanciones de la Unión Europea a Rusia

Podemos, la nueva fuerza populista en España, se ha pronunciado en contra de las sanciones que la Unión Europea está imponiendo a Rusia y ha secundado la postura del Gobierno griego.

"Nosotros creemos que las sanciones no son la solución, porque los principales perjudicados son las personas más que a los Gobiernos (…), el enquistamiento de estas situaciones es lo que hace que la gente de la calle sufra, los que comercian, los que importan, los que exportan, los trabajadores son los que al final sufren", afirma Lola Sánchez Caldentey, eurodiputada de Podemos, en exclusiva a RT.

"Estamos de acuerdo con el Gobierno griego en que esta no es la manera. Hay que buscar una alternativa. Se está viendo que las medidas que está tomando la Unión Europea hacia Rusia, en el asunto de Ucrania, no están dando resultado", ha declarado Sánchez Caldentey.

Análisis: Aliarse con Rusia permitirá a Grecia evitar el robo por parte de Occidente

Grecia podría evitar la apropiación de su economía por parte de los bancos occidentales y las instituciones financieras si empieza a cooperar con Rusia, cree el politólogo y economista Paul Craig Roberts.

La presión diplomática sobre Atenas por parte Bruselas ha reforzado la caída de los índices bursátiles del país helénico. Así, Occidente da a entender a las nuevas autoridades griegas que no hará concesiones y continuará con "el robo" a la población del país, y advierte al Gobierno de Tsipras que sería mejor no cooperar con Moscú, opina el exsubsecretario del Tesoro de EE.UU., el politólogo estadounidense y economista Paul Craig Roberts.

"El mensaje de la UE y EE.UU. hacia Grecia es bastante claro, si Grecia no está de acuerdo con las posiciones de Occidente, será destruida", sugiere el analista en su artículo.

La crisis de la deuda griega se ha utilizado para confirmar la falta de soberanía de los Estados miembros de la Unión Europea y demostrar que los bancos que proporcionan asistencia financiera a los gobiernos europeos no independientes no son responsables por los costos de la carga de la deuda del Estado, cree Roberts.

"¿Podrá Grecia evitar una situación similar a la que sucedió en la Edad Media, cuando la riqueza de naciones enteras podía ser fácilmente robada? Yo creo que si Atenas acuerda una alianza con Moscú y recibe financiación de los BRICS, puede lograrlo", añade el politólogo estadounidense.

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