El Confidencial y La Sexta, en el marco de una investigación internacional coordinada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), empiezan este domingo a publicar los resultados de un año de trabajo. Estas son las preguntas clave para poder entender los Paradise Papers y su alcance.

[Consulte el especial sobre los Paradise Papers]

1. ¿Qué son los Paradise Papers?

Paradise Papers es el nombre de una investigación periodística basada en una filtración múltiple. Incluye 13,4 millones de documentos procedentes de:

Dos bufetes de abogados dedicados a proveer servicios 'offshore': Appleby, fundada en Bermudas, y Asiaciti Trust, en Singapur. Del primero provienen siete millones de documentos; del segundo, cerca de medio millón.

Los registros mercantiles de 19 jurisdicciones opacas: Antigua y Barbuda, Aruba, Bahamas, Barbados, Bermudas, Islas Caimán, Dominica, Granada, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, Isla de San Vicente y Trinidad y Tobago (Caribe); Islas Cook, Islas Marshall, Samoa y Vanuatu (Oceanía); Malta (Europa), Líbano (Oriente Próximo) y Labuán, territorio federal de Malasia (Asia).

[Álbum: estos son todos los implicados en los Paradise Papers]

La documentación ha sido obtenida por el diario alemán 'Süddeutsche Zeitung' y compartida con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), El Confidencial y La Sexta en España y otros 94 medios internacionales, entre ellos 'The New York Times', Univisión, 'The Guardian', BBC, 'Le Monde' o 'La Nación' de Argentina. En total, más de 380 periodistas de 67 países han investigado durante un año los 1,4 terabytes de información recibidos.

2. ¿Qué información aparece en esta nueva filtración masiva?

Paradise Papers desvela la ocultación de patrimonio y el movimiento de grandes cantidades de dinero lejos de los ojos del fisco por parte de multimillonarios y multinacionales. No en vano, la oferta básica de Appleby se basa en servicios corporativos, constitución de 'trusts' y gestión de fondos de inversión. Entre los nombres más ilustres que aparecen en los 13,4 millones de documentos de esta nueva filtración figuran el entorno de Donald Trump y sus lazos con inversores rusos; el recaudador de la campaña electoral del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, o la reina Isabel II de Reino Unido, además de famosos de talla mundial como los cantantes Bono de U2 o Madonna.

Las multinacionales más importantes a nivel global, como Glencore, Apple o Nike, también tienen un lugar destacado en esta nueva investigación coordinada por el ICIJ. Para abrir boca: a la firma deportiva le basta una pequeña pila de documentos en las oficinas de Appleby en Bermudas para cobrar en el país caribeño los derechos del mítico logo sin apenas pagar impuestos. Detalles de esta y otras prácticas de elusión fiscal serán desvelados por El Confidencial y La Sexta durante los próximos días.

3. ¿Qué son y a qué se dedican Appleby y Asiaciti?

Fundado en el país caribeño de Bermudas a finales del siglo XIX, Appleby es un despacho de abogados que ofrece servicios 'offshore' a sus clientes. Cuenta con 10 oficinas alrededor del mundo, todas en países que ofrecen baja o nula fiscalidad y absoluta opacidad a los propietarios reales de las sociedades pantalla, como las Islas Vírgenes Británicas, las Islas Caimán, las islas del Canal o Hong Kong. Appleby forma parte del denominado ‘círculo mágico offshore’ —término acuñado a raíz de un artículo publicado en la revista 'Legal Business' en 2008—, el selecto grupo de los nueve despachos más prestigiosos y con más recursos para proveer servicios 'offshore'. Sus clientes suelen ser individuos con fortunas a partir de los 30 millones de dólares, conocidos popularmente como UHNWI (del inglés 'ultra-high-net-worth individual).

Con sede en Singapur, Asiaciti Trust es también un despacho que crea compañías y estructuras fiscales opacas, pero con una gestión familiar. Cuenta con oficinas en países como Samoa o San Cristóbal y Nieves.

4. ¿Qué significa proveedores de servicios 'offshore’?

Los bufetes implicados se dedican a crear complejas estructuras societarias para ocultar el verdadero beneficiario de unos bienes, lograr una mejor optimización fiscal o incluso evadir el pago de impuestos. Lo hacen principalmente a través de sociedades, 'trusts' y fundaciones de interés privado.

