José Alberto Cepas Palanca

Nos encontramos en uno de los pasillos del Palacio de los ‘trabajadores’, que llaman a la Moncloa. No vi mucho trasiego.

- ¡Hombre, con usted quería hablar! – inicié la conversación. Tenía mucho que hablar y sobre todo que saber. Me encontraba como en un pozo sin fondo.

- ¿Quién es usted? – respondió Rajoy. No le veo.

- Me hago invisible cuando lo creo oportuno. Así hablo de lo que quiero. Pero para su conocimiento le diré que soy una voz de los españoles. Me llaman ‘El Quemado’ porque estoy muy quemado de lo que usted hace, mejor, de lo que no hace y debería hacer, pues para eso le pagamos. En cambio a mí nadie me paga, por lo que no dependo de nadie. Soy algo parecido a usted, que contesto como los gallegos.

- Pero ¿cómo ha entrado aquí? ¿No le han pedido su documentación el servicio de seguridad?

- No me han visto.

- ¿Qué no le han visto?

- No señor. Entré invisible. Recuerde que puedo serlo.

- ¿No sabe qué puedo hacer que lo echen de aquí y lo detengan y acabe en la cárcel?

- Espero que sea ‘proporcionalmente’, además, no veo la manera. Me hago invisible y se acabó el problema. Lo que pueda pasar en los próximos momentos o fechas o meses está en sus manos. Usted es el Presidente del Gobierno, aunque en mi modesta opinión, usted no sirve ni para bedel del Congreso ¿Por qué no se va a su casa?

- Es usted un grosero y un impertinente.

- Y usted un completo inútil; sólo habla de defender la democracia y la Constitución cómo quien expone el tema de una oposición, pero hacer, lo que se dice hacer algo útil, de eso nada. Tendría que ir a la escuela. Espera una y otra vez la rectificación – que nunca llegará - hasta el último minuto, pero esperar ¿a qué?¿Por qué no pone orden y ordena que las fuerzas de seguridad españolas, las españolas repito, léase la Guardia Civil y la Policía Nacional, entren en ese cónclave catalán y los detiene a todos? Yo se lo diré: No tiene hígados, no se atreve a tomar medidas serias. No es usted muy valiente que digamos¿No se da cuenta que la Generalidad de Cataluña desea destrozar y desmembrar España? Aprenda de Felipe V, tan denostado especialmente por los catalanes. Él no dudó ni esperó. Pero usted espera, espera, espera y desespera a todos. Si sigue usted así se cansará mucho después de cansarnos a todos. Además, esperar ¿a qué?

- Yo no le he insultado.

- Yo tampoco. He dicho las verdades del barquero; lo que la gente como yo siente y piensa.

- Pues lo disimulan muy bien.

- Porque que yo sepa, no hay nadie en su partido que lo eche, que buena falta nos hace a todos. Es usted gallego y actúa como tal. Lo sabe de sobra, sino, ¿Por qué quiere seguir mirándose en el espejo de la Canciller Merkel, que ya va por su cuarto mandato? ¿Quiere perpetuarse en el mangoneo y el poder? ¿Por eso le ha dicho a los de su partido y simpatizantes que corren el riesgo de ser prescindibles porque ya no hay crisis económica que arreglar? En otras palabras: tiene que convencer a los españoles para que le voten cuando las cosas van bien.Ni Churchill oiga.Por cierto, ¿Va a esperar al día treinta de septiembre para actuar? No me lo creo.

- Yo siempre actúo con ‘inteligencia’, pero sobre todo con‘proporcionalidad’, con mucha ‘proporcionalidad’.Es lo prudente.

- Ya estamos otra vez con el tema de la ‘proporcionalidad’.Con ese tema aburre a las ovejas. Es usted el hazmerreír de España. Además, prudente ¿Para qué? ¿Para usted? ¿Por qué no hizo nada la última vez, el 9-N de 2014, que hubo problemas con la Generalidad de Cataluña? Ahora le va a costar mucho más arreglar este entuerto, si es que va a arreglar algo, cosa que dudo mucho. Da la impresión de que tiene miedo a los soberanistas.

- Aquellos eran otros tiempos, y las circunstancias muy distintas.

- Distintas, ¿pero en qué? También lo eran en tiempos de Felipe V y en los del Cardenal Richelieu y se solucionaron con decisión, energía, ganas y riñones, cosas que usted no tiene.

- ¿Por qué me insulta tanto?

- Porque con su desidia, indecisión y falta de autoridad, nos va a llevar al desastre ¿Por qué se escuda en el Tribunal Constitucional?

- Es lo legal.

- ¿Lo legal? La primera legalidad que tiene la obligación de cumplir es defender a los españoles de enemigos externos e “internos”. Tanto que habla y no defiende ni a los mosquitos españoles, pero ¿no se le cae la cara de vergüenza?

- Insisto en que el Tribunal Constitucional tiene la última palabra. Es el responsable final.

- ¡No señor! – respondí airado. La única responsabilidad, en este caso, es suya, y suya es la forma de solucionarlo, y si no sabe cómo, vaya a Salamanca, que dicen que allí se enseña. Está totalmente equivocado y la historia le pedirá rigurosa cuenta. Es más, usted se merece que acabe en la cárcel, así saludará a sus amigos, los del cohecho y otros delitos. Y no me haga hablar de los que usted llama enjaulados, que habría mucho que hablar...

- Esos ya están enjaulados, no sé de qué se queja.

- Me quejo de que usted no hace nada. Es usted como el perro del hortelano, que ni come, ni deja comer. Esto es como una guerra pacífica… de momento… y piense que la rapidez es la esencia de la guerra. Pero usted no es así.

- ¿Según usted como soy yo?

- A usted le insultan o le aporrean y encima da las gracias, pero eso sí, con mucha ‘proporcionalidad’. No sabe, no quiere o no puede responder; ése es usted.

- ¿En qué periódico escribe usted?

- En éste, en aquel. En algunos...

- Si me admite un consejo, que no creo que siga, le diré que “Aquel que sabe no predica, y aquel que predica, no sabe.

- Yo le diré otro: “Más vale un toma que dos te daré”.

- Pues aplíquese el cuento.

Repentinamente, El Quemado se había vuelto invisible. Pero una voz bronca se oyó: Ahora ya nadie me ve,como a usted, en su acción de Presidente del Gobierno.

Bibliografía

COLMENAREJO, Juan Pablo. ESTÁ EN SUS MANOS. Artículo publicado en “ABC” el tres de septiembre de 2017.

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