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Por el Colectivo Alborán*

El general de brigada del Cuerpo de Infantería de Marina Agustín Rosety Fernández de Castro, hace unas reflexiones sobre las declaraciones del coronel de Infantería Francisco Alamán Castro, a las que, consideramos sacadas de contexto, pero además, creemos que hace un símil de la Institución Militar con las caras de un poliedro que no es real, si bien, pueda deducirse de la lectura de la Constitución de 1978.

El general hace abstracción de la legislación que posteriormente ha limado las aristas del poliedro, haciéndolo redondo como un balón. Balón que es pateado por los ejecutivos alternantes en la actual y particular democracia que padecemos los españoles. A fuer de ser sinceros, deberíamos decir que quienes patean el balón, no son solo los Gobiernos guiados por las filosofías políticas de sus partidos, que también, las de otras minoritarias distintas a ellos pero que necesitan para mantener el poder, aun a costa, de vender trocitos del patrimonio que administran.

Por no ser reiterativo y con la idea de ilustrarle, remitiríamos al general Rosety al artículo titulado “¿Cocidos como los caracoles?” en el que queda muy clara la nula capacidad actual del Jefe del Estado como jefe supremo de las Fuerzas Armadas dada su separación con el JEMAD. Lo provoca la incrustación en la escala de mando del político de turno. Eso, convierte en ilusoria su afirmación de que las fuerzas Armadas se insertan en el departamento del ministro sin confundirse en él. No es así, están fundidas en él, mi general, y eso permite al político dar instrucciones imperativas en todas las parcelas. Desde la estructura, pasando por su régimen interior y terminando en la formación de los cuadros de mando en las Academias Militares.

Nuestra impresión es que solo queda a la condicionada iniciativa militar, las dotaciones de buques, aviones y sistemas de armas, pero todo se andará de seguir así. Le recuerdo aquello de: “al alba y con fuerte viento de levante… El problema no es pequeño, esa ausencia de la acción del mando, ha permitido una legislación perversa que no solo se refleja en los miles de recursos por resolver en aquello que se puede recurrir individualmente, sino, en la indefensión que se percibe ante decisiones contrarias a la tradición, a la historia, y en definitiva a la esencia castrense. Y la consecuencia final es la perdida del prestigio del mando, la desconfianza en él y la ruptura de la unidad de criterio que pone en riesgo la disciplina.

España tiene un problema grave y ese problema no es ni el delito ni el delincuente. El verdadero problema es que quien tiene que velar por el imperio de la ley, se mueva, no ya por su filo, sino que la moldee a su conveniencia ante el sesteo, cobarde, sumiso, interesado…  (póngale el adjetivo que quiera), de aquellos que tienen la responsabilidad de ejercer como técnicos exigentes.

Las Fuerzas Armadas constituyen una organización jerarquizada y la disciplina es un valor imprescindible. Esta última exige mandar bien y obedecer lo mandado. Sin la acción ejemplar del mando se quiebra la disciplina. Y cuando esta quiebra, ya no se puede hablar de ejércitos… hablamos de otra cosa. No es cuestión de participar en la sensibilidad del coronel Alamán, cualquier militar que se precie ha de hacerlo necesariamente y no queremos ni podemos pensar que el JEMAD actual sea ajeno a ella. ¿Por qué se precipita el Ministro con declaraciones erróneas, cuando no divagantes, ante ellas? ¿Dónde están los técnicos uniformados que debieran advertirle que el retiro militar no apea al que lo es de su condición de militar? ¿Legislarán mañana que los retirados nos convertimos en jubilados?

No nos extrañaría, ya que parece ser que los valores castrenses ni están, ni se esperan. No, mi general, no es cuestión de echar más leña al fuego colaborando a incrementar el incendio. El asunto está en que los que tienen que ordenar la actuación de los bomberos (el cumplimiento de la ley), se niegan a ello y los que deben guardar el edificio que arde, gritan despavoridos para que se haga. Son conscientes de que si lo hacen ellos por si, aun apagando el fuego, el edificio sufrirá muchos más desperfectos.

*El ‘Colectivo Alborán’ lo forma un grupo de altos mandos del Ejército español, retirados y en activo, que cuentan con una cualificada experiencia militar y una notable preparación académica. A todos ellos les une un denominador común: el amor a España y la preocupación ante los acontecimientos que vive nuestra nación.

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