Una sociedad 'offshore' es cualquier entidad jurídica creada según las leyes de un Estado extranjero y cuya actividad se realiza fuera de la jurisdicción en la que está registrada. El término se utiliza para denominar aquellas empresas creadas en un paraíso fiscal, donde no llevan a cabo ninguna actividad comercial y carecen de empleados. A cambio, se aprovechan de las ventajas fiscales y el secretismo del país.

Estas sociedades se pueden utilizar simplemente para acumular patrimonio, pero a menudo tienen otros fines, como comprar acciones, inmuebles, cuadros o desviar beneficios personales o de una empresa. Como revelaron la lista Falciani y los papeles de Panamá, también publicados por El Confidencial y La Sexta, uno de sus usos más habituales consiste en la apertura de cuentas bancarias en otros países a nombre de estas sociedades. Los beneficiarios últimos pueden ocultar su identidad —y por consiguiente no declararlas a Hacienda— para así eludir el pago de impuestos. De ahí que estas compañías se conozcan también como 'sociedades pantalla', puesto que su único fin es ocultar el verdadero dueño del patrimonio. A la sombra de estas compañías se han cobijado jefes de Estado, políticos, narcotraficantesy criminales de todo el mundo.

Un 'trust' o fideicomiso, por su parte, es una figura jurídica procedente del derecho anglosajón que permite administrar bienes y activos transferidos por uno o varios constituyentes, denominados 'settlor' o 'grantor'. El 'trust' suele ser administrado por un agente gestor 'offshore' ('trustee'), del cual se beneficia una serie de personas o sociedades designadas en la escritura de constitución del fideicomiso. Se trata, en resumen, de una cesión de bienes o capital procedentes de personas físicas o jurídicas, pero con la diferencia de que ese poder legal se ejecuta en una jurisdicción 'offshore'. De esta forma, este entramado se beneficia de los privilegios y el secretismo de los paraísos fiscales.

En España, la figura del 'trust' no está reconocida jurídicamente. Es decir, no existe una normativa que la ampare, por lo que se trata de una entidad jurídica al margen de la legalidad.

5. ¿Y los 19 registros? ¿Qué información contienen?

La filtración incluye seis millones de documentos procedentes de los registros mercantiles de 19 jurisdicciones opacas, territorios considerados como paraísos fiscales en alguna de las listas internacionales elaboradas al respecto. Independientemente del país en el que estén radicadas, estas sociedades 'offshore' se suelen utilizar para ocultar el dueño real de unos bienes, eludir el pago de impuestos o elaborar esquemas fiscales transnacionales que resulten en una menor carga fiscal sobre los resultados de las grandes empresas. Estos documentos administrativos contienen información sobre los accionistas, administradores y representantes legales de estas compañías.

6. ¿Pero los registros mercantiles no son públicos?

En Reino Unido, Bulgaria y Dinamarca, por poner algunos ejemplos, sí. En cambio, Bermudas, Malta o Aruba se consideran jurisdicciones secretas. Es decir, sus registros mercantiles no cumplen con los mínimos de accesibilidad y publicidad. La información puede ser de pago o restringida, a elección de sus administradores.

Según el índice Open Company Data, que analiza el nivel de publicidad de los registros mercantiles en función de su accesibilidad, gratuidad y otras variables, ninguno de los 19 registros mercantiles de los Paradise Papers cumple con al menos la mitad de los requisitos para ser considerado público. De hecho, la mayoría no cumple con ninguno de ellos.

7. ¿Por qué Malta, un país de la Unión Europea, es considerado una jurisdicción opaca?

Lo primero que hay que decir es que la Unión Europea no considera paraíso fiscal a ninguno de sus 28 estados miembros. En cambio, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sí incluye a dos países de la UE en su lista de paraísos fiscales: Malta y Chipre. En esta relación, también aparecen otros ocho territorios europeos: Andorra, Gibraltar, Guernsey, Jersey, Isla de Man, Liechtenstein, Mónaco y San Marino.

En Malta, el tipo impositivo para el impuesto de sociedades es del 35%. Pero existe un sistema de créditos y devoluciones para los accionistas que reduce el impuesto a cerca del 5% (varía en función del tipo de sociedad que se crea). Además, la isla no impone ninguna retención al pago de dividendos e intereses.

Varios organismos internacionales y entidades sociales como Oxfamincluyen a Luxemburgo, Países Bajos, Irlanda y, en menor medida, Bélgica dentro del grupo de países con grandes ventajas fiscales. Otro país europeo, Suiza, también aparece en este tipo de listados, en este caso por su secreto bancario.

8. ¿Es ilegal el uso de sociedades 'offshore' y 'trusts'?

No, es legal siempre y cuando el beneficiario último lo declare a las autoridades fiscales del país en el que reside. La Agencia Tributaria hizo público que, de acuerdo con los datos relativos a 2012, los contribuyentes españoles aprovecharon la amnistía fiscal —anulada este año por el Tribunal Constitucional— para repatriar patrimonio procedente en su mayoría de paraísos fiscales.

Según un estudio del Banco Mundial, "en la gran mayoría de casos de corrupción, financiación del terrorismo, lavado de dinero y fraude, los vehículos corporativos (ya sean compañías, fideicomisos o cualquier otro tipo de estructura) se utilizan para esconder la identidad de las personas involucradas en la corrupción".

El uso de este tipo de instrumentos tiene además un impacto directo sobre la riqueza de los países. De acuerdo con las estimaciones del economista Gabriel Zucman, las multinacionales redistribuyen artificialmente alrededor de 600.000 millones de euros cada año utilizando los paraísos fiscales, una cifra equivalente a la mitad del PIB español. Según los cálculos de Zucman, el 10% de la riqueza mundial se oculta en jurisdicciones secretas. Para paliar este déficit de ingresos, los estados tienen a su disposición dos tipos de políticas: la subida de impuestos —que afectará sobre todo a aquellas personas que no pueden permitirse estos instrumentos de ocultación en paraísos fiscales— o el recorte del gasto público.

9. ¿Lo que hace Appleby es lo mismo que hacía Mossack Fonseca, el despacho de los papeles de Panamá?

Mossack Fonseca y Appleby proporcionan servicios 'offshore' a sus clientes, pero en diferentes niveles. Mientras el primero se dedica en exclusiva a la constitución de sociedades, el segundo incorpora la planificación fiscal en su catálogo de servicios. Además, las dos firmas no juegan al mismo nivel. Los clientes de Appleby son principalmente grandes fortunas y multinacionales. Su operativa es mucho más intrincada y compleja en comparación con la firma panameña, que ya había estado en el centro de varios escándalos —por su relación con personajes sospechosos, desde el dictador libio Muamar el Gadafi hasta el expresidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González— antes de la publicación de los papeles de Panamá. Appleby, en cambio, tiene una reputación y unos recursos muy por encima de los del bufete panameño, además de diversificar su oferta hacia los 'trusts' y los fondos de inversión, vehículos muy habituales en la gestión de grandes patrimonios.

10. ¿Cuáles son las diferencias de esta investigación con los papeles de Panamá?

Si Mossack Fonseca era el bar de la esquina, Appleby es un restaurante con tres estrellas Michelin. Por lo tanto, si los papeles de Panamá permitieron conocer en detalle el funcionamiento básico del mundo 'offshore' por primera vez, Paradise Papers va un paso más allá y se introduce de lleno en el mundo de la planificación fiscal. Revela un sistema muy complejo para reducir o eludir las obligaciones fiscales, especialmente por parte de las grandes fortunas y las multinacionales más importantes. Esta investigación deja patente, además, cómo se cuelan operaciones al margen de la legalidad incluso en prestigiosos bufetes que aseguran cumplir con los mayores estándares de control, como es el caso de Appleby.

Los Paradise Papers derriban además el muro de opacidad de 19 registros mercantiles a los que hasta ahora apenas se podía acceder. Esta información, que el ICIJ publicará en su página web durante el mes de noviembre, quedará así a disposición de los ciudadanos y de las autoridades de cada país.

Kuhsner y Ross, los dos hombres clave de la investigación de los Paradise Papers

Jared Kushner, asesor y yerno del presidente Donald Trump, y Wilbur Ross, el veterano capitalista al frente la Secretaría de Comercio, son las dos figuras clave de la investigación Paradise Papers del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) que hoy publica El Confidencial. Kushner tiene 36 años, un pasado demócrata, varios frentes abiertos con la Justicia y un perfil tan esquivo que la mayoría de los estadounidenses no sabe cómo suena su voz. Pero el yerno del presidente de EEUU es uno de los hombres más poderosos del mundo: técnicamente, sigue a cargo de negociar la paz en Oriente Medio, la política hacia China y México y la reforma de la burocracia gubernamental.

Ross, un veterano inversor de 79 años que conoce en detalle el arcano corporativo, es el hombre encargado de aplicar un ajuste ideológico de inmenso calado: por primera vez en décadas, el Gobierno de EEUU ya no se adhiere firmemente al credo del libre comercio. Por ello, a Ross le toca subir las tarifas a productos extranjeros, castigar la violación de patentes o renegociar o cancelar tratados como el Nafta.

Kushner o la importancia de ser leal

Su carácter discreto ha complementado el de su jefe y suegro. Dirigió la estrategia digital de la campaña republicana y ahora, pese a la más restringida agenda de la Casa Blanca, en manos del jefe de gabinete, John Kelly, Kushner goza de acceso exclusivo al oído presidencial. Una responsabilidad que contrasta con su carrera anterior, breve y llena de altibajos.

A los 18 años, Jared Kushner se matriculó en Harvard poco después de que su padre, el magnate inmobiliario Charles Kushner, donase 2,5 millones de dólares a la universidad. A los 25, sin experiencia alguna en el periodismo, adquirió el diario 'The Observer', que tendría nueve editores en seis años. En 2007, al frente de la empresa familiar, Kushner compró un rascacielos en la Quinta Avenida por 1.800 millones de dólares. Fue la adquisición más cara de la historia de Nueva York y se hizo meses antes de que la burbuja 'subprime' saltara por los aires. Diez años después, la cuarta parte del edificio sigue vacía y no está claro que los inversores puedan pagar la hipoteca en 2019.

Si Kushner ha sido errático en sus decisiones, hay un aspecto de su carácter que resulta sólido como el cemento: la lealtad familiar. Igual que los Trump, los Kushner son una dinastía empresarial. Jared heredó la compañía de su padre, que a su vez la heredó de los abuelos, supervivientes del Holocausto devenidos empresarios. Un modelo como el de los Trump, que suman ya cuatro generaciones al timón de la misma fortuna.

“Jared es un hijo devoto en un sentido casi antiguo de respeto y deber y devoción”, dijo de él Jim McGreevey, exgobernador de Nueva Jersey. Un rasgo que ha sido probado muchas veces. Cuando su padre, Charles Kushner, fue condenado a prisión por 18 delitos confesados, desde financiación ilegal de partidos a una trampa sexual tendida a su cuñado, Jared Kushner no solo permaneció a su lado, sino que aceptó el peso del imperio familiar.

Estas dos culturas, las de los Kushner y los Trump, se unieron en el matrimonio de Jared con la hija mayor del presidente de EEUU, Ivanka. Se enamoraron en un almuerzo de trabajo y se casaron en 2009,después de que ella se convirtiera al judaísmo. Tienen tres hijos, respetan el 'kosher', practican el 'shabbat' y terminan la jornada trabajando frente a frente con sus portátiles; otro rasgo común de ambas familias: la adicción al trabajo.

Según los biógrafos de Trump, el elemento que más valora el presidente es la fidelidad. “¿Quién dice que Trump no es un hombre de honor?”, se preguntaba Gillian Tett, editora del 'Financial Times', y explicaba su forma de gobernar a través de la cultura. El paradigma de Trump, decía, no es anglosajón, sino “mediterráneo”: no se basa en la transparencia y las instituciones, sino en el honor y la lealtad personal.

Un veterano capitalista al frente de Comercio

Este 'chico de campo' de Nueva Jersey, como él se definió de adolescente, pasó por Yale y Harvard y cambió las ganas de ser escritor por el mundo vertiginoso de Wall Street. Su especialidad son los'activos en peligro', las inversiones de alto riesgo. Cuando una empresa tenía un pie en la tumba, llegaba Ross a rescatarla, pulirla con ayuda pública y revenderla. Esto le ha valido los epítetos de 'buitre' o 'fénix', según el resultado de la operación: unas veces salvó miles de empleos y otras devoró los restos.

En una de estas maniobras rescató a Donald Trump. Corría el año 91 y el magnate de Queens había hundido su hotel casino de 1.250 habitaciones y 3.000 máquinas tragaperras, financiado con bonos basura al 14% de interés. Ross, que dirigía la sección de bancarrotas de Rothschild Inc, le ofreció una salida. Trump renunciaría al 50% de su participación a cambio de seguir al mando y renegociar la deuda. Desde entonces, Ross y Trump se han hecho amigos y vecinos. Viven a dos bloques de distancia en Nueva York, en la calle 57, y veranean en la misma avenida de Palm Beach, en Florida.

La sombra financiera de Wilbur Ross es muy extensa. En el momento de ser elegido secretario de Comercio, asesoraba en el consejo de cinco multinacionales y tenía intereses en varios países, desde Estados Unidos a China o Rusia. Antes de jurar el cargo, colocó dos tercios de su fortuna, 2.000 millones de dólares, en 'trusts' de familiares, según 'Forbes'.

El millonario ha sido muchas veces comparado con Charles Montgomery Burns, el opulento capitalista de Los Simpson'. 'Tanto físicamente, calvo, mayor, encorvado, como en el intelecto: claro y afilado cual ave de presa. Ross ha estado casado tres veces, una de ellas con la exvicegobernadora de Nueva York la demócrata Betsy McCaughey.

Igual que el propio Donald Trump y otros miembros del gabinete, Wilbur Ross tiene un pasado político flexible. Fue demócrata durante casi toda su vida, recaudó dinero para candidatos demócratas en su propio apartamento y llegó a servir en la Administración Clinton. Su ideología fluctuó en la última década y hace un año se registró republicano. Ahora campea por el mundo apretando las tuercas del comercio con Estados Unidos.

Appleby, el actor principal de los Paradise Papers

Will Fitzgibbon (Icij)

"Es increíble la porquería con la que aceptamos trabajar, totalmente increíble". Este arrebato de sinceridad, disimulado como nota al pie en un PowerPoint adornado con imágenes de Los Soprano, no pasaría de anécdota si no fuera por quien lo escribió. Robert Woods, el máximo responsable de Appleby –el despacho protagonista de los Paradise Papers– a la hora de garantizar el cumplimiento de las obligaciones de los clientes del despacho fundado en Bermudas, se sinceraba de esta forma en una presentación realizada por su departamento. La frase estaba complementada a lo largo del PowerPoint con casos reales, como el de la constitución de un trust para un alto cargo pakistaní acusado de malversación. Appleby diseñó la estructura "sin preguntas" y "tras ingresar dinero supuestamente negro en nuestro negocio".

La filtración de más de 6,8 millones de documentos internos –obtenidos por el diario alemán Süddeutsche Zeitung y compartidos con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), El Confidencial y La Sexta en España y otros 94 medios internacionales– demuestra cómo Appleby aceptó trabajar con clientes de dudosa reputación, tanto antes como después de los hechos descritos en la presentación de Woods. Los documentos también muestran las vidas secretas ‘offshore’ de políticos y defraudadores, así como las estrategias de elusión fiscal diseñadas para Apple, Nike y otras multinacionales.

La información que hoy sale a la luz bajo el nombre de Paradise Papers revela el ‘modus operandi’ de Appleby entre 1950 y 2016. La firma forma parte del denominado 'círculo mágico offshore', el selecto grupo de los nueve despachos más prestigiosos y con más recursos para proveer servicios 'offshore', especialmente a grandes fortunas y multinacionales. América del Norte (Estados Unidos, Canadá y México) representa la mayor carga de trabajo para la firma. Entre sus principales clientes aparecen las mayores consultoras –KPMG, EY y PWC– y grandes bancos y empresas de inversión, incluyendo Citigroup, Bank of America, HSBC, Credit Suisse y Wells Fargo.

Fundada en 1898 en la colonia británica de Bermudas por el comandante Reginald Woodifield Appleby, que fue parlamentario en la isla y nombrado caballero por “los servicios prestados a Bermudas”, Appleby se ve a sí misma como un líder de la industria 'offshore' y como una prueba de que el sector puede operar limpia y profesionalmente. "Damos asesoría innovadora, oportuna y ética", anuncia la firma en su folleto de ocho páginas. Y concluye: "Más de 125 años conectando a las personas adecuadas en los lugares oportunos".

Impuesto sobre la renta del 0%

Cuando el Parlamento de Bermudas se reunió en julio de 1940 para debatir sobre la tributación de la isla, Major Appleby se puso del lado de “aquellos que consideran que los impuestos sobre la renta son la última y más refinada tortura a evitar a toda costa”, publicó The Royal Gazette. Bermudas nunca reconsideró esa decisión. A día de hoy continúa seduciendo a lugareños y extranjeros con una tasa impositiva del 0%.

Desde que se expandió en 1979, Appleby se ha transformado en una institución global con más de 700 empleados en los principales paraísos fiscales, desde las Islas Caimán en el Caribe hasta la Isla de Man en Europa, pasando por Mauricio en África y Hong Kong en Asia. "Parecen un monstruo —¡lo cual es muy bueno!–", respondió un cliente de Appleby en una encuesta de satisfacción de 2013.

Sus clientes incluyen princesas, primeros ministros y estrellas de Hollywood. Appleby ha trabajado con algunos de los oligarcas más ricos de Rusia, el Medio Oriente y África. En la oficina de Bermudas, más de una de cada diez empresas tenía vínculos con clientes con conexiones con la política, según un informe interno.

Clientes muy cuestionables

Dos años después del fin de la Guerra del Golfo, en junio de 1993, la Cámara de Representantes de Estados Unidos se reunió para discutir el programa de armas nucleares de Irak. Entre las conclusiones de un informe elaborado para la reunión figuraba que Crescent Petroleum, una importante compañía petrolera privada, estaba siendo investigada por las autoridades estadounidenses para determinar si era una "empresa de fachada" del presidente iraquí Saddam Hussein. La audiencia del 29 de junio fue transmitida en vivo en Estados Unidos. Pero parece que la oficina de Appleby en Bermuda no la vio.

Crescent Petroleum, propiedad de Abdul Hameed Dhia Jafar, había sido cliente de Appleby desde 1984. Durante casi 30 años, la relación de Appleby con Crescent se desarrolló sin problemas, según los archivos del bufete de abogados. Fue solo en 2013, cuando Crescent Petroleum buscó ayuda legal de Appleby para reestructurar la compañía, cuando la firma pareció darse cuenta de los antecedentes de Dhia Jafar. Entre ellos, el hecho de que un hermano suyo era el jefe del programa de armas nucleares de Irak bajo el mandato de Saddam Hussein. "Hemos tenido esta relación desde hace tiempo. ¿Cómo no nos enteramos antes?", escribió un abogado de Appleby.

Otro cliente que pareció pasar inadvertido para Appleby fue Ayre Laniado, director y copropietario de Omega Diamonds, una compañía belga que opera en la bolsa de diamantes de Amberes (Bélgica). En mayo de 2013, los medios belgas informaron de que Omega Diamonds había acordado pagar cerca de 200 millones de dólares para que se le retiraran las acusaciones de que la compañía no había declarado ingresos procedentes de diamantes africanos. Omega no admitió responsabilidad alguna y el caso no involucró personalmente a Laniado.

Unos meses más tarde, Appleby aceptó dos pagos de Laniado por valor de 5.000 dólares en una de sus cuentas bancarias en nombre de un fideicomiso 'offshore'. Appleby creó un nuevo trust para Laniado en abril de 2014.

Robert Woods, el director de cumplimiento de Appleby, mostró su enfado cuando se enteró tres meses más tarde. "Ésta es una estructura de confianza y las acusaciones son extremadamente graves y se relacionan con diamantes de sangre", le escribió Woods a un colega en julio de 2014. "¿Por qué no se me informó de ello cuando se hizo la verificación de posibles conflictos?". A pesar de las preocupaciones de Woods, Appleby mantuvo a Laniado como cliente.

Paradise Papers: golpe a las últimas barreras de las élites en los paraísos fiscales

Pasar por las Islas Caimán, Luxemburgo y España para comprar un trozo de tierra en Argentina, tener una oficina vacía en las Bermudas para registrar la marca de unos míticos deportivos u ocultar dos millones de euros procedentes del negocio familiar. Estas operaciones, todas reales, se llevan a cabo a diario gracias a complejos esquemas que utilizan sociedades en jurisdicciones opacas de todo el mundo. Bufetes y asesores trabajan para explotar los agujeros legales y ahorrar a millonarios y multinacionales decenas de miles de euros en impuestos o para blanquear dinero procedente de actividades ilícitas.

Pero un eslabón se ha roto en el círculo mágico que guarda los secretos de los paraísos fiscales. Una filtración de 13,4 millones de documentos deja ahora al descubierto los complejos procedimientos que más de 120 políticos de todo el mundo y empresas como Apple o Nike utilizan para administrar sus patrimonios, eludir el pago de impuestos u ocultar bienes a los fiscos nacionales. La documentación incluye información de cerca de 600 personas vinculadas a España con negocios ocultos en refugios fiscales que, tras la publicación de estos datos, dejarán de serlo.

Se trata del contenido de la investigación internacional Paradise Papers, basada en el análisis de documentos procedentes de dos despachos proveedores de servicios ‘offshore’ y de 19 registros mercantiles de jurisdicciones opacas, Islas Caimán, Malta y Bermudas entre ellos. Trece de estos países son considerados paraísos fiscales por España. La filtración fue obtenida por el diario alemán Süddeutsche Zeitung, que la compartió con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) para dirigir el trabajo que se publica en 96 medios de todo el mundo, entre ellos, The New York Times, The Guardian y Le Monde. En España, han trabajado en exclusiva con esta documentación El Confidencial y La Sexta durante un año.

El cerebro de las operaciones

En las islas Bermudas, detrás de una fachada azul adornada con columnas blancas, se halla Appleby. Allí fue fundada. Esta firma de servicios financieros y legales es uno de los despachos que forman parte del selecto 'círculo mágico offshore', como se denomina el grupo de las empresas más prestigiosas del sector. Nombrada varias veces "firma 'offshore' del año", su influencia llega tan lejos que ha colaborado en fijar el marco legislativo que regula esas sociedades secretas en las Islas Cook.

Esta investigación ha tenido acceso a alrededor de siete millones de documentos que acreditan la actividad de Appleby entre 1950 y 2016. Se trata de correos electrónicos, documentación mercantil y bases de datos relativos a clientes de 180 países. El grueso de estos clientes residen en Estados Unidos, pero también destaca una intensa actividad en Reino Unido, China o Canadá. En la mayoría de los casos se trata de individuos con fortunas por encima de los 30 millones de dólares, conocidos como UHNWI (del inglés 'ultra-high-net-worth individual’).

Appleby también goza de una sólida reputación en España. Destaca su trabajo legal con los más importantes despachos de abogados, como Cuatrecasas o Garrigues, y maneja las fortunas de pudientes familias españolas. Desde sus oficinas, se gestiona también los negocios globales de Glencore, la multinacional de materias primas que ha llevado a su accionista español, Daniel Maté, a ser la décima fortuna del país.

Appleby no trabaja con cualquiera. Los siete millones de archivos internos consultados por este diario indican que, por ejemplo, rechazó como cliente al presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, en junio de 2014. La situación de violencia en el país, se lee en un correo interno, ponía en riesgo la reputación de la firma.

Pero su atención ha sido menor con personajes menos expuestos a las portadas internacionales. Los documentos incluyen los detalles de una estructura fiscal creada para que un alto cargo del Gobierno ruso y amigo de Vladimir Putin pudiera utilizar su avión personal. O, como se desprende de las notas de una reunión en julio de 2014, se mantuvieran las inversiones de un fondo controlado por el Gobierno libio cuyos recursos económicos en un banco europeo habían sido congelados debido a las sanciones internacionales contra el país árabe.

La firma ha asegurado a los periodistas de esta investigación que cumple con “los más altos estándares requeridos por los reguladores”.

Fiscalidad 'benévola'

Son inevitables los paralelismos con la actividad de Mossack Fonseca, el despacho panameño clave en la investigación de los Papeles de Panamá. Pero el caso de Appleby es diferente. Se trata de una firma de renombre internacional, con más recursos y, sobre todo, que no se dedica a ser una mera maquinaria de creación de sociedades 'offshore'. Aunque no se trate de una consultora fiscal, Appleby ayuda a construir complejos esquemas que permiten a empresas de todo el mundo eludir el pago de impuestos en los países donde realmente operan y a multimillonarios a circular su patrimonio por caminos nebulosos para las haciendas de los países donde realmente residen.

No es difícil para un cliente español entrar en contacto con este tipo de servicios. Tal y como explican diferentes fuentes del sector, un despacho en España se limitaría a asesorar sobre la estructura y los medios jurídicos o societarios más convenientes para la finalidad pretendida por el cliente, pero no armaría directamente el entramado. Es aquí donde entran en juego los servicios de un proveedor de servicios 'offshore'.

“Es el marco internacional de los negocios lo que justifica el uso de sociedades 'offshore', que no es ilegal de por sí”, recuerda Francisco Bonatti, vicepresidente del Instituto de Expertos Externos en Prevención del Blanqueo de Capitales (INBLAC). "Otra cosa distinta es el uso de dichas sociedades para desplazarse a territorios con una fiscalidad más benévola, cuya regularidad depende, en mayor medida, del ‘límite’ que cada despacho quiera imponer a su planificación fiscal", advierte.

Hay varios casos en las estructuras creadas por Appleby donde no hay más propósito que tributar por los beneficios en jurisdicciones con tasaciones ínfimas o a través de sociedades pantalla. Después de que en 2013 el Senado de Estados Unidos descubriera que la empresa más rentable de su país, Apple, estaba evadiendo millones en impuestos a través de sus filiales en Irlanda, los abogados de empresa fundada en 1976 por Steve Jobs hablaron por correo electrónico con Appleby. Pedían al proveedor consejo sobre si moviendo una de esas filiales habrían podido seguir trabajando "sin estar sujetos a tasación en esa jurisdicción".

