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Por José Antonio Crespo-Francés*

La semana pasada leía en el Diario EL MUNDO unas declaraciones del diputado Bosch en las que manifestaba “su preocupación por la cantidad de militares retirados que amenazan con intervenir contra todo un país si elige democráticamente su futuro”.

Como español y soldado en reserva lamento que no le preocupe más la ruina que se nos avecina y el hambre que ya ronda a muchos por lo que siento una mezcla de rabia e indignación ante la desidia de unos, la ignorancia de unos y otros, y la prostitución de la perseguida lengua española que se viene desarrollando desde hace más de veinte años.

Le pediría, sin vanidad, señor Bosch, escuchara mi intervención en Libertad Digital, dentro del programa ‘Sin Complejos’ en mi sencilla sección “Españoles olvidados”, dedicada a Casanova y el 11 de septiembre de 1714, aunque creo que al amparo de su miserable actitud la VERDAD no le interesa.

Señor Bosch, como tantos españoles, me siento dolorosamente harto de que España sea el único país que viene financiando a los que desean su destrucción, en un sistema de organización territorial, el de las autonomías, que se ha demostrado fracasado desde todo punto de vista y desde el económico más , con una flagrante dejación de las responsabilidades estatales como la Seguridad, tanto en aspectos genéricos como concretos desde el terrorismo al tráfico rodado, la Justicia, la Sanidad, la Educación, sembrando España de desigualdad entre sus ciudadanos y de organismos inútiles, lejos de acercar la administración al ciudadano.

Dolorosamente harto de la existencia de multitud de cuerpos policiales sin coordinación alguna, o al menos sólo teórica e ineficaz.

Dolorosamente harto de una Educación dejada en manos de nacionalistas con consecuencias de las que ya previno la RAH en 1998 en el extenso trabajo “España, reflexiones sobre el ser de España”.

Dolorosamente harto de que nadie hable de nuestra Historia común y se permita y financie la que trata de destruir España.

Dolorosamente harto de que no haya una IGE que intervenga de verdad y controle el gasto de los que vienen dilapidando nuestro patrimonio económico.

Dolorosamente harto de que se manoseen y perviertan los conceptos de Libertad y Democracia por parte de los nacionalistas mientras donde ellos gobiernan, o no, se persigue la lengua común y ellos se presentan hipócritamente como los perseguidos.

Dolorosamente harto de que las minorías nacionalistas impongan sus tesis a las mayorías y además quieran un “estado libre asociado”.

Dolorosamente harto del incumpliendo legal flagrante, olvido, ninguneo y desprecio nacionalista hacia los símbolos nacionales de España, Himno, Bandera y Rey.

Dolorosamente harto de que todo el mundo legisle, nadie cumpla y los nacionalistas campen por sus respetos como auténticos bandoleros.

Dolorosamente harto de que la mentira cale y no se responda.

Dolorosamente harto de que haya dicho que “España es un concepto discutible y discutido” y nadie haya puesto en su sitio y desmontado la quimera de la ensoñación nacionalista, cuyo saludo se basa en el mítico y falso origen de las “barras” aragonesas.

Dolorosamente harto de que ante la crisis de valores sólo se hable de economía, mientras los nacionalistas, y no nacionalistas, siguen dilapidándola.

Dolorosamente harto de que se haya dado un hachazo al bolsillo del común ciudadano mientras no se han quitado de un plumazo las embajadillas autonómicas y se mantienen las insultantes duplicidades clientelares así como los lujos y caprichos de los sátrapas autonómicos.

Dolorosamente harto del hambre, de la necesidad, de la pobreza, que inunda nuestras calles y que se percibe ante los contenedores de los supermercados mientras que esos “chiringuitos” se mantienen.

Dolorosamente harto de que se haya secuestrado la Soberanía Nacional, residente en el Pueblo Español y no en sus partes, pues la “elección democrática” es de TODOS los españoles, y todo ello inmerso en un aldeanismo reinante ajeno cualquier acción de conjunto y sin visión de futuro.

Dolorosamente harto de que se hable de independencia en boca de políticos nacionales cuando se debe de hablar en todo caso de secesión o separatismo, pues no ha habido jamás imperialismo ni sometimiento de España hacia sus partes, que han sido arquitectos voluntarios, conscientes y responsables de lo que hoy es España, palabra que nadie pronuncia.

Dolorosamente harto de que los más altos responsables de la nación española guarden un culpable silencio o lancen impersonales y tibias declaraciones ante las que nadie de siente aludido.

Señor Bosch, una nación que olvida, reinventa o borra su pasado no tiene futuro y usted, con el silencio de tantos es responsable de ello.

Atentamente, José Antonio Crespo-Francés, soldado de Infantería.

* Coronel del Ejército de Tierra en la Reserva

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