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Por Colectivo Alborán*

El pasado 6 de octubre, DENAES y el Foro Recuperemos Gibraltar propiciaron una conferencia de Guillermo Rocafort** sobre el tema La Colonia de Gibraltar y el Expolio Económico al resto de España. Rocafort es Doctor en Económicas, Licenciado en Derecho y Diplomado en Lengua Inglesa. Ha publicado, entre otros, los siguientes libros: Yo, Berenguer de Rocafort. Caudillo de Almogávar (Editorial Áurea, Madrid 2006); El Príncipe de Eboli. Ruy Gómez de Silva (Editorial Áurea, Madrid 2007); La misión secreta: La saga de Roger de Flor junto a los almogávares y los misterios templarios (Editorial Esquilo, Badajoz 2009); y SICAV, paraíso fiscal (Editorial Rambla, Madrid 2011).

La monografía sobre las SICAV es un estudio fundamental para entender la verdadera presión fiscal actual: los muy ricos en España sólo tributan a Hacienda el 1% por el Impuesto de Sociedades, mientras que el resto de las mismas tributan el 35%. Lo cual, de paso, nos introduce en el también doloroso y escandaloso tema de Gibraltar, donde, según la Income Gibraltar Act 2010, se aplica el 10% a los ingresos generados en El Peñón. Y en los 7 km2 de la colonia, que solo cuenta con 30.000 habitantes –solo unos 2.000 no british-, ¡hay casi 90.000 empresas!

En esencia, Gibraltar es un Paraíso Fiscal, porque puede aplicársele perfectamente la definición de los mismos: Impuestos cero o solo nominales, falta de transparencia en general y secreto de la información financiera personal. Bueno, aunque siempre hay excepciones: así como se denegó a la Justicia española la petición de información relativa al Caso Malaya, a la justicia norteamericana se le facilitaron los datos relativos a los 75 millones de dólares que allí tenía depositados Bernard Madoff. Bien es verdad que EE.UU., nuestro aliado, tiene firmados acuerdos especiales con la colonia militar de nuestro también aliado inglés, como el firmado el 31 de marzo de 2009 en Londres; una matización para poner en contexto la gravedad de lo anterior: Gibraltar, a partir de lo anterior, firmó también “acuerdos fiscales” con Francia, Alemania, Italia, Gran Bretaña, Portugal, Austria y otros estados,  hasta unos 20 en total.

Y ese es el meollo de la cuestión que luego desmenuzaremos: los intereses de la banca anglosajona están detrás de todas estas actuaciones. Porque la mayoría de los paraísos fiscales son ingleses y muchos de ellos están en tierras que pertenecieron a España. El conocido investigador Nicolas Shaxson, en su libro Treasure Islands (Las Islas del Tesoro: paraísos fiscales y hombres que robaron al mundo; una historia del sistema financiero global publicada el año pasado), escribió: “los 14 territorios de ultramar ingleses, el siguiente anillo de la tela de araña, son los últimos puestos fronterizos que han sobrevivido del imperio británico formal; con apenas un cuarto de millones de habitantes, entre ellos se incluyen algunas de las jurisdicciones más secretas del mundo: Islas Caimán, Bermudas, Belice, Las Islas Vírgenes, Las Malvinas, Gibraltar...”. Ya lo dijo Gilbert K. Chesterton, con una notabilísima visión de futuro (murió en 1936): “el peligro no está en Moscú, sino en Manhattan” (por La Bolsa Neoyorquina); aunque Chesterton se refería fundamentalmente a “La Familia” (también dijo que el enemigo común del socialismo duro y del capitalismo salvaje era “La Familia”), puede generalizarse esa amenaza a otras sociedades nacionales y supranacionales. Se ha dicho, y en gran medida estamos asistiendo a ello, que la banca anglosajona, junto con sus sociedades anejas de calificación de riesgo (la Standard & Poor's y la Moody's, de Estados Unidos, o la Fitch anglonorteamericana, por ejemplo) pueden tumbar el euro.