La empresa del iPad y el iPhone anunció la semana pasada un aumento del beneficio del 5,8% en los resultados del año fiscal de 2017, hasta lograr los 48.351 millones de dólares. La multinacional atesora 268.900 millones en efectivo, la mayoría fuera de Estados Unidos para reducir la carga fiscal. Ya en 2016, la Comisión Europea ordenó a Irlandarecuperar 13.000 millones de euros por ayudas fiscales ilegales a Apple entre 2003 y 2014. Un acuerdo entre Irlanda y Apple había permitido pagar a la multinacional una tasa efectiva del impuesto de sociedades del 1% de sus beneficios europeos en 2003 que bajó hasta el 0,005% en 2004.

A Nike, por su parte, le basta con tener una pequeña pila de documentos en las oficinas de Appleby para cobrar los derechos del mítico logo que luce en todas sus prendas. En Nike International Ltd. de las Bermudas no hay oficinas ni personal. No tiene actividad alguna en ese archipiélago caribeño.

No se trata de casos aislados. De acuerdo con un reciente estudio del Institute on Taxation and Economic Policy, 366 de las 500 empresas estadounidenses con más volumen de venta cuentan con 9.755 con sociedades filiales 'offshore'.

Los documentos analizados ayudan a entender por qué tres jurisdicciones relativamente pequeñas –Países Bajos, Irlanda y las Bermudas– son un destino deseado por las grandes multinacionales, unos territorios que acogen al 0,3% de población mundial. Sin embargo, según las investigaciones de Gabriel Zucman, economista de la Universidad de Berkeley en California (Estados Unidos), por esos tres países pasó el 35% de los beneficios que las multinacionales estadounidenses declararon en el exterior en 2013.

Eliminar velos

Ocultar bienes y eludir impuestos en estas jurisdicciones tiene un impacto directo sobre la riqueza del resto de Estados. De acuerdo con las estimaciones de Gabriel Zucman, las multinacionales redistribuyen artificialmente alrededor de 600.000 millones de euros cada año utilizando los paraísos fiscales, una cifra equivalente a la mitad del PIB español. Según los cálculos de Zucman, el 10% de la riqueza mundial se oculta en jurisdicciones secretas.

Los Paradise Papers derriban las barreras utilizadas hasta ahora para ocultar negocios que pretender ocultar la identidad de los auténticos beneficiarios. La filtración de documentos también incluye seis millones de archivos que provienen de los registros mercantiles de 19 jurisdicciones que son paraísos fiscales o que permiten una baja tributación, algunas de ellas entre las más opacas del mundo. Es el caso de las Islas Cook, cuyo registro no facilita ningún tipo de información, o el de las Islas Caimán, que facilitan por 30 dólares información muy básica de una sociedad.

También incluye casi 85.000 sociedades creadas entre 1965 y 2016 del registro mercantil de Malta. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) considera que este país de la Unión Europea todavía no cumple con los estándares de transparencia e intercambio de información fiscal. El mismo Parlamento Europeo tiene a Malta bajo la lupa y el próximo 13 de noviembre se reunirá para analizar "el papel de la ley y del lavado de dinero" en esa isla mediterránea. Ya el pasado mes de agosto la Comisión Europea llamó la atención al Gobierno de La Valeta por su retraso en aplicar la directiva para combatir el blanqueo de dinero.

En los últimos años, tal y como confirman fuentes de la Agencia Tributaria española, la cooperación internacional por medio del intercambio de información se está viendo sensiblemente incrementada, debido sobre todo a la acción internacional de presión contra numerosos territorios considerados hasta hace poco tiempo paraísos fiscales.

No es difícil suponer que, a medio plazo, la opacidad va a menguar y la transparencia financiera internacional va a tender a incrementarse, y así lo destaca una firma de asesoramiento legal y fiscal de alcance mundial como PricewaterhouseCoopers (PwC). En un reciente informe, PwCdestacaba que las grandes empresas están reconociendo el daño a nivel de imagen corporativa que supone el uso de paraísos fiscales. Operar en jurisdicciones 'offshore', asegura una de las ‘Big Four’, se verá pronto como una actuación "inaceptable".

Fuente: El Confidencial

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