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Opinión

Desde que se abrió la verja a primeros de la década de los 80, el problema de Gibraltar no ha dejado de crecer y de agravarse para España. Ni la llegada de la Democracia, ni la entrada en la OTAN, ni el ingreso en la UE, a pesar de los “cantos de sirena” que tanto prodigan nuestros políticos, sirvieron para el fin histórico que nos ocupa.

Por Guillermo Rocafort*

La tregua prevista en Siria para las celebraciones de la festividad del Aid fue objeto de múltiples violaciones. El gobierno había tomado la precaución de cortar las principales carreteras para garantizar que los posibles incidentes se mantuviesen aislados y que no se expandieran. A pesar de ello numerosas brigadas del Ejército “Sirio Libre” (ESL) recibieron órdenes de sus patrocinadores para lanzar nuevos ataques, a los que el Ejército Árabe Sirio no podía dejar de responder. Si bien algunas regiones pudieron disfrutar 4 días de calma, el balance a nivel nacional es decepcionante.

por Thierry Meyssan*

Émile Zola publicó su famoso artículo J'Accuse en defensa del capitán Alfred Dreyfus en la Francia de la Primera Guerra Mundial. Hace poco Santiago Abascal (exparlamentario vasco del PP y presidente de DENAES) escribía: “Yo acuso a los actuales dirigentes del autodenominado PP pop de haber tirado por la borda un capital político histórico; el del prestigio del PP del País Vasco y la mejor seña de identidad del PP de España” [i]. Es decir, estaba personalizando en Rajoy Basagoiti, el del “coñazo del desfile” [ii] y el de “la inconstitucionalidad e ilegalidad de la bandera con el pollo [iii], la responsabilidad del desastre electoral de las últimas elecciones autonómicas vascas.

Por Colectivo Alborán*

A tenor de lo que observamos hoy en día (1), si el Pentágono hubiera existido cuando Marx escribía y difundía El capital o El manifiesto comunista, vista la peligrosidad de las ideas en ellos expuestas y el riesgo que suponían para la estabilidad política del mundo capitalista, se hubiera creado enseguida una agencia militar, encuadrada entre los órganos de la defensa de EE.UU., responsabilizada de llevar a cabo la lucha contra los libros peligrosos.

Por Alberto Piris*

España atraviesa la peor de sus crisis desde la desintegración del vestigial Imperio Universal Hispánico, en 1898, en la guerra desatada por Estados Unidos, en donde brilló nuevamente la sangre del honor español ante el poder de la piratería protestante del destino manifiesto, transcripción bíblica de la raza elegida.

Por José Luis Ontiveros*

El pasado 6 de octubre, DENAES y el Foro Recuperemos Gibraltar propiciaron una conferencia de Guillermo Rocafort** sobre el tema La Colonia de Gibraltar y el Expolio Económico al resto de España. Rocafort es Doctor en Económicas, Licenciado en Derecho y Diplomado en Lengua Inglesa. Ha publicado, entre otros, los siguientes libros: Yo, Berenguer de Rocafort. Caudillo de Almogávar (Editorial Áurea, Madrid 2006); El Príncipe de Eboli. Ruy Gómez de Silva (Editorial Áurea, Madrid 2007); La misión secreta: La saga de Roger de Flor junto a los almogávares y los misterios templarios (Editorial Esquilo, Badajoz 2009); y SICAV, paraíso fiscal (Editorial Rambla, Madrid 2011).

Por Colectivo Alborán*

Del cúmulo de iniciativas emprendidas por la Generalitat de Cataluña y por Convergència i Unió para arropar a su presidente, Artur Mas, destacan aquellas cuyo objetivo principal es convertirlas en titulares con el ruido de la hojarasca que arrastra su lanzamiento. Vacuas, sin consistencia, acompañadas de toda la retórica formal del nacionalismo de grandes palabras pervertidas para la propaganda más goebbelsiana, tienen como propósito presentar una realidad ficticia, cuyo destino es dejar constancia en los anales de la Historia, confiados de que nadie los juzgará por estafa ideológica, argumentativa o informativa. Quien con lo simple es capaz de armar una mentira, no se contendrá en alcanzar la quimera prostituyendo todo un proceso.

Por Manuel Romero*

Al margen de las palabras de la inefable ministra de empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, quien aseveró, sin despeinarse, que nuestra querida España estaba saliendo de la crisis, la realidad es que el ritmo de deterioro económico y social se está acelerando, ya no solo en nuestro país sino también en las principales áreas geográficas. La mezcla de políticas económicas auspiciadas por las élites financieras globales y su brazo derecho, la ortodoxia académica, ha resultado ser un fiasco de magnitudes imprevisibles a fecha de hoy.

Por Juan Laborda*

El liberalismo tiene, como ideología, una función precisa en la historia occidental: la de sustituir al marxismo en el papel de paradigma dominante después del final de la Guerra Fría. Porque, efectivamente, ha habido un momento en que las clases cultas europeas “no podían más que proclamarse marxistas”, casi como si el sistema del filósofo de Tréveris representase la vanguardia de todo el bloque igualitario. Las cosas no han salido demasiado bien. El marxismo que, de hecho, se imponía todavía de manera ideológica, era aun así una parte que aspiraba con imperfecciones a ser el todo. Además, su verificación histórica ha desagradado a la larga incluso a los más obtusos guardianes de la ideología. ¿Y entonces? Entonces, se han redescubierto todos liberales.

Por Adriano Scianca*

“Yo no actuó bajo presión, excepto si es de Maricospe o de mis barones favoritos, de banqueros o de empresarios monopolistas amigos de Montoro”. ¡Así se habla Presidente, que se enteren los europeos! Pero como en Bruselas son unos desconsiderados y no digamos la señora Merkel que además es una hereje, le darían a Rajoy un portazo en toda la barba: “¿No dice que no necesita rescate? Pues que bien, porque nosotros ya no queremos rescatarle, así que búsquese la vida solito. Nada de recapitalizar directamente sus bancos, hágalo usted si es que desea mantener toda la basura abierta y arregle como le venga en gana el desastre descomunal que tiene montado en su país”. Pero Rajoy es inasequible al desaliento, así que va y nos dice: “La cumbre de Bruselas ha sido un éxito para España”. Y uno primero se queda mudo de asombro y después se pregunta: ¿Este señor es tonto de concurso o solo se lo hace?

Por Roberto Centeno*

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