Según el reputado economista Juan Velarde Fuertes, en Gibraltar se relacionan hoy de nuevo guerra y capitalismo, combinación que es muy peligrosa, como se ha visto históricamente en Singapur y Hong Kong. Tan peligrosa que España se está convirtiendo en una colonia de Gibraltar en un proceso que crece exponencialmente, porque, en definitiva, los paraísos fiscales, y las colonias militares, fagocitan y depredan las economías de su entorno, descapitalizan sus alrededores y solo generan dependencia, humillación, servidumbre, pobreza y desesperación.

Un apunte más sobre la formalidad de considerar a Gibraltar como paraíso fiscal. Porque la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, conocida como el club de los países ricos) lo eliminó de su lista oficial de los paraísos fiscales, eso sí, tras la aceptación de la España de ZP de tan vergonzosa trágala, que se explica porque fue el precio que puso el mundo anglosajón para que Rodríguez Zapatero (ZP) pudiera sentarse en la Cumbre del G-20. Hoy en día, en materia fiscal y según la OCDE, las Islas Vírgenes Británicas y Gibraltar están al mismo nivel de transparencia que España, Francia o Alemania. Y otro más aún: Ángela Merkel propuso ZP regular los Hedge Funds (fondos de alto riesgo o fondos de cobertura), pero éste no aceptó, y, por supuesto, Gordon Brown hizo todo lo posible para ello; el conjunto de estos fondos, muchos de los cuales se encuentran en paraísos fiscales para evadir impuestos, Gibraltar incluido, movilizan dos billones de euros, el doble que el PIB de España.

Una vez centrado el tema de forma general, veamos los detalles.

La frontera con la colonia británica permaneció cerrada desde 1969 hasta 1985.  Pues bien, en 1984, un año antes de abrir la verja y tras décadas de estar a punto del colapso, el 60% de la economía gibraltareña se debía a la base militar. Apenas cinco años después, en 1989, la economía de La Línea, ya severamente afectada por Gibraltar, le costaba al contribuyente español 25.000 millones de pesetas,  el puerto de Algeciras estaba muy afectado, al igual que el de Ceuta, e incluso el aeropuerto de Málaga.

En la actualidad, Gibraltar tiene una economía que  alcanzó en 2011 la cifra redonda de 1.000 millones de libras en PIB (algo más de 1.200 millones de euros), cuando en 2003 acababa de superar los 500 millones; tiene crecimientos anuales del Producto Interior Bruto superiores al 5% y un PIB per cápita de 40.111 € en 2010  (28.462 los británicos y 23.737 de los españoles). Gibraltar disfruta de unos presupuestos anuales cercanos a los 500 millones de euros y no conoce un déficit desde el ejercicio 2005-2006, terminando los ejercicios con un superávit aproximado de 30 millones al año, el 3% de su PIB. Gibraltar da trabajo a casi 21.000 personas.

El sector financiero representa el 30% del PIB del Peñón hoy en día. Su puerto de contenedores aporta el 25% (7.000 buques al año; aunque la principal actividad del puerto es el suministro de combustible, incluido el bumkering mediante gasolineras flotantes: 4’3 millones de toneladas en 2007). Su sector turístico está al nivel de la Costa del Sol o Canarias y supone otro 30%; recibe 11’5 millones de visitantes al año, la mayoría españoles; como contrapartida, Cádiz es la provincia con mayor tasa de paro de España, alcanzando casi el 40% (en gran medida en el Campo de Gibraltar), y eso que es la provincia peninsular con más horas de sol al año, pero, aunque Gibraltar casi siempre tiene un formación nubosa encima, supera a la provincia gaditana en turismo; España entera, con sus 60 millones de turistas, apenas es cinco veces más visitada.

Los gibraltareños disfrutan de todas las infraestructuras y ventajas de España (mientras los españoles no podemos comprar casa en Gibraltar) y no pagan prácticamente nuestros impuestos (ni IBI, ni IRPF, ni IVA, ni Impuesto de Circulación, ni nada). Evidentemente no vendrán más turistas británicos al Campo de Gibraltar sino que, en lugar de veranear en Sotogrande lo harán en El Peñón, en un complejo turístico con hoteles y centenares de apartamentos ganando al mar en la Playa de los Catalanes (¡con tierras españolas y sin que el Servicio de Vigilancia Aduanera lo impida!), teniendo toda la costa española para tu uso y disfrute, gratis total.

Para terminar el tema de los impuestos, en Gibraltar solo pagan impuestos, y bajos, los residentes, los comerciantes locales, los trabajadores y los propietarios de inmuebles. NO pagan los movimientos financieros de cualquier tipo (intereses, beneficios, dividendos), los arrendamientos de inmuebles fuera de Gibraltar, los “futuros y opciones sobre mercados”, las inversiones inmobiliarias fuera de Gibraltar  y los préstamos en el exterior.

El Peñón desarrolla una completa oferta de e-commerce y juego por internet, en gran medida en base a nuestras infraestructuras telefónicas, lo cual casi aporta casi el 15% restante de su PIB; las principales casas de apuestas internacionales operan gracias a la autorización que les ha concedido Gibraltar; entre ellas, vergonzosamente, Bwin, la de las camisetas del Real Madrid.

A finales de la década pasada, la base militar solo aportaba el 7% de su PIB, según estimaciones de la CIA; hoy es aún menor esa cifra, por no decir nula.

Gibraltar ha llegado a ser el quinto inversor en Rusia, solo después de Estados Unidos, Chipre, Alemania y Holanda (J.M. Martínez Selva, Los paraísos fiscales, 2005).

En definitiva, Gibraltar significa pobreza, crimen organizado, blanqueo de dinero, ludopatía, agujero negro fiscal (con la colaboración de nuestros principales bancos y capitalistas), merma de turismo, agresión al medio ambiente, robo de nuestras aguas y pesca, amenaza a nuestra seguridad y una humillación y agravio permanente por parte de nuestros aliados de la OTAN y CEE (Europa, además de muchos otros apoyos, permite que la colonia no aplique el IVA).

Como se dijo en el coloquio: Londres y sus llanitos creen, no del todo erróneamente, que los políticos españoles son unos mandangas, y que por lo tanto se puede chulear y menospreciar a España indefinidamente y sin consecuencias. También se dijo que Gibraltar existe porque lo quiere Estados Unidos, habiendo quien apuntó que quien maneja en gran medida los designios de las grandes democracias sajonas, a través de sus entramados financieros (Reserva Federal, etc) son algunas bancas judías y grupos de presión en la sombra.

Por último, como dijo Pío Moa, y no en vano,  hay otro punto al que hay que prestar atención al hablar de seguridad: “el papel de Gibraltar en el fomento de los separatismos peninsulares. Durante años, Gibraltar ha albergado y pagado reuniones de separatistas vascos, catalanes, andaluces y otros, cuyo objetivo no hará falta explicar. Las reuniones solían tener lugar los 10 de septiembre, vísperas de la Diada. Y Gibraltar es Inglaterra, nuestra aliada. Tendría el mayor interés exponer esas actividades en concreto, pues a Inglaterra siempre le ha interesado la debilidad hispana (la independencia de Portugal fue en parte obra suya, el plan de  secesión de Andalucía en tiempos de Felipe IV, en coordinación con el portugués, iba a ser amparado también por una flota angloholandesa, y en la Guerra de Sucesión Londres intentó hacer algo parecido con Cataluña)”.

Sin duda alguna, alguien podría pensar que todas las piezas, tales como las “agresiones de los mercados”, los separatismos interiores, las disposiciones de la UE progribaltareñas, y las agresiones desde el entorno de Gibraltar, forman parte de un todo coordinado, al que, ¿por qué no?, se podría añadir la actuación de nuestro también amigo y aliado magrebí.

En todo caso la grave responsabilidad española en esta vergonzosa y peligrosísima situación no ha sido, ni es, de un solo partido, o de una determinada jerarquía del Estado: muchos son los que llevan la culpa y deben llevar la pena.

El Régimen ha tocado fondo y ya se trata de elegir entre él o España.

* El ‘Colectivo Alborán’ lo forma un grupo de altos mandos del Ejército español, retirados y en activo, que cuentan con una cualificada experiencia militar y una notable preparación académica. A todos ellos les une un denominador común: el amor a España y la preocupación ante los acontecimientos que vive nuestra nación.

** Colaborador de Elespiadigital.com